En lo personal estaba en la idea que la reforma electoral iba a contar con mayor tiempo para su procesamiento, en tanto, alguna vez en una mañanera había escuchado a la presidenta Claudia Sheinbaum, afirmar que la iniciativa no necesariamente se discutiría ya, planteando que pudiese darse hasta el proceso de 2030, pero este fin de semana pasado ha relevado a Pablo Gómez de la Unidad de Inteligencia Financiera, para que encabece la Comisión Presidencial sobre el particular, con lo que pudiesen acortarse los tiempos.
El que haya sido designado Pablo Gómez Álvarez como responsable de la Comisión presidencial para elaborar el diagnóstico y la propuesta sobre la reforma electoral, no necesariamente garantiza una opinión generalizada, o mejor dicho, que incluya la postura de todos (no solo de la 4T), aún su pasado político: preso en el movimiento del 68, militante comunista hasta la desaparición del PCM, secretario general del PSUM en el tiempo que duró este partido, legislador con experiencia y representante partidista en el IFE.
Todavía no se conoce la composición de la Comisión, la metodología que se seguiría, además del tiempo programado para su trabajo y ya empezó a debatirse el tema, lo que no está mal, salvo que no se caiga en conjeturas, sino se debata de acuerdo a posturas precisas. Lo que sí, para algunos debiera de ser más que una reforma electoral, una política, donde los ejes sean las libertades democráticas, lo cual pareciera que no será considerado.
Al respecto, mal haría el gobierno y su mayoría parlamentaria, imponer su postura y propuesta sin considerar a la oposición, no solo de derecha, sino de aquella que está a su izquierda, en una postura más radical de la 4T. El apueste no puede estar solo en el apoyo del pueblo. La misma Presidenta ha reiterado que hay que gobernar con humildad, que no quiere decir solo con una visión austera, sino alejada de la soberbia y la imposición.
Tiene que entender la 4T que no hay que dar el menor pretexto para que se tuerza el proceso, abrirlo se requiere. No dudo al respecto de la Presidenta, si de los que están abajo, que muchas veces siguen actuando con la conducta con la cual crecieron políticamente, provenientes de orígenes distintos a los que hoy pregonan.
Debatir incluso desde ya, sobre la reforma electoral está bien, adelantar conclusiones como ha reaccionado la oposición de derecha, principalmente el PAN, torcidas y prejuiciadas éstas, es entorpecer el proceso, politizarlo y radicalizarlo. Esto hay que evitarlo por todos los lados de que se vea, de parte de quien la promueven y de aquellos que ven todo negro.
Es cuestión de todas las partes involucradas, más de quienes la promueven, poner todo de su parte, con voluntad política, pero también en el caso de los primeros. transparentando el proceso, fomentando el involucramiento de la sociedad en un tema que es de todos.
Ya tendremos tiempo de comentar los aspectos concretos de la iniciativa.


