Lunes, julio 22, 2024

Ixil: despojo y desposesión

“Llegará el día en que vendamos la tierra… llegará el día en vendamos las piedras… llegará el día en que compremos agua… (…) Hoy estamos vendiendo la tierra y las piedras para comprar comida, además estamos comprando la santa agua para beber y… más tarde vamos a pagar por usarla para el quehacer.” Tales palabras fueron dichas en 2004 por Don Donato, un sabio de 75 años del oriente del Estado de Yucatán,  a Ana Rosa Duarte quien fue a conversar con él. Comenta en su libro “Decolonizar los saberes mayas. Diálogos pendientes” (UADY, 2022) que tal sentencia fue una profecía. Y lo es, en verdad pues el presente nos lo muestra constantemente, ya sea porque una porcícola se apropia de terreno y agua, además de que contamina los mantos freáticos, ya porque empresarios hoteleros se agandallan tierras cercanas a las zonas arqueológicas o playas para construir consorcios de alto nivel con los que amasan grandes fortunas, ya porque empresarios, confabulados con autoridades rapaces y corruptas, despojan a pueblos de sus tierras comunales para construir como en Ixil. En efecto, como informa una nota de Patricio Eleisegui para el portal de noticias Pie de Página, “Un pelotón de al menos 300 policías reprimió a integrantes del pueblo maya de Ixil que, como cada día, concurrían a trabajar a sus tierras comunales. Actuaron en sintonía con empresarios yucatecos que promueven la apropiación ilegal de lotes para negocios inmobiliarios (…) La premisa: garantizar el ingreso de maquinarias pertenecientes a los Abimerhi y los Millet, dos familias que, desde agosto del año pasado y con la perspectiva de promover proyectos inmobiliarios, vienen intentando ocupar de forma ilegal más de 320 hectáreas de tierras comunales. Como expusimos en otro artículo reciente de Pie de Página, los Abimerhi son conocidos en Yucatán por intervenir en el negocio de las gasolineras y los combustibles, además de prestar servicios de grúas y reparación de automóviles. La familia Millet, en cambio, pisa fuerte en la producción industrial de vidrio y aluminio”.  Según reporta el portal, en la represión a los campesinos del poblado de Ixil que buscaban llegar a sus tierras, se utilizaron gases lacrimógenos, piedras y hasta persiguieron a las y los campesinos en los traspatios de varias casas. El uso de la fuerza pública al servicio de los intereses de los capitales, tan soez como suena. No es la primera vez que vemos eso en Yucatán y en el país y, desafortunadamente, no será la última. De acuerdo con Sergio Oceransky, director de la fundación Yansa que apoya a organizaciones de defensa de la tierra, entrevistado por Pie de Página, con el “respaldo de la presidenta municipal (Sandra Pech), estos empresarios llegaron a decir que contaban con papeles que formalizaban la compra de esos terrenos. Pero la comunidad salió a defender su tierra, que es un espacio productivo muy importante para las familias. En estas acciones contra las comunidades intervienen desde mafias de especuladores provistos con muy buenos abogados hasta empresarios que compran a funcionarios”. La política, la seguridad pública, los servicios (agua, luz), los medios y vías de transporte, los beneficios fiscales, todos dispuestos para el desarrollo de la empresa, de los capitales, con el pretexto de que son “impolutos” y que, con su sola existencia, generarán beneficios diversos a los más desprotegidos, embuste que tiende sus raíces a los tiempos de Colonia.   

