Por la emergencia sanitaria, Huaquechula cancela el tradicional festejo por Día de Muertos

Uno de los más impresionantes despliegues rituales para honrar a los difuntos en el centro de México, se efectúa en el municipio de Huaquechula, donde se erigen monumentales altares de “cabo de año” y se organiza el tradicional convite de mole para todos los visitantes. Este año, el festejo de origen prehispánico fue cancelado por las autoridades locales para evitar la propagación del virus Covid–19 entre la población.

El poblado –que se ubica colindante a la Sierra Mixteca y el volcán Popocatépetl– recibe cada año al menos 60 mil turistas nacionales y extranjeros, a quienes las autoridades reciben con una serie de actividades artísticas y culturales.

Este año por la emergencia sanitaria, la autoridad local decidió cancelar la festividad de Día de Muertos, pese a su importancia en la derrama económica que generan los visitantes a Huaquechula en esta temporada.


El alcalde Ciro Gavilán Domínguez emitió un comunicado donde informó que “toda actividad relacionada con el turismo, la celebración de muertos y demás están canceladas por el tema de la pandemia”.

Argumentó que la decisión no fue fácil, pero responde a las peticiones que hace el gobierno del estado de evitar aglomeraciones y factores de riesgo.

“Fue una decisión tomada de manera conjunta con la ciudadanía para evitar la propagación y contagios del SARS–CoV2 (Covid–19)”, se lee.

Por tal razón, el presidente municipal pidió a los turistas que anualmente acudían a Huaquechula a que respeten la medida.

Dijo que si las condiciones así lo permiten, el próximo año pueden visitar el municipio, el cual gracias a su riqueza en costumbres y tradiciones, lo ha llevado a ser considerado desde 1997 Patrimonio Cultural del estado de Puebla.

“Si no te recibo, es porque te quiero y me quiero”, concluye el escrito.

Las ofrendas que miden entre tres y cinco metros de altura se colocan al interior de las casas de las personas que tuvieron algún familiar fallecido durante el año, quienes se preparan con una comilona para recibir a todos los visitantes.

Los gastos por cada familia oscilan entre los 80 y hasta 200 mil pesos para la elaboración de los altares, el pago de comida y bebidas. Para que esta tradición no se pierda, también todos los años reciben la ayuda del gobierno estatal y municipal.

En 2019, se colocaron un total de 35 altares desde el 28 de octubre, en conmemoración a los accidentados, hasta el día 2 de noviembre.

Desde el 28 de octubre, los lugareños alrededor de las 14 horas tocan las campanas del pueblo para invitar a los visitantes a recorrer cada una de las ofrendas que serán identificadas porque colocan un camino de flores de cempasúchil en la entrada de las viviendas.