En la Sierra Negra se han detectado entre 15 y 30 casos de gusano barrenador que afectan a 15 ranchos, ubicados en la zona limítrofe con Veracruz. La presencia de la plaga, junto con el repunte en robos de ganado, repercute en la disponibilidad de carne de res en los mercados locales. Estas condiciones obligan a los productores de la región a organizarse y fortalecer la vigilancia comunitaria ante la insuficiencia de controles institucionales, además de solicitar mayor apoyo técnico a la Secretaría de Desarrollo Rural y al Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
Luis Aguirre Morales, presidente del Clúster Agroalimentario, detalló en entrevista que “el gusano barrenador ha impactado fuertemente en la zona más pegada a Veracruz; ahí se han detectado entre 15 a 30 casos”.
La propagación de la plaga ocurre principalmente cuando la mosca encuentra heridas abiertas en el ganado, lo que obliga a los productores a monitorear de forma constante el estado de sus animales.
La responsabilidad de la detección y control recae fundamentalmente en los ganaderos, pues los operativos sanitarios son insuficientes para cubrir todos los predios afectados. “Si el productor tiene un seguimiento específico de estas situaciones, no pasaría absolutamente nada”, recalcó Aguirre Morales.
El manejo sanitario incluye la aplicación de medicamentos antiparasitarios, principalmente Ivermectina, retiro manual de las larvas y aislamiento del animal infectado para evitar una mayor propagación.
Al impacto sanitario se suma el económico. En el último periodo, la cantidad de animales en pie ha bajado hasta 40 por ciento, por la suma de la plaga y el robo de ganado, mientras que el precio de la carne de res y del propio ganado se ha elevado entre 30 por ciento a 40 por ciento. Estos ajustes repercuten directamente en los consumidores y en la economía ganadera de la localidad.
El brote del gusano barrenador se vincula a fallas en cercos sanitarios de la frontera sur del país, lo que posibilitó la llegada de la plaga a Puebla y Veracruz. Las autoridades han iniciado campañas informativas y han liberado moscas estériles en la región sur, pero los resultados son limitados debido a la complejidad del problema y la necesidad de mantener sistemas de monitoreo permanentemente activos.
Para afrontar el desafío, Aguirre Morales exhortó a los productores a mantener contacto directo con el Clúster Agroalimentario y las instituciones sanitarias estatales: “Pedimos que los productores tengan la confianza de buscar a las autoridades, buscar en su servidor el clúster para que nosotros podamos apoyarlos, en guiarlos como separar al animal, darles un tratamiento y que ya no tengamos propagación”.
La colaboración entre ganaderos y autoridades sanitarias es esencial para evitar que la plaga y el abigeato se conviertan en problemas recurrentes.
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