El asunto, como se ve, tiene larga data en la historia de la Península de Yucatán (y en el país, hay que decirlo). Pedro Bracamonte y Jesús Lizama Quijano afirman en su artículo “Marginalidad indígena: una perspectiva histórica de Yucatán”, publicado en la revista Desacatos (2013) del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), que la “marginación y la pobreza son realidades que han acompañado a la población maya de Yucatán y que se han agravado en las últimas décadas. Éstas pueden ser consideradas como resultado de dos políticas gubernamentales que se han aplicado a lo largo de la historia a la población maya yucateca: la segregación colonial y el integracionismo nacional. Ambas constriñeron a los portadores de la cultura maya al ejercicio de su riqueza cultural en el ámbito estrictamente local, sin facilitar un intercambio cognoscitivo amplio con el exterior. (…) La identificación entre etnicidad y marginación se gestó como requisito —a la vez que resultado— de la colonización española, así como del proceso de formación neo—colonial del Estado—nación”. De acuerdo con esta perspectiva, los mayas peninsulares se vieron marginados en su propio territorio, subordinados a los designios de cuanto “patrón” ha aparecido: encomenderos, hacendados, jefes políticos, jerarcas religiosos, presidentes municipales, policías, ejército, empresarios, agentes y un largo etcétera. Desde la llegada de los europeos, el despojo, la desposesión y la marginación, han sido con el pretexto de civilizarlos, de mejorar sus condiciones y más recientemente, de llevarles el desarrollo y el progreso. Se abre el camino para que puedan llegar a Cancún y trabajar en el sector hotelero, pero la bonanza nunca llega y quedan sujetos a los servicios, como una condena ancestral vinculada a la invasión europea, un ciclo eterno de colonización, dependencia y despojo.  Oceransky, en la misma entrevista, muestra la expresión más actual de ese ciclo: “cuando los Millet intentaron robarse las tierras de Ixil (en agosto del año pasado), actuaron acompañados por las camionetas de la policía estatal. Claro que (en esa oportunidad) no intervinieron porque vieron al pueblo unido y dispuesto a defender su lugar. (…) Está claro que hay un nivel de coordinación muy fuerte entre los empresarios y la política. Las contribuciones de esa familia a la campaña de elección del gobernador Mauricio Vila fueron muy importantes. Además, la presidenta municipal de Ixil pertenece al PAN, el mismo partido del gobernador”.  

Los campesinos de Ixil defienden su tierra no sólo porque es el lugar del que obtienen el sustento, sino porque también representa lo suyo, su espacio, el escenario de la vida. Duarte, en el libro citado al inicio de esta entrega afirma que “la territorialidad maya actual está concebida por tres conceptos «nodales» —k’áax, kool y kaaj—, cuyas raíces remiten a la época prehispánica, de manera que la idea de «comunidad» no se entiende «en el sentido de ‘poblado’ o ‘localidad’, sino incluyendo en forma integral los diferentes ‘paisajes’ (…) mientras que monte, milpa y pueblo son términos genéricos —la vegetación forestal cualquiera, un sembradío cualquiera, un asentamiento cualquiera—, sus contrapartes en maya —k’áax, kool y kaaj— solo cobran sentido como partes de un todo territorial interrelacionados entre sí. El kaaj no es cualquier asentamiento humano, sino un asentamiento interrelacionado con el k’áax; el kool no es cualquier sembradío, sino un sembradío dentro del k’áax, específicamente para la reproducción de los habitantes del kaaj”. K’aax alude al espacio territorial, incluida la selva, el “monte”, la tierra en general; el kool designa a la milpa, el espacio dentro del k’aax donde se trabaja; el kaaj nombra a la comunidad, el asiento que los mayas tienen dentro del k’aax. A su vez, el k’aax está habitado por los “Yuum K’áaxo’ob (los señores o dueños del k’áax)”, entidades con las que las comunidades dialogan desde la ritualidad para poder trabajar la tierra, cazar y vivir. Recuerdo a ese x’men (especialista ritual) que conocí en una práctica de campo en Nunkiní, Campeche y que decía que para poder cazar en el monte había que pedir permiso a los “Balam Winik” pues de lo contrario, te perdías en la selva. Que quede claro: a través de esto no busco esencializar la relación que guardan las cumunidades mayas yucatecas con su tierra, sé que muchos campesinos la defienden simplemente porque es el lugar del trabajo y donde se procuran el alimento; pero para muchos otros significa precisamente perder esa intrincada relación k’aax- kool- kaaj, con las entidades que los rodean y con la historia a la que pertenecen. Como duarte afirma, “el Kaaj y el k’áax están integrados y en constante interacción con el kool como un todo complejo, sin importar que el k’áax ahora son tierras ejidales, parcelas hortícolas o frutícolas, pues en ellas se cultiva la milpa (kool), y también se ofrecen primicias u otras ofrendas de propiciación a los Yum K’áaxo’ob.”  

