Martes, mayo 11, 2021

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Impactos del programa de Aprende en Casa y la educación en línea

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Profesores de la Asamblea de Coordinación de las secciones 10 y 11 de la CNTE, CDMX*: 

La problemática para el magisterio de la actual educación en línea y el programa impuesto, Aprende en Casa, es que tenemos que ampliar nuestro tiempo de estar aprendiendo al mismo tiempo que estamos diseñando las sesiones, vamos dando las clases y mientras vemos a los estudiantes y los estamos buscando porque no tenemos noticias de ellos. Cuando de por sí tenemos una gran carga de trabajo.

Imagínense un maestro que tiene 40 horas, que atiende a  cinco grupos en cada turno, hora tras hora y continuas; aparte, revisa materiales, preparar clases. El trabajo es terrible; ahora, y si eso lo trasladamos a la educación que le llaman en línea o educación a distancia, se duplica o triplica: por un lado tenemos que estar viendo los programas de Aprende en Casa y, en paralelo, tenemos que estar realizando sesiones con los estudiantes por teleconferencia y tenemos que estar en reuniones con los directores.

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Hay directores que no se dan cuenta de las situaciones. A cada director se le ocurren formas distintas de cómo trabajar con los maestros. Unos directores obligan a los profesores a tener sesiones diarias con ellos que no tienen ningún sentido, porque no aportan nada al proceso educativo. Otros directores obligan a los maestros a tomar cursos que dicen que son obligatorios, además por otro lado los están bombardeando porque hay que hacer análisis, hay que estar mandando información sobre los estudiantes que no se conectan, hay que estar enviando las planeaciones con los estudiantes.

No digo que no tengamos que hacer las planeaciones, las hacemos porque es el compromiso moral con los estudiantes, nos interesan los estudiantes, nos interesa la vida, pero hay una serie de requisitos administrativos que los directores inventan. Porque mientras en una escuela los directores piden unos trabajos, en otra escuela piden distintos y en otra escuela otros. Por ejemplo, algunos directores están pidiendo no sólo tu correo electrónico institucional, un correo que hizo el Aprende en Casa para los profesores, sino, que las directivas piden las contraseñas de esos correos dado que el correo es algo personal, estamos enfrentando todo esto.

El trabajo se multiplica y lo grave es que no hay una legislación que nos ampare que nos diga: cuando el estudiante está en la computadora, frente a frente o prendiendo la cámara, que por ello te puedes exponer,  porque es muy delicado.

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Por ejemplo, la imagen de los menores de edad: si un menor de edad pone su imagen en la pantalla nosotros podríamos estar incurriendo en una falta y todas y todos estamos legalmente desprotegidos. Aun así directores y escuelas exigen a los profesores que los estudiantes prendan sus cámaras para estar conectados en las sesiones que tienen con sus profesores.

El trabajo se triplica o se cuadruplica, estamos en una indefensión legal total, porque no hay protocolo ni procedimientos en ninguna ley que diga que podemos usar tal correo, tal plataforma o tal programa. No se dice qué hacer en caso de que un estudiante se inconforme porque lo obligan a prender su cámara, por ejemplo. Algunos profesores hemos decidido que los estudiantes pueden decidir si quieren prender su cámara o no, pero en algunas escuelas los directores están obligando a los profesores a esta situación. No sólo eso, sino que nos obligan a usar plataformas específicas, pareciera que tienen un compromiso con las compañías de telecomunicaciones como es Microsoft o Google, porque los obligan a usar plataformas y programas específicos y si no, pues los amenazan con sanciones. Entonces aparte del trabajo que tenemos, estamos bajo tensión.

Otro trabajo que tenemos que hacer es estar buscando a los estudiantes, porque no se conectan. En algunas escuelas se está por debajo del 40% de los estudiantes que tienen contacto con los profesores. En otros lugares está de 80 a 60%, dependiendo de la zona.  Según la zona donde se encuentran los profesores y la escuela es el grado de conectividad que tienen los estudiantes y el grado de participación.

Prácticamente el docente tiene que dedicar todo el día a estar frente a la computadora, y eso sin contar la situación de la inestabilidad laboral que hay.

Muchos profesores tienen contratos por interinatos y en la situación de la pandemia están en la incertidumbre de si les van a dar prórroga de empleo o no. Entonces aparte de la incertidumbre de la pandemia, de la enfermedad en la que varios profesores han muerto o han tenido parientes que se han muerto, existe también la incertidumbre laboral y la presión de los directivos dado que no hay una línea clara en la SEP para actuar ante esto del programa de Aprende en Casa.

La inequidad

En cuanto al acceso a los dispositivos y la tecnología tenemos que hablar primero de las condiciones del acceso a internet. Por ejemplo, en la Ciudad de México, el Instituto Federal de Telecomunicaciones dice que aproximadamente el 76% de los estudiantes tienen acceso al uso de internet. Eso quiere decir que estamos hablando de un 23, 24% que no tiene internet. Tenemos en el país casi 25 millones de estudiantes de educación básica y por lo tanto un poco más de 8 millones de estudiantes que han sido excluidos por no tener internet. Porque a pesar de que el programa Aprende en Casa según la SEP se basa en la televisión, lo cierto es que la comunicación con los profesores y la interacción ha sido a través de internet y de plataformas.

