Lunes, septiembre 20, 2021

Inti Peredo, militante del ELN de Boliva presente ¡hasta la victoria siempre!

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Guido Alvaro Peredo Leigue “Inti” nació en Cochabamba, el 30 de abril de 1937. Bajo la influencia de su padre, profesor y director del periódico católico El Imparcial, desde joven muestra interés por los problemas sociales, e integra un pequeño grupo de jóvenes fundadores del Partido Comunista en la zona de El Beni.

Peredo ocupa diversas responsabilidades en la Juventud Comunista y el Partido Comunista en La Paz, llegando a ser Primer Secretario del Comité Regional y miembro del Comité Central.

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Desde 1963, Inti, con su hermano Coco, Rodolfo Saldaña y “El Loro” Jorge Vázquez Viaña, prestó una valiosa ayuda en la organización del Ejército Guerrillero del Pueblo, encabezado por el periodista Jorge Ricardo Masetti, que operaría en la provincia de Salta, en el norte de la Argentina. También colaboró con revolucionarios peruanos.

En marzo de 1966, José María Martínez Tamayo, “Ricardo”, contacta con Inti para iniciar los preparativos del foco guerrillero. Ya en mayo elabora un informe para el Congreso Regional del Partido, donde plantea la necesidad impostergable de la lucha armada. En esa reunión se dispuso su viaje a Cuba al frente de 20 hombres, para entrenarse militarmente. El 25 de julio parte para la isla en compañía de solo nueve militantes, integrando asi el segundo grupo de bolivianos enviados a Cuba. Sin embargo, en octubre reciben la orden del máximo líder del PCB, Mario Monje, de regresar al país, lo que cumplen no obstante estar en desacuerdo con la orden.

El día 12 de noviembre Inti vuelve a Cochabamba para instalar el campamento guerrillero en Ñancahuazú y el 31 de diciembre recibe a Mario Monje, quien proponia a los miembros Comunistas abandonar la guerrilla. Peredo se opuso, junto a su hermano, Coco, y los otros cinco guerrilleros comunistas que le acompañaban. Monje desistió, pero como el PCB era la principal vía de apoyo al Ejército de Liberación Nacional, este quedaba ahora sin apoyo.

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Entre la guerrilla Inti fue nombrado desde su llegada a Ñacahuazú como uno de los comisarios políticos del naciente Ejército de Liberación Nacional de Bolivia. Tras la derrota en el combate del Yuro, el 8 de octubre de 1967, Inti se sobrepuso al dolor de la pérdida del Che, de su propio hermano y de demás compañeros, desempeñando un importante papel en la salida del pequeño grupo de combatientes de la zona insurgente. Con la cooperación de militantes del PCB, organizó la salida de los combatientes hasta el poblado de Sabaya, en el departamento de Oruro, cerca de la frontera con Chile, donde los esperaba Salvador Allende.

Inti regresa a Bolivia en mayo de 1969. Dos meses después su mensaje al pueblo —”Volvemos a la montaña”— conmocionó a la opinión pública del país y el gobierno desató una persecución brutal. Los cuerpos represivos del estado lo buscaban intensamente, por lo que se traslada secretamente de Cochabamba a La Paz. Al amanecer del día nueve de septiembre, 150 efectivos de la policía, alertados por algún delator, rodearon la casa donde se escondía. Por espacio de una hora Inti resistió el ataque hasta que una granada lanzada por una ventana le produjo graves heridas en una pierna y un brazo.

En la cárcel lo torturaron salvajemente. Cuentan que el sicario Tato Quintanilla le dio varios culatazos por la cabeza y como pasadas dos horas permanecía con vida sin delatar a nadie, decidieron que el doctor Hebert Miranda Pereira provocara su muerte mediante una inyección letal A las 22 horas de ese día el gobierno reveló a la prensa el cadáver del guerrillero con evidentes señales de tortura.

El legado de El Guaymas

Por Rubén Martín

Se dio a conocer el martes 13 de julio la muerte de Mario Álvaro Cartagena López, y se convirtió en una onda expansiva de llanto y dolor entre toda su familia, amigos y conocidos. Sin ser el único, El Guaymas era el ex guerrillero mexicano más conocido y querido. Era inevitable no querer a una persona tan buena, decente, honesta, congruente y que provocaba risas y alegría por su modo jubiloso de encarar la vida, así fuera contando episodios dolorosos y desgarradores, como las veces que padeció la tortura en las mazmorras de la policía política y en los cuarteles militares.

