En la colonia Manantiales, ubicada en los límites entre la capital poblana, San Pedro Cholula y Cuautlancingo, el miedo ha invadido casas y comercios al grado de que, principalmente, las mujeres han dejado de salir a la calle o de utilizar el transporte público después de las 8 y 9 de la noche. Esto ocurre ante una ola de intentos de levantón en Manantiales contra mujeres jóvenes en toda esa zona, así como por el incremento de asaltos a usuarios de transporte colectivo. Habitantes atribuyen esta situación a la falta de coordinación entre los tres ayuntamientos involucrados en esa franja.
La ola de pánico se ha extendido a partir de diversas denuncias sobre intentos de secuestro de mujeres cometidos, presuntamente, por grupos de hombres que recorren las calles para subirlas por la fuerza a sus vehículos. Esta situación se ha reportado reiteradamente a las autoridades municipales, que envían vigilancia de manera temporal, aunque la presencia policial desaparece con el paso de los días.
Frente a la indolencia de la Fiscalía General del Estado, que no ha mostrado mayor interés en investigar los hechos, desde 2024 no existe una sola carpeta de investigación por tentativa de secuestro ni por secuestro consumado en esta zona. La rutina cotidiana de los habitantes ha cambiado de manera radical, marcada por el temor a los intentos de levantón en Manantiales y a los asaltos.
Comerciantes y vecinos consultados por La Jornada de Oriente refieren que las autoridades municipales “se pasan la bolita” en lo relativo a la vigilancia, lo que ha convertido a la colonia en una zona que describen como “tierra de nadie”. Señalan que no existe claridad sobre qué ayuntamiento debe asumir de manera permanente la seguridad pública en el perímetro.
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A esta indefinición se suma que, para el pago de servicios como el Predial o el suministro de agua potable, la jurisdicción no presenta ninguna ambigüedad: dichos trámites se realizan de manera directa en San Pedro Cholula. Esta diferencia, explican los habitantes, genera molestia, pues mientras para el cobro de servicios la delimitación territorial está perfectamente definida, para la seguridad pública permanece difusa o francamente ignorada.
Una de las características principales de la colonia es su conexión inmediata con vialidades que conducen a ramales estratégicos, como la autopista México–Puebla, el bulevar Forjadores, la zona de Zavaleta y los accesos hacia Tlaxcala. Esta red de caminos convierte al lugar en un punto donde es posible tomar rutas de escape en cuestión de minutos, lo que, consideran vecinos, facilita la huida de los agresores.
La colonia colinda directamente con la junta auxiliar Ignacio Romero Vargas, en la capital poblana, señalada desde hace años como foco rojo por los niveles de narcomenudeo registrados. Estas condiciones han permitido que desde hace más de año y medio se presenten presuntos intentos de levantón en Manantiales contra mujeres jóvenes que caminan por sus calles.
De acuerdo con testimonios, los ataques se concentran principalmente en la vialidad Laguna del Carmen, que conecta de manera directa con Francisco I. Madero y, por ende, con el bulevar Forjadores y la zona de Zavaleta. Vecinas relatan que ahí se sienten particularmente expuestas al tránsito de vehículos sospechosos.
Fue a mediados de noviembre cuando circularon en redes sociales dos videos de cámaras de vigilancia que captaron a un Jetta blanco sin placas recorriendo las calles de la colonia, específicamente sobre Laguna del Carmen. En ese vehículo viajaban dos hombres no identificados que descendieron en dos ocasiones cuando observaron a mujeres caminando por la vialidad y se aproximaron con la aparente intención de subirlas por la fuerza al automóvil, aunque las víctimas lograron escapar.
Días después, el ayuntamiento de San Pedro Cholula confirmó públicamente los intentos de levantón y anunció el reforzamiento de la vigilancia en coordinación con el gobierno municipal de Cuautlancingo. Sin embargo, un comerciante consultado señaló que los recorridos policiales se limitaron a las calles principales, especialmente a Francisco I. Madero.
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Los rondines se mantuvieron solo durante la primera semana posterior a la difusión de los videos en redes sociales y posteriormente disminuyeron de forma gradual hasta desaparecer. Durante un recorrido realizado por este diario se constató que, por más de una hora, no circuló ninguna patrulla ni de San Pedro Cholula ni de Cuautlancingo en la zona.
Los vecinos señalan que esta ausencia de vigilancia ha sido una constante desde hace años, interrumpida únicamente por breves periodos de presencia policial luego de incidentes que se vuelven virales. Afirman que, pasada la presión mediática, los operativos se desactivan y la colonia vuelve a quedar sin protección.
Tras la atención mediática y los operativos iniciales, el gobierno de Cuautlancingo informó la localización del Jetta blanco aparentemente abandonado dentro de su territorio. Tras su revisión se confirmó que el vehículo contaba con reporte de robo, pero al cierre de esta edición no ha sido posible identificar a los dos hombres que viajaban en él ni se ha detenido a algún sospechoso.
Los habitantes señalan que este hecho no es aislado y que desde hace al menos 18 meses se han registrado otros intentos de levantones contra mujeres que transitan por la colonia, especialmente durante las primeras horas de la mañana y por la noche. Una vecina relató que, hace aproximadamente año y medio, tres hombres a bordo de un vehículo dorado intentaron subir por la fuerza a una joven que regresaba de su jornada laboral cerca de las 22 horas.
Sus gritos alertaron a tres vecinas que salieron de inmediato, lo que obligó a los agresores a huir. Aunque se solicitó apoyo al número de emergencias, la patrulla tardó alrededor de 30 minutos en llegar; los oficiales argumentaron que el reporte no había ingresado a la línea de atención inmediata.
Tal como ocurrió en noviembre, este hecho derivó en rondines policiales durante algunos días, pero con el paso del tiempo se volvieron esporádicos hasta cesar. Vecinos consultados señalan además que la inseguridad se ha extendido al incremento de otros delitos.
Un comerciante cuyo negocio se ubica cerca del punto donde ocurrió uno de los intentos de levantón más recientes afirmó que se ha observado un repunte en los asaltos a usuarios de transporte público, en particular de la ruta 28. Pocas víctimas presentan denuncia debido al tiempo de espera para la llegada de una patrulla, que va de los 10 a los más de 20 minutos, lo que genera desconfianza en las instituciones encargadas de la procuración de justicia.
Durante el recorrido realizado por este medio también se constató que Manantiales se encuentra a solo dos calles del límite territorial con Cuautlancingo. En la zona circulan incluso los taxis azules introducidos durante la administración de Rafael Moreno Valle para sustituir a los mototaxis que operaban en ese municipio, lo que evidencia la superposición de jurisdicciones y la falta de control claro sobre la vigilancia.
Ante este panorama, los habitantes han adoptado medidas de autoprotección: evitan caminar solos entre las 5 y las 10 horas, cuando estudiantes y trabajadores salen a sus actividades, y después de las 8 o 9 de la noche, cuando regresan a sus hogares. En especial, las mujeres jóvenes han optado por volver acompañadas de madres o familiares ante el temor persistente generado por los intentos de levantón en Manantiales.
Los recientes intentos de levantón y los asaltos recurrentes han modificado las rutinas cotidianas y han generado una sensación generalizada de vulnerabilidad. Vecinos advierten que esta situación continuará mientras las administraciones municipales involucradas sigan evadiendo responsabilidades en esta zona fronteriza.


