La casa de San Luis Tehuiloyocan, conocida como la casa del diablo por sus mural y su arquitectura, un inmueble que fue rescatado y que hoy es una biblioteca pública ubicada en esta comunidad perteneciente al municipio de San Andrés Cholula, reabrirá en próximos meses, señaló el secretario de Cultura, Sergio de la Luz Vergara Berdejo.
Sin especificar una fecha precisa, dijo que esta reabrirá tras una serie de trabajos de intervención y consolidación sobre esta edificación que data del siglo XVIII, cuyas puertas están flanqueadas por dos monos antropomorfos que llevan cada uno un sombrero rematado por una cruz, se atraviesan varias historias que giran en torno a los mensajes “ocultos” que se escribieron en esta casa ubicada a un par de cuadras del zócalo de San Luis Tehuiloyocan.
“Sobre ella hubo una discusión: una era quitar los petrograbados y conservar la parte interior de los muros, y volverlos a poner. Ya no, ya quedamos que solamente van a ser inyecciones interiores, arreglo de las cubiertas”, expuso durante una entrevista.
Acotó que incluso, se quería poner una cubierta exterior, acción que no se hará y solamente se optará por hacer la parte interior así como su reforzamiento.
De paso, agregó Vergara Berdejo, se consolidará la biblioteca Amoxcalli que hay al interior, y con la cual la casa mantiene su uso comunitario.
Destaca que fue el arquitecto e historiador poblano José Antonio Terán Bonilla quien dio una versión en torno a ella. Primero en su libro La Extraña Casa de San Luis Tehuiloyocan. Un caso de magia y religión, publicado en 1991, y luego en La guarida del diablo. Lectura iconográfica de la misteriosa casa de Tehuiloyocan Puebla, aparecido en 2013.
Para el investigador y académico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la casa era un espacio en el que se realizaban actos que transgredían la fe y la moral, pero que, por su lejanía, nunca fueron perseguidos por el Tribunal del Santo Oficio.
En sus estudios, el arquitecto sostiene que la casa ubicada en la comunidad de San Luis Tehuiloyocan, durante el siglo XVIII, sirvió para realizar ceremonias organizadas por seis sacerdotes que no estaban de acuerdo con la iglesia católica.
Así, en La guarida del diablo, Terán Bonilla da cuenta de cómo a esta casa llegaba una congregación compuesta por practicantes de ritos demoniacos, y más allá del morbo que genera, la antigua vivienda es una manifestación plástico espacial del pensamiento y rituales mágicos en un ámbito rural de la Nueva España.
En su libro el autor profundiza en tesis elaboradas y discutidas en volúmenes previos, sustentadas además con las aportaciones de José Pascual Buxó, experto en literatura novohispana, y de Santiago Sebastián, especialista en iconografía e iconología cristiana.
Por tanto. José Antonio Terán ofrece una lectura iconográfica de la fachada de la casa y una serie de elementos que le permiten sostener que esta morada fue erigida para el culto al demonio, en contraposición al cercano santuario católico de Santa María Tonantzintla, ya que Tehuiloyocan se planeó de forma deliberada hacia el poniente, contrario a lo que marca el catolicismo.