Mario Álvaro Cartagena López nació en Guaymas Sonora el 19 de febrero de 1952. A los doce años sus padres, Manuel Cartagena y doña Graciela López, lo mandaron a Guadalajara a estudiar la secundaria. Llegó solo a un internado en la plaza del Carmen, en el centro de la capital de Jalisco.

Desde joven se inclinó por la rebeldía. Romeo, el hijo mayor de El Guaymas, me contó que estando en Guadalajara le impactó mucho la película “La batalla de Argel” (del director Gillo Pontecorvo de 1966), un filme que cuenta las luchas del Frente de Liberación Nacional de Argelia en contra de las fuerzas de ocupación francesas. Pero su inclinación por la rebeldía venía de atrás. Su padre Manuel Cartagena, fue uno de los miles de trabajadores que participaron en el movimiento ferrocarrilero dirigido por Demetrio Vallejo y Valentín Campa en contra del “charrismo” sindical y el gobierno priista en 1958.

Año y medio después de que El Guaymas fue enviado para estudiar en Guadalajara, la familia completa llegó a instalarse en la colonia Hernández Romo. Estudió el bachillerato en la Escuela Vocacional en la Universidad de Guadalajara y la rebeldía de El Guaymas se encontró con otras rebeldías que querían democratizar la autoritaria y represiva Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) que era un apéndice del Estado para controlar a la juventud tapatía.

La FEG impidió a los grupos estudiantiles donde militaba El Guaymas dentro de esa organización por lo que crearon el Frente Estudiantil Revolucionario (FER) que se presentó el 23 de septiembre de 1970 tomando la Casa del Estudiante que estaba convertida en guarida de golpeadores de la FEG.

El gobierno y la FEG respondieron a la creación del FER con saña y represión lo que los obligó a vivir en clandestinidad. En este contexto de persecución, El Guaymas junto con cientos de jóvenes “valientes y conscientes” decidieron crear la Liga Comunista 23 de Septiembre, uno de los grupos más importantes de la constelación guerrillera que se propuso cambiar las injusticias en México, incluso con armas en la mano.

En su militancia en la Liga, El Guaymas fue detenido dos veces. La primera en 1974 que lo llevó a la Penal de Oblatos. De ese penal El Guaymas y cinco compañeros más se escaparon el 22 de enero de 1976 en uno de las acciones más épicas de la guerrilla mexicana. Tras el escape de Oblatos, al Guaymas se le asigna trabajo clandestino en la Ciudad de México. Ahí es perseguido y capturado en abril de 1978. En la acción, El Guaymas fue baleado y tratado con negligencia médica lo que lo llevó a perder la pierna izquierda.

En ambas detenciones soportó los peores métodos de tortura por parte de los policías políticos sanguinarios. La tortura en 1978 ocurrió en el Campo Militar Nº 1 del ejército, junto con la Brigada Blanca para exterminar a los disidentes.

Obligado por presión nacional e internacional, el gobierno debió sacarlo del Campo Militar y enviarlo a prisión. De ahí salió en 1982 y desde el Frente Nacional Contra la Represión, El Guaymas se convirtió en uno de los testigos más importantes para denunciar que el Estado reprimía, torturaba, desaparecía y asesinaba a disidentes en instalaciones militares y cárceles clandestinas.

A pesar de las torturas y que nunca dejó de ser vigilado, El Guaymas nunca dejó de luchar por un país y un mundo mejor. No se convirtió, como otros guerrilleros en un político profesional que se volvieron en todo contra lo que luchaban. Siempre se mantuvo congruente con sus principios e irradiando esa jubilosa rebeldía que animaba su vida y su entorno. Hasta siempre Guaymas.

(Extracto)  [email protected]

Recuerdos de Vida y esperanza. Una experiencia marina (1976 a 1981)*

Alberto Guillermo López Limón

Prólogo

Es más fácil participar en los procesos sociales que teorizar acerca de ello. La práctica del intelectual que se acoge al campo de la liberación de los pueblos se encuentra, tarde o temprano, ante una disyuntiva, dedicar su actividad a interpretar el mundo o a cambiarlo, transformándolo. Los que nos formamos ante la tradición marxista nos acogemos al segundo. La mayoría, teniendo futuros muy prometedores dentro de la academia y las instituciones preferimos por la opción más riesgosa de la profesión del revolucionario. Muchas lecciones se han aprendido desde entonces.

