La Supercopa de Europa, ese partido clásico entre el campeón de la Champions y el de la Liga de la UEFA que este año se celebró el pasado día 13 en Udine, se prolongó hasta el desemepate desde el punto de penal tras 120´ sin que pudiera romperse la igualada a dos entre el PSG y el Tottenham. Doble drama, porque los parisinos perdían 0-2 (goles de Van der Ven –39´– y Romero –48´–) cuando en el minuto 85´ redujo la diferencia un gol de Lee Kang-in, y pasados los noventa Gonzalo Ramos anotó el segundo. Escrito el 2-2 y en blanco la prórroga, los lanzamientos de desempate (4-3) iban a poner el trofeo en manos del actual campeón de la Champions, con lo que el PSG de Luis Enrique redondeaba una temporada de ensueño.
Pero eso fue lo de menos. La verdadera nota de primera plana que dejó la noche futbolera de Udine estuvo en el preámbulo, cuando se desplegaron sobre el césped dos enormes carteles solicitando, en inglés, que se detuvieran los asesinatos de niños y de civiles que causa la guerra. Era la respuesta de la UEFA a los cuestionamientos de Mohamed Salah, el astro egipcio del Liverpool, reprochándole al organismo rector del futbol europeo lo escueto de su esquela dedicada al fallecimiento de Suleiman Al-Obeid, llamado el Pelé palestino, como resultado de uno de tantos bombardeos israelitas sobre la población civil de Gaza. Reprochaba Salah a los directivos de la UEFA su silencio sobre lo que provocó del deceso del internacional más destacado en la breve historia futbolística de Palestina –uno de los infames bombardeos contra grupos a la espera de agua y alimentos que a cuentagotas recibe la devastada población–, como si la suya hubiera sido una muerte natural y no el resultado del genocidio desatado en la franja de Gaza por Netanyahu y su pandilla, matanza que nadie se ha atrevido a detener, con la agravante de no haberle aplicado al gobierno sionista la misma sanción –suspensión inmediata de su participación de toda competencia deportiva, incluidos Juegos Olímpicos y competencias futbolísticas internacionales– con que castigaron a Rusia en cuanto inició su campaña militar contra Ucrania.
Por lo demás, el presunto desagravio de la UEFA por su omisión inicial sobre la causa de la muerte de Suleimán Al-Obeid reincidía en la misma cobardía institucional que ya les señalaba Mo Salah, ya que las pancartas desplegadas en la final de la Supercopa de Europa, puesto que no mencionó ni la palabra genocidio ni mucho menos el nombre del estado de Israel que a mansalva y con total impunidad lo sigue perpetrando.
De paso, confirma la hipocresía de las instancias rectoras de lo deportivo, y la mayoría de sus jilgueros periodísticos, cuando insisten en que es el suyo un mundo aparte, donde los problemas políticos y sociales no son bienvenidos ni reconocidos. Falacia insostenible que poco a poco –muy poco a poco– está dejando de funcionarles.
Derrota y fuera Guede. Fiel a la costumbre de perder –y si es en el Cuauhtémoc, mejor–, el Puebla le sirvió al San Luis para que rompiera una incómoda racha de tres descalabros al hilo y se alzara con la victoria. Y lo hizo tranquilamente, sin pasar apuros mayores y aprovechando dos de sus pocas ocasiones de gol (la Franja no fue capaz de crear ninguna) para llevarse los tres puntos y provocar el despido de Pablo Guede, que ya estaba demorando bastante si a efectos de su pobre dirección técnica vamos, con el momentáneo oasis yanqui como única salvedad. El brasileño Joao Pedro fue el doble anotador del cuadro potosino (45+5´ de penalti y 70). Resultado lógico y una noche para el olvido más. Y segundo DT despedido en apenas cinco jornadas.
Una vez consumado el cese del DT argentino pasa a hacerse cargo del primer equipo su paisano entrenador de los juveniles Martín Bravo, cuyo primer compromiso será este miércoles dentro de la dichosa leagues Cup y nada menos que en Seattle, allá donde el Sounders local le metió siete al Cruz Azul. Mal augurio y cifra de negros recuerdos para la Franja.
Jornada 5. Pues resulta que Tigres, que contra la Franja, el día del 7-0, recordaba a ratos al Brasil de Pelé o al Madrid de Di Stéfano, fue un juguete en manos del América, que se sobrepuso a un gol de vestidor (Brunetta, 6´) para convertir el Volcán en cementerio y al encuentro en baile, con redova norteña y toda la cosa, mientras sometía a los universitarios con un 1-3 inobjetable (doblete de Erick Sánchez, pifia de Nahuel y ya está).
Más apurado se vio el Cruz Azul para sacar los tres puntos, pues su visitante Santos le salió respondón y dos veces le igualó la pizarra (3-2 final), en tanto Chivas continuaba en caída libre, doblegado en su patio por el Nahual juarense (1-2) mientras sus porristas, fuera de sí agredían al pequeño grupo llegado desde Ciudad Juárez para apoyar de los suyos. Lamentable.
Y por lo menos inesperado el tropezón del Pachuca, que jugando en casa perdió su invicto por culpa de unos Xolos inspirados por el sobresaliente despliegue del joven Mora, autor además del gol abridor. Y tampoco está carburando el campeón Toluca, que no pasó del empate (1-1) al recibir al aún incierto Pumas en la Bombonera, mientras el León, que no daba una, logró vencer al mal fario en su visita del viernes a Aguascalientes, donde le esperaba un Necaxa listo para rendir la plaza con gol tempranero de Ismael Díaz (11´).
El complemento dominical de la jornada lo habrán cumplido Querétaro-Atlas –un cóctel de alto riesgo de acuerdo a los antecedentes– y Monterrey-Mazatlán, con los Rayados a punto para alcanzar al Pachuca en el liderato.


