El PRI cumpliría el próximo 2029, cien años de haberse fundado como Partido Nacional Revolucionario, manteniéndose en el poder ininterrumpidamente hasta el año 2000 y, después, volviendo por un periodo, el de Enrique Peña Nieto. Lleva dos sexenios, registrando un creciente deterioro orgánico, con la merma de su membresía y de influencia política partidaria.
Las viejas y pragmáticas fuerzas corporativas, sobre todo sindicales, han dejado sus filas, para voltear la vista al partido en el poder. Una prueba de ello es el SNTE, que, incluso, le ha “vendido” a Morena, el aporte millonario de afiliados, en su campaña por alcanzar diez millones de miembros de ese partido.
El PRI ya no es opción para los mexicanos, aunque su cuestionado dirigente, Alito Moreno, diga lo contrario. Actualmente solo gobierna Coahuila y Durango y sigue perdiendo terreno en otros ámbitos. Tiene apenas 37 diputados federales de un total de 500, de los cuales solo 11 son de mayoría relativa. Y en el Senado tiene 15 legisladores de 128.
Bajo la dirigencia nacional de Alito, exgobernador de Campeche, el PRI ha venido disminuyendo su fuerza y membresía, en una creciente fuga hormiga, de abajo a arriba y de arriba hacia abajo, de tal manera que, “según informes publicados en su sitio web, actualmente tiene 894 mil 220 integrantes, mientras a finales de 2023 reportó al INE que tenía un millón 411 mil 889, luego de que en julio pasado inició un proceso de depuración, pues muchos de sus afiliados no contaban con documentación que acreditara su voluntad de seguir en el PRI”.
Esta evolución negativa del PRI justo se registra en los seis años que Alito lleva en su dirigencia nacional, cuando contaban con 6.7 millones de afiliados. Es decir, en dicho periodo han abandonado a ese partido el 86.79 por ciento de los priístas, aunque su dirigencia siga haciendo cuentas alegres, por lo menos discursivamente. Habrá que conclusiones tienen sobre su proceso de depuración del padrón de miembros, iniciado hace pocas semanas. Por algo el PRI ha venido insistiendo en mantener la alianza electoral con el PAN, el cual, al parecer ha resuelto no seguir en acuerdos con sus antiguos aliados, no solo el otrora partido oficial, sino el desaparecido PRD, el cual mantiene registros legales, apenas, en trece entidades de la República. Con este escenario, los partidos referidos tienen pocas posibilidades de mantener su registro.
En el espectro político, más allá en su persistencia para mantener en su dirigencia a Alito Moreno, individuo enormemente desprestigiado y, salvo sus apariciones estruendosas y beligerantes, no ha podido dar pasos para recuperar el terreno perdido y sin perspectiva de que se pueda marchar en dicho camino. De igual manera no ha considerado que, la parte del centro de las opciones mexicanas ahora la ocupa movimiento Ciudadano.
El PRI no vive sus mejores momentos, ni tiene la menor expectativa de recuperación orgánica y política, de tal manera que puede estar cerca su finitud, con la pérdida de su registro en 2027, con lo que no llegaría al centenario.