Lo dicho, Ixil es la representación más actual del drama que han vivido estos pueblos desde hacer siglos. No hay nada que me convenza de que tales despojos son en su beneficio y me parecen hueros los discursos de patria y nación que terminan en la ignominia. Lo cierto es que gobiernos van, gobiernos vienen, y su realidad es la misma. Como bien me decía un colega, “es muy cómodo criticar el tren maya desde el centro del país” sin conocer las necesidades que la población aledaña al tren podría solventar con la llegada de ese proyecto. Bien, puede ser. Sin embargo, a largo plazo ¿no pasará con este proyecto lo mismo que ha sucedido con Cancún, Playa del Carmen, Tulum? El peligro está ahí. Por supuesto, el despojo del que son objeto en Ixil en definitiva no habrá de beneficiarlos en nada, eso nos debe quedar claro. Quien lo hará, son los grandes capitales, como de costumbre. La profecía de Don Donato se cumple, no porque sobre los mayas pese un sino terrible desde que existen; lo hace  gracias a la modernidad que, con sus cantos de sirena, encanta a cualquier que se crea las mieles del progreso y desarrollo que no traen más que las hieles del despojo y la desposesión… “más tarde vamos a pagar por usarla para el quehacer.”   

Temas

Más noticias

00:05:59

Exhiben pueblos de Cholula cómo basurero sigue contaminando a cuatro meses de estar cerrado

A pesar de que desde hace cuatro meses el relleno sanitario intermunicipal de San Pedro Cholula no recibe ninguna descarga,  la basura acumulada desde...

Oculta Angon información de la sobreexplotación de agua en Cocoyotla, acusan

El movimiento que defiende el agua de San Matías Cocoyotla acusó al ayuntamiento de San Pedro Cholula, que preside la panista Paola Angon Silva,...

Últimas

Últimas

Relacionadas

Dengue en Atlixco: la urgencia de reportarse al sector salud público en caso de tener síntomas 

Autoridades sanitarias confirmaron en este municipio más de diez casos positivos de esa enfermedad en una semana

Historia de un cartel

Para comprender a cabalidad el fenómeno Manolo Martínez y su influencia en el devenir de la tauromaquia en México es preciso viajar a la...

DEMANDA CONTRA EL SOAPAP

Un grupo de pobladores de la comunidad de Acuexcomac, del municipio de San Pedro Cholula, denunciaron que la sobreexplotación de cinco pozos profundos que...

Más noticias

00:05:59

Exhiben pueblos de Cholula cómo basurero sigue contaminando a cuatro meses de estar cerrado

A pesar de que desde hace cuatro meses el relleno sanitario intermunicipal de San Pedro Cholula no recibe ninguna descarga,  la basura acumulada desde...

Oculta Angon información de la sobreexplotación de agua en Cocoyotla, acusan

El movimiento que defiende el agua de San Matías Cocoyotla acusó al ayuntamiento de San Pedro Cholula, que preside la panista Paola Angon Silva,...
00:02:18

Tras clausura de cementera, Grupo Cruz Azul podría pagar impuestos a Tecamachalco: Segob

Tras la clausura de la cementera, el gobierno del estado revisa legalmente de manera conjunta con la empresa que Grupo Cruz Azul en Puebla...