Mi generación es la de aquellos que seguían a la de los iniciadores, que tuvieron la suerte de reflexionar y convertir las enseñanzas en conocimientos, de corregir errores en base a la crítica y auto crítica constructiva, del trabajo colectivo, de la planificación y disciplina, pero, más que en todo, de la mística, de la certeza inclaudicable de las esperanzas del hombre nuevo y la sociedad socialista. Que muchas veces nos equivocamos y desarrollamos prácticas equivocadas, vanguardistas, militaristas, caudillistas que nos llevaron a la derrota histórica; a reproducir esquemas que limitaron nuestra práctica y que a fin de cuentas sirvieron para aniquilar nuestro proyecto. No fuimos capaces de superar nuestras limitaciones.

Este testimonio refleja lo que vivimos, sentimos y reflexionamos, así como nuestra práctica y contribución al proceso revolucionario en nuestro país en los años que van de 1976 a 1981. Son los años de nuestra formación, cuando comenzamos a gatear entre la política, la ideología y la represión, entre la defensa de las libertades democráticas y el respeto a la vida y el combate cotidiano por la esperanza y la igualdad de todos los seres humanos en la lucha por la construcción de un mundo sin capitalismo.

Al final del proceso, dejamos de ser la materia prima moldeable para convertirnos en los artesanos que con sus manos y cuerpos hábiles crean bellezas artísticas con la naturaleza y la dedicación. Nos convertimos al paso de la violencia institucional en los maestros que moldeaban conciencias para el cambio, para la transformación social.

La construcción de estas páginas tardó años entre su comienzo y el final de ese esfuerzo, para tener enormes lapsos de tiempo sin inspiración o deseos de construir lo siguiente, para regresar a la escritura. Siempre es más fácil hablar de otras experiencias que la que uno vivió, pues es muy difícil apartarse suficiente de todos sus “demonios” para analizar equilibradamente nuestro pasado, nuestros aciertos y nuestros errores. Incluso hubo un tiempo en que pensé en ya no continuar el trabajo. Mi esfuerzo busca recuperar una parte que aún no ha sido reconstruida dentro de la lucha revolucionaria armada de la izquierda comunista en México. En total clandestinidad dicha lucha es desconocida. Hay quienes hablan de ella sin haberla vivido y sin entender lo impactante que llega a ser y, por lo tanto, no han entendido la actual guerra declarada contra el pueblo que el Estado tiene emprendida desde hace muchos años, ni la forma como combatirla.

“Recuerdos de vida y esperanza” fue concebida como una obra literaria, como una novela, en tres partes. La primera titulada “Resistiendo” fue escrita en el mes de noviembre 2009 y abril 2010, siendo revisado en abril 2011. La segunda parte tiene el nombre de “Orígenes de la esperanza”, fue escrita en junio de 2010 y revisada en mayo de 2011. La tercera y última, “Renacimiento”, escrita en mayo de 2011 y los meses de febrero y marzo de 2019

El derrame cerebral que sufrí en abril de 2018, dejándome en las condiciones físicas e intelectuales tan limitadas en que me encuentro, me convencieron que es importante terminar a la brevedad posible los trabajos pendientes, ya que de lo contrarios quedarían incompletos para siempre. Vale la pena terminar el trabajo comenzado a pesar de todos los obstáculos que se alzan a su alrededor, en particular los económicos para que la obra, más la ya concluida, pueda ser publicada.

* Prólogo escrito por nuestro querido compañero Alberto Guillermo López Limón fallecido el 3 de junio pasado para su novela testimonial en la Ciudad de México en marzo de 2019. Recuerdos de Vida y esperanza  (Una experiencia marina) (1976 a 1981). En proceso de edición. Entre los materiales por aparecer se encuentran una nueva edición de “Rubén Jaramillo Menes, vida y obra de un zapatista” y “Una cronología negra de la Liga Comunista 23 de Septiembre”, “Guerra contra el pueblo: Desaparecidos Políticos durante la primera oleada revolucionaria armada socialista en México (1965-1988)” y “Recuerdos de Vida y esperanza (1976 a 1981)”. Espero que a la brevedad puedan aparecer.

www.elzenzontle.org

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