HACIENDO EL TRABAJO SUCIO

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Para cuando esta editorial se esté leyendo, se habrán cumplido dos noches de la toma del Palacio del Poder Legislativo en Puebla por parte de colectivas feministas que exigen, de manera pacífica, la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo en la entidad.

 

Las manifestantes han hecho llamados para que el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso, Gabriel Biestro Medinilla, acuda a dialogar con ellas. Ese mismo exhorto fue hecho por el gobernador, Luis Miguel Barbosa Huerta, quien en una rueda de medios dijo que los diputados deben hablar con las feministas.


 

En el mismo sentido han ido las declaraciones de la edil capitalina, Claudia Rivera Vivanco, instando a que los representantes populares platiquen con las activistas.

 

Sin embargo, la respuesta por parte de Biestro ha sido el soslayo en forma de silencio. La fracción parlamentaria dominante en el Congreso, en voz de la diputada Nora Yessica Merino Escamilla, ha dejado claro que el aborto no será lícito en Puebla y, de paso, descalificó a las feministas tildándolas de “radicales”.

 

De Morena, y sus partidos aliados en el Congreso, ha quedado claro que no tienen ni principios ni convicciones progresistas y que solo están haciendo el trabajo sucio a los tradicionalmente conservadores diputados del Partido Acción Nacional, quienes seguramente están regocijándose de los buenos oficios que a su favor ejecutan quienes deberían de ser sus adversarios políticos.