¿Hasta cuándo?

En los recientes quince días se han asesinado a tres periodistas en México, no obstante, teníamos esperanzas que este tipo de delitos aminoraría

En los recientes quince días se han asesinado a tres periodistas en nuestro país, no obstante, teníamos enormes esperanzas que este tipo de delitos aminorara, se encontrarán a los culpables de más de 312 que han ocurrido desde el año 2000 y hubiera nuevas formas de protección a esta actividad tan riesgosa y necesaria para la endeble democracia mexicana que vivimos.

Según un reporte de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi), el 29 de octubre, en Ciudad Juárez, Chihuahua- un recuerdo a la gran Miroslava Breach-, ultimaron a Arturo Alba Medina, del canal 6, el Telediario. Como siempre, no hay la menor información y las autoridades diversas se echan la bolita al respecto.

El 2 de este mes, Jesús Alonso Piñuelas, apodado “El Norris”, en Ciudad Obregón, Sonora, también perdió la vida a manos de individuos siniestros, que seguramente lo acallaron porque daba información de los múltiples delitos que ocurrían en su zona.


Recientemente, el 9 de noviembre, Israel Vázquez Rangel, que trabajaba en: El Salamantino, informativo de Salamanca, Guanajuato, fue baleado y murió en el instante, cuando llegó rápidamente a cubrir hechos de sangre en el lugar.

En este caso, la alcaldesa de Salamanca, Beatriz Hernández, censuró al compañero de la información, ya que dijo que era incorrecto que hubiera llegado al lugar antes que los agentes de policía. Y es que el audaz y trabajador Israel, llegaba rápidamente en su moto para hacer el trabajo que los azules pachorrudos hacen a desgano.

Esto último, muestra claramente que la autoridad no responde a la ciudadanía, sino únicamente a sus tiempos, intereses y deseos.

Con estos nuevos homicidios, van nueve asesinatos en 2020 en México. Quizá lleguemos o superemos la cifra de 10 periodistas segados de la vida, cifra que tuvimos en 2019, por lo que la organización: Reporteros sin Fronteras dijo, correctamente, que nuestro país era uno de los más peligrosos en el mundo para dar a conocer la verdad.

El lunes 9 de noviembre hubo una gran protesta en Cancún, Quintana Roo, por un nuevo feminicidio, el de la joven Alexis. Cuando los colectivos estaban arrancando las letras de la Procuraduría quintanarroense, salieron policías de varios lugares y dispararon al aire, supuestamente, con el objeto de dispersar la concentración, lo cual es un atentado flagrante a los derechos humanos.

En esta represión descarada, sufrieron heridas de bala los compañeros: Ceciia Solís, del Diario de Quintana Roo, y Roberto Becerril, de La Verdad de Cancún. Lo que demuestra lo sabido, es irresponsable usar armas de fuego en cualquier protesta, algo que la policía conoce de antemano.

Según el reportero Alejandro Castro, de Cancún (entrevista en reporterosunidos.com.mx) todo pareció un montaje para la represión, ya que no había cercas de protección en la Procuraduría, no se veían agentes del supuesto orden por ningún lado y de repente de varias partes aparecieron los policías para reprimir, intimidar y dispersar, amén de lanzar los disparos. ¡Terrible!

Hirieron en este acto a Santiago Hernández Rosas, de Quadratrín y a Selene Huidobro, de una televisora. Además, trataron de quitarles sus equipos de trabajo a Alejandra Galicia y Adriana Varillas, de los medios: El Universal y Animal Político.

Tanto la alcalde de Benito Juárez (Cancún), Mara Lezama, como el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín, negaron haber ordenado la represión. Algún muy común entre las autoridades omisas en todo: desde las órdenes que emiten hasta la búsqueda de culpables.

Renunció, empero, Alberto Capella, quien estaba al mando de todas las policías de la entidad. Hombre de negro historial ya que, en Morelos, bajo la supuesta gubernatura de Graco Ramírez, vio cómo aumentó la criminalidad y no hubo mayor avance en los miles de delitos que ocurrieron en dicho sexenio.

Homicidios, represiones, ataques y salarios ridículos es lo que tienen como presente y futuro los periodistas.

Ahora sin oficinas que, si bien eran poco útiles para su defensa, ya no existen.

Además, incluso en medios públicos de comunicación se les castiga bajando sus presupuestos.

Terrible situación la que existe entre informadores, uno de los pilares de una democracia que diga su nombre, y más cuando hay necesidad de cambios para la inmensa mayoría de la población.

México, uno de los países con más número de periodistas asesinados y el de mayor impunidad.

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@jamelendez44