Karen Berlanga se tambalea como secretaria de la Función Pública

FOTO: esimagen / Jafet Moz

Se dice que el siguiente cambio que podría haber en el gabinete estatal es la salida de Karen Berlanga Valdés, quien dejaría del cargo de titular de la Secretaría de la Función Pública para ser reasignada a otra responsabilidad en el Poder Ejecutivo. La razón de ese movimiento es que a esta mujer no se le percibe con el compromiso y coraje suficientes para investigar y sancionar los actos de corrupción cometidos por los tres últimos gobiernos estatales.

Una fuente altamente informada define así la situación: Karen Berlanga es una mujer que ha tejido muchas amistades, con personajes de los últimos cuatro gobiernos estatales, y eso no le permite tener la firmeza de ir al fondo de la corrupción que ha permeado todos los ámbitos de la administración pública estatal y que ha sido fuente de enriquecimiento ilícito de una muy larga lista de funcionarios, lo mismo del PAN que del PRI.

El punto de quiebre de Karen Berlanga, cuentan los enterados, es que la contralora supuso que el actual gobierno centraría sus investigaciones en los 94 meses que duraron las entonces gestiones de Rafael Moreno Valle Rosas y José Antonio Gali Fayad, en las cuales habría unos 20 mil millones de pesos en obras que no fueron auditadas. Eso no fue así, pues la instrucción que se ha dado es que se ponga mayor empeño a los siete meses que duró el gobierno interino de Guillermo Pacheco Pulido.


Nadie se esperaba que, cada contrato –de obras y servicios– que se firmó en el efímero gobierno interino, está siendo objeto de revisión de manera personal y directa por el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta.

Y que se están revisando todas las nóminas. Un área que por lo general era poco fiscalizada. Ahora, es un punto neurálgico en el cual se estarían encontrando desvíos a cuentas bancarias de trabajadores fantasmas, cuyo número podría ser cercano al mismo número de empleados que si están en activo y cumpliendo con sus tareas.

Al mismo tiempo, se le están “pisando los talones” a una instancia muy importante del sector educativo que permitió a destacadas figuras del ámbito político y empresarial cursar en periodos irrisorios estudios de posgrado y obtener el titulo de grado, sin haber cumplido con los procedimientos para obtener ese nivel académico.

Esas investigaciones no eran esperadas por Karen Berlanga, a quien se le ha visto mostrar mucha resistencia para entrar al fondo de lo que pasó en el anterior gobierno, del que se dice, en breve se abrirá “la caja de Pandora” y habrá muchas sorpresas, así como procedimientos de responsabilidad contra quienes permitieron o se beneficiaron de actos de corrupción o de abuso de autoridad.

Hubo una lectura política equivocada de que el gobierno interino y el de Luis Miguel Barbosa Huerta eran lo mismo. Que habría continuidad entre ambos. Que la actual administración no fiscalizaría a la anterior. Por eso muchos funcionarios de la pasada gestión, como Jorge Estefan Chidiac, el extitular de la Secretaría de Finanzas, creyeron de manera equivocada que no habría una severa fiscalización al uso del erario estatal.

Entre los que se equivocaron con esa errónea lectura parece estar Karen Berlanga, quien fue parte del anterior gobierno.

La secretaria de Función Pública se ha quejado que su dependencia no tiene personal y presupuesto suficiente. Tiene razón en el sentido de que en 2014, cuando era mandatario Rafael Moreno Valle Rosas y el contralor era Malcon Alfredo Hemmer, se redujo de 750 a 350 el número de trabajadores dedicados a la fiscalización estatal.

Sin embargo, esa queja de Karen Berlanga se ha tomado como un intento de que se limite el espectro de revisión de la Secretaría de la Función Pública.

El problema principal de Berlanga Valdés es que su carrera política y como servidora pública inició en el gobierno priista de Mario Marín Torres. Luego brincó a las administraciones de Rafael Moreno Valle Rosas y José Antonio Gali Fayad como integrante del Consejo de Seguridad Público y luego en el Sistema Estatal Anticorrupción, para continuar como contralora en el corto periodo de Guillermo Pacheco Pulido.

No tiene nada de malo que tenga esa trayectoria. Lo que se cuestiona es la creación de lazos de amistad que pudieran sobreponerse en su actual encargo de investigar la corrupción del pasado inmediato.