Domingo, marzo 15, 2026

Josefina Vicens, cronista taurina

Cada libro tiene sus momentos.

De imaginación, escritura, publicación, lectura…, y el tiempo, entre uno y otro, suele variar.

El de Las crónicas de Pepe Faroles y otras escrituras, apenas puesto en mesas de novedades por el Fondo de Cultura Económica, autoría cabal de la narradora tabasqueña Josefina Vicens (1911-1988), bien puede mirarse como una mezcla de fases que viene a cristalizarse en una coyuntura muy especial.

Y es que, mayoritariamente un libro de textos taurinos, Las crónicas… comienza su circulación justo en los momentos de mayor rechazo social a su leitmotiv, las corridas de toros, parte fundamental de la llamada tauromaquia.

Qué pensaría Vicens, también autora de las imprescindibles novelas El libro vacío y Los años falsos, acerca de las denostaciones contra el hecho taurino.

Tal vez, lector avezado, lectora avezada, dicha argumentación se encuentre entre las líneas de las casi cien entregas periodísticas recuperadas por Norma Lojero Vega en Las crónicas…, epilogadas por Alejandro Toledo, provenientes de una vieja publicación de los años cuarenta que la propia Vicens se inventó para no claudicar a su decisión de escribir sobre toros.

Vicens, advierte la editora, se conquistó para entonces “una manera distinta de estar en la plaza”. De “sentarse en las gradas como una mirada de autoridad, como una voz que no sólo grita ole sino que cuestiona y juzga; se gana un lugar que las mujeres siguen sin tener en la fiesta de los toros”.

Fue así que se publicó entre septiembre de 1943 y octubre de 1944, semanalmente, la revista Torerías, propiedad de Vicens y de su amigo Alfredo Valdez, lo que de inmediato advierte la fuerza con la que se desarrollaba por entonces la tauromaquia en nuestro país y los primeros adiestramientos de una escritora en ciernes.

Farolazos, así titulados los artículos, fueron también antesala de la apertura de la Plaza México y las presentaciones en plazas mexicanas del español Manuel Rodríguez Manolete, parteaguas de la manifestación que se extendería durante los años siguientes como un hecho de masas.

Arruza, Procuna, Silverio, Guerrita, Solórzano, Armillita, El Soldado…, aparecen en las entregas periodísticas de Pepe Faroles. Unos hechos, una ciudad, unos sentimientos también. Una atinada mirada, la de quien no cede ante los intereses de editores y empresarios, que parece trascender todo tiempo y que se traduce en frases como esta:

“La fiesta de toros sufre una grave crisis. Y no puede ser de otro modo desde el momento en que hay escasez real de los dos factores que las sustentan: toros y toreros”.

Citada por Toledo en su epílogo, leemos también a una Vicens más profunda, acorde con la médula de su ulterior novelística, lindante en la imposibilidad de la expresión y, más precisamente, la escritural.

“Creo que es la única fiesta metafísica. Es el único espectáculo en donde la muerte es otro de los personajes. Al igual que los toreros y toda la cuadrilla, la muerte hace el paseíllo. Porque el torero sabe que entra vivo, pero no sabe si sale vivo. La muerte siempre está campeando en una plaza de toros (…): En la fiesta de toros el torero deja de ser un hombre y adquiere esa calidad de moribundo que es un poder, un ascendente metafísico, un toque de lo sagrado”.

Guion, cuento, poema

Las crónicas… se completa con dos historias cinematográficas (conocido es el paso de la autora en ese terreno; guionista de Las señoritas Vivanco, Los perros de Dios y Renuncia por motivos de salud) y dos cuentos y unos poemas donde, de acuerdo a Lojero Vega, igualmente encontramos las preguntas sin respuestas y los misterios transparentes, figuras obligatorias en la obra de Vicens.

Se sabe que la autora (“quiero decir que la muerte no me tomó por sorpresa. Acudí al ruedo como el torero valiente y dispuesto a encontrarse con ello. Y como un acto voluntario llego al final de mi vida”) escribió también artículos periodísticos de tema político. Los firmaba, igualmente en los años cuarenta, como Diógenes García. Lojero Vega promete su futura publicación.

En tanto (“esto va muy mal y de seguir así, la gente se ahuyentará de la plaza”) el momento es el de Las crónicas…, firmado por una autora que ha sido comparada con el mismo Juan Rulfo, ambos autores de solo dos grandes libros en su oficio literario.

Josefina Vicens, Las crónicas de Pepe Faroles y otras escrituras, FCE, México, 2022, 336 pp.

@mauflos

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