Pero no sólo es el acceso a internet o tener computadoras, sino son las condiciones materiales de la vivienda, todas las complicaciones que hay para la salud en el uso de estas tecnologías.

Yo les planteaba a las madres de familia:

“bueno, es que debemos de tener cuidado y tener ciertas normas cuando los usamos para no dañarnos” y me decían las mamás: “¿cómo quiere que hagamos eso profesor, si vivimos en un cuartito en una casita donde estamos tres estudiantes y la mamá trabajando, y uno está en el piso, otro está en la mesa otro está en la recámara? Entonces es imposible que tengamos condiciones adecuadas para trabajar como usted  plantea”.

Además si los papás y las mamás salen a trabajar, los niños están solos todo el día. No hay una forma de que se autorregulen porque el proceso de autorregulación es un proceso largo que tenemos en la vida, que apenas aprendemos cuando somos adolescentes. Es muy difícil que un estudiante que está todo el día solo y luego con internet intermitente y sin las habilidades previas que necesita para aprender, hace que el estudiante no pueda ingresar, que no tenga las habilidades, que no pueda aprender los contenidos que el Estado propone al usar estos medios. Hay mamás que están en su casa pero me dicen: “Es que yo no sé, no puedo ayudar a mi hijo porque no tengo los conocimientos y las habilidades para ayudar a mi hijo o a mi hija”. Eso también limita el aprendizaje.

Hay papás y mamás, que sí cuentan con el tiempo para estar con los estudiantes, que tienen el conocimiento y que los pueden ayudar y eso nos lleva a otra situación de inequidad: Mientras unos tienen los recursos económicos, materiales y el apoyo de los papás y las mamás, muchos estudiantes no tienen ese apoyo: Una sola computadora para tres estudiantes, o un solo celular de la mamá o el papá y quienes sólo hasta que llega éste a la casa pueden enviar las tareas o los trabajos porque no tienen otro tipo de oportunidades.

Es una primera desventaja que tienen: La inequidad, y no podemos valorar igual a un estudiante que tiene todas las condiciones que al que no tiene condiciones favorables.

¿Cómo ponerle una calificación a un estudiante si sus papás se enfermaron de COVID, si perdieron el trabajo, si los mismos estudiantes tienen que salir a trabajar y no se pueden conectar porque están trabajando para ganarse la vida y no tienen todas las condiciones para estudiar?

Ahora, si vemos el modelo que plantea Aprende en Casa, hemos platicado con muchos papás y bueno nosotros lo hemos visto también porque vemos los programas que no están ayudando a aprender a los estudiantes. Quisieron trasladar un modelo que era presencial a un modelo en la televisión cuando igual el profesor está hablando, pero sin la interacción directa con los estudiantes.

Esto trae muchos problemas: uno porque los programas son muy aburridos; Dicen los estudiantes a las mamás que los programas son aburridisimos, Dos, los programas son muy rápidos; dicen muchas palabras y cosas que tenemos que aprender, nosotros los llamamos nuevos conceptos y contenidos que los pasan rapidísimo, entonces cuando quiero apuntar algo ya están en un siguiente contenido, en un siguiente concepto, y es imposible aprenderlos.

Por otro lado los maestros parecen robots de esos que aparecen ahí en la televisión. La SEP ha insistido en que se cumplan los contenidos del plan de estudios, cuando estamos en pandemia y deberían de  adecuarse a comprender la realidad, lo que pasa actualmente y poder incidir en que los estudiantes puedan entender qué pasa en estas situaciones en la sociedad. Se enfrentan a contenidos desvinculados totalmente de la realidad de los mexicanos y de los estudiantes.

Estos programas de Aprende en Casa, analizados por compañeros expertos y por los mismos profesores, que también son expertos, plantean que no cumplen con los requisitos mínimos de la didáctica, ni siquiera empleando lo que había antes, como el conductismo, como el variar los estímulos, la repetición, cosas como ésas tan simples no se toman ni siquiera en cuenta en estos programas. Aprende en Casa hace que los estudiantes no puedan aprender esos contenidos.

*Transcripción y adecuación a formato escrito de la participación de maestros de la sección 10 de la CNTE del Ciudad de México en programa Voces y Cantos de la Tierra Viva de Radio Educación

En el IEMS CDMX, precarización y recortes a la educación para los más vulnerables

Los efectos de la pandemia han golpeado con mayor violencia a las colonias situadas en la periferia de la ciudad, que sobre todo al suroriente, nunca salieron del semáforo rojo. Ahí se ubican las preparatorias del gobierno de la Ciudad de México, ahí, desde hace más de 21 años atienden a jóvenes y adultos excluidos de las instituciones públicas tradicionales en razón de sus magros ingresos y falta de acceso a mecanismos compensatorios para mantenerse en la escuela. En el IEMS CDMX no se discrimina a nadie, ni a los jóvenes excluidos por el examen de selección COMIPEMS, ni a los adultos de cualquier edad que retoman sus estudios de bachillerato, abandonados hace años por la pobreza y la falta de oportunidades. Padres e hijos acuden a veces a la misma escuela  y se gradúan, ya sea en el sistema escolar o en el semi escolar en escuelas cercanas a sus domicilios, con cubículos estudiantiles y un sistema de tutorías y asesoría académica para nivelarlos. La mayoría continúa después con sus estudios universitarios, muchos pueden acceder a las instituciones públicas superiores más prestigiosas del país. Varios son ahora profesionistas titulados, con posgrados incluso.

