Insiste en abonar al caminito de la escuela    

Cartas a Gracia

Esteban insiste, al tiempo en que se arrecian demandas para regresar a clase Gracia. Machaca, como si adelantara vísperas y el retorno estuviese más cerca del semáforo amarillo que del verde, y más, si se tomara en cuenta que gobiernos locales como el de Jalisco y la Universidad Nacional Autónoma de México anuncian, el primero, que el camino a los salones de clase se concretará en enero y el segundo, que el regreso a las actividades en CU, se arrimaría a la luz preventiva del semáforo sanitario; en tanto que, diversos medios de comunicación, presentan opiniones de expertos en las que se destacan y comparan los perjuicios que el cierre forzoso de las instalaciones escolares causa entre las y los menores.

 

La insistencia de Esteban podría estimarse a partir de sus intervenciones y de los boletines compartidos por la Dirección de Comunicación de la Secretaría de Educación Pública. En un lapso de tan solo 8 días (4 y 11 de noviembre), dedicaría un Comunicado Conjunto y un Boletín (N.º 293) a la evaluación diagnóstica que maestras y maestros del sistema educativo aplicarían a cada una de las alumnas y alumnos, tan pronto se regrese a clases presenciales. El método de evaluación -calificado como emergente por el titular del despacho educativo- buscaría evidenciar el aprovechamiento que cada niña, niño y adolescente logró, a partir de los programas Aprende en Casa I y Aprende en Casa II. Como objetivo, buscaría que maestras y maestros de educación obligatoria “conozcan la situación de cada una de sus alumnas y alumnos, y pueda darle el seguimiento necesario”. 


 

La insistencia podría tener dos vertientes que la especulación acercaría a quienes siempre ven -o vemos- moros con tranchete, Gracia. Una, se relacionaría con la profundización de las desigualdades en el aprendizaje a partir de las diferentes condiciones materiales que sufren grandes sectores de la sociedad y de las que las autoridades educativas tienen plena conciencia. Deficiencias entre las que se podrían mencionar: la carencia de equipos y acceso a Internet que padecen 1 de cada 2 hogares; el alto costo de las recargas telefónicas de uso más generalizado que el de las computadoras; la falta de tiempo y de conocimientos que aquejarían a muchas madres y padres de familia, a lo que se sumaría por ejemplo, asistir a los empleos que demandan la presencia física de las y los progenitores, atender la casa y convertirse en la maestra o el maestro de las y los menores.   

 

La segunda se vincularía con aspectos socioemocionales y de salud que afectarían a 2 de cada 3 de niñas, niños y adolescentes. Cada día es más frecuente escuchar opiniones que alertan sobre las consecuencias que el encierro produce en las y los menores; como los siguientes: “a mi hijo -de 7 años de edad que vive en un departamento- el encierro lo tiene hasta […]. harto, no encuentro como entretenerlo”; o, el de otro niño de la edad que ni a su madre le hace caso y debe quedarse con familiares, por citar tan solo un par de ejemplos. Otros -de los que se tienen evidencias documentales- se sentirían tristes, apesadumbrados y se manifestarían deseosos por regresar a la escuela y estar con sus amigas y amigos jugando en el patio de la escuela.  

Sin embargo, la exigencia por volver a las escuelas que se iniciaría como una campaña mediática en contra del zar anticoranavirus, y que coincidiera con peticiones de madres y padres de familia a través de una plataforma ex profeso, la formulada por la Unión Nacional de Padres de Familia y otras achacadas a maestras y maestros, ahora se vuelve una exigencia que empieza a tomar fuerza social al ser respaldada por personajes que se encuentran en el centro del huracán, Gracia.  

 

Destacarían dos notas en particular. La primera, publicada por Animal Político (shorturl.at/qyBO6) y en la que citando al médico Hans Kluge, Director Regional de la OMS en Europa, resaltarían declaraciones formuladas en una videoconferencia en la que mencionara: “El confinamiento puede ser evitado si todos siguen las medidas de precaución necesarias y la suspensión de clases presenciales afecta la salud mental de los estudiantes,”. De acuerdo con Animal Político (AP), el confinamiento (reclusión domiciliaria) podría ser evitado, citando al médico Kluge, adoptando algunas medidas preventivas “ya que, si bien el uso de cubrebocas no es una panacea, en caso de que su empleo llegara a un 95%, el confinamiento podría eliminarse”. Destacaría Kluge una afirmación a la que de manera previa o coincidente hacen alusión expertos en diversas áreas sociales: “Hemos aprendido que hay un importante daño colateral asociado al confinamiento […] Los niños no son considerados transmisores principales del virus (…) la clausura de las escuelas no es considerada una medida eficaz para el control de COVID-19 (shorturl.at/cmpGW) . A la nota de AP, se suma una más publicada por el periódico El Economista (shorturl.at/bcoUW), en la que se señala que la vacuna no estará disponible para combatir la segunda ola de coronavirus, e, implícitamente abonaría por extremar las medidas preventivas y aprender a vivir sin ella.

 

Tiene razón, las denuncias que organizaciones en pro de los derechos de las mujeres sobre el incremento de la violencia en su contra, se deberían, entre otras razones, al larguísimo confinamiento domiciliario; argumento con el que coinciden quienes denuncian el incremento de las enfermedades vinculadas a la obesidad con la falta de actividad física por los espacios breves en los que habitan, la gran mayoría de las familias mexicanas. Qué decir del estrés, la ansiedad y la angustia en la que vive un gran porcentaje de la sociedad y que afecta en mayor grado a quienes deben cumplir con el envío de tareas y evidencias, que irán a dormir el sueño de los justos. Si Esteban estaría pavimentando el caminito del regreso a clases -sensibilizando a la opinión pública- gozaría del reconocimiento de muchas y muchos padres de familia; en caso contrario, seguirá siendo rebasado por quienes padecen la enfermedad y sus efectos en carne propia.