A pesar de estos innegables resultados,  las “peje prepas” han estado en el ojo del huracán desde su  creación y, en cada campaña electoral las críticas y las amenazas a este sistema educativo resurgen, como hongos después de la lluvia, porque desde su origen entre 1999-2000 fue el segundo programa social mejor calificado.

Con cada nuevo jefe de gobierno, se anuncian también nuevas preparatorias, que sin embargo, no vienen con aumento presupuestal necesario para equiparlas con bibliotecas y laboratorios, salones de música (es el único bachillerato que tiene esta asignatura como obligatoria) y el mobiliario y equipo actualizado que las escuelas necesitan para prestar la atención que los jóvenes de esta ciudad merecen.

Desde su campaña electoral la actual jefa de gobierno: Dra. Claudia Sheinbaum se comprometió a crear cinco nuevos planteles, pero no hizo el mismo compromiso en términos presupuestales, no se anunció la ampliación para concluir los planteles que dejó a medias su antecesor.

Por ejemplo, el plantel Venustiano Carranza ya está concluido; pero no abre la matrícula completa pues carece de mobiliario y equipamiento suficiente, en Iztapalapa IV está pendiente la construcción del segundo edificio, la biblioteca, los laboratorios de ciencias y las salas de audiovisuales; algunas clases aún se toman en aulas prefabricadas. Esta situación se agrava en los planteles más antiguos pues desde la creación del IEMS, no se le dotó de un presupuesto para mantenimiento y ampliación de la infraestructura, mucho menos para la actualización y mantenimiento del equipo y mobiliario.

Mientras se presiona a los profesores para que promuevan el uso de las TIC´s (Nuevas tecnologías educativas), los planteles operan con equipos de hasta 18 o 15 años de antigüedad.

Con la pandemia, las escuelas cerraron. A pesar de los reiterados llamados de trabajadores administrativos y académicos, no se proporcionaron apoyos extraordinarios ni se creó la plataforma en línea para el trabajo a distancia ni siquiera para los estudiantes que están ubicados en las zonas de mayor marginación en la ciudad, con poco o nulo acceso a internet de banda ancha y a veces sin servicio eléctrico. Las zonas alrededor de los planteles han sido las más castigadas por la epidemia de COVID-19.

En enero de este año y a pesar de que el SUTIEMS, sindicato titular, ha ganado en tribunales un laudo firme que obliga a la dirección general a basificar al personal de intendencia y a los profesores contratados por horas, la empresa de outsourcing despidió a más de cien trabajadoras de intendencia bajo la complaciente anuencia de las autoridades del IEMS, violentando incluso los llamados de la jefa de gobierno a las empresas para que NO despidan trabajadores. Trabajadoras de la tercera edad, madres solteras, jefas de familia, algunas con más de 18 años al servicio de la Institución fueron echadas a la calle en la más absoluta desprotección.

Además, tras un año de pandemia, la situación no ha hecho más que empeorar, ahora, sin un anuncio oficial de la dirección general, se ha omitido la convocatoria para la beca institucional, que está establecida por ley desde 2004 y la que tienen derecho todos los estudiantes regulares.

El modelo educativo del IEMS no asigna calificaciones numéricas sino que reporta si un estudiante cubre o no cubre porque privilegia la obtención de conocimientos por encima del promedio, sin embargo se requiere al menos el equivalente a un ocho para que el estudiante cubra la asignatura. Los estudiantes regulares son estudiantes con un promedio superior al de otras instituciones educativas, y mientras en otras se otorgan becas de conectividad y equipos de cómputo, aquellos estudiantes que más lo necesitan son tratados como si fueran estudiantes de segunda, y no la esperanza de sus familias, de su comunidad y de toda la ciudad. Por eso los trabajadores decimos: ¡Basta de recortes a la educación! ¡Que la crisis provocada por la pandemia la paguen los  ricos! #Taxtherich #Eattherich

Leticia López Zamora. Academia de Historia. Plantel “José Ma. Morelos y Pavón” Tláhuac. IEMS CDMX. SUTIEMS. COMITÉ INTERSINDICAL.

Elecciones democráticas

La sombra del sol en mi mano

no habló por televisión, ni

la de mi mano en el sol, ni

el niño que pide en la calle

habló por televisión-Toca

 un acordeón roto con

su hueso constante

Juan Gelman, Argentina

www.elzenzontle.org

[email protected]

[email protected]

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