Martes, enero 18, 2022
- Anuncio -

De gritos y pujidos

Relacionadas

Destacadas

Hoy indígenas de Tecoltemi exigirán a la SCJN la derogación de la ley minera

Este martes campesinos indígenas del ejido de Tecoltemi acudirán a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)...

Barbosa informa que se ha contagiado de Covid-19; tiene síntomas leves y seguirá trabajando

El gobernador de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, ha informado esta mañana que se ha contagiado de Covid-19, pero...

400 docentes afiliados al SNTE 23 han muerto por Covid-19; sindicato pide que se revise el regreso a clases

En casi dos años de epidemia, aproximadamente 400 docentes agremiados a la sección 23 del Sindicato Nacional de Trabajadores...

Existen un sinfín de cosas que forman parte de nuestra cotidianidad y de las que casi nunca nos ocupamos por averiguar acerca de su origen o significado, porque damos por hecho que así son y que no vale la pena ninguna indagación. Pero si llevados por nuestra curiosidad o necesidad requerimos enterarnos acerca de cualesquiera de estos asuntos ordinarios, nos damos cuenta de que no son como creíamos que eran. Esto, por supuesto, no nos debe provocar ningún conflicto, pero nunca está por demás aclararlas para saber cómo y de qué hablamos. En pocas palabras, el conocimiento no estorba a nadie, aunque hay algunas personas que se mantienen aferradas a sus necedades a las que llaman convicciones, mas como dice el refrán popular: “el que es perico donde quiera es verde y el que es…p…donde quiera pierde”.

El título de esta columna lo escogí del popular “pujido” que encajaba animosamente Dámaso Pérez Prado —famoso músico compositor y arreglista cubano— en ciertos momentos del desarrollo de una pieza de mambo dirigida por él. ¿Qué significaba ese pujido que muchos tratábamos de remedar con mayor o menor fortuna? ¿Se trataba acaso de un sonido gutural para animar la fiesta? Todos recordamos lo que el “cara e foca” gritaba con voz “aguardientosa”. ¡Sorpresa! No se trataba de un pujido, sino de la palabra “dilo” que, pronunciada cubanamente, servía para indicar a los trompetistas que entraran. El mismo Pérez Prado lo expone palmariamente al periodista Jaime Almeida en una entrevista que se encuentra en el popular sitio de videos YouTube y que les comparto para que lo escuchen de viva voz.

Otro grito que se ha vuelto tradicional, no solo en los encuentros deportivos, sino en algunas reuniones o manifestaciones de estudiantes de la unam, es el clásico ¡Goya! de la porra universitaria. Su origen es muy polémico, porque los “ultra pumas” no aceptan la versión de que es una mexicanización de un grito de animación deportiva en los juegos de futbol americano de la Universidad de Pennsylvania en los Estados Unidos. A continuación, quiero mostrarles los textos de ambas porras, la primera en versión estadunidense y la segunda en versión “puma” y usted me dirá si existe parecido entre las dos 

Go, yeah! ¡Goooya!

Go, yeah! ¡goooya!

Catch on, catch on ¡Cachún, cachún

Run, run! Ra, ra!

Go, yeah! ¡Goooya!

Penn State! Universidad

- Anuncio -

En las páginas electrónicas del equipo universitario de futbol americano y en la de la Fundación UNAM, se menciona la misma historia de un estudiante llamado José Luis Rodríguez (a) “Palillo”, quien en 1946 organizó el grupo de animación deportiva e inventó los gritos de regocijo que lo acompañaban. Así, en alambicada explicación, la porra derivaría del nombre del cine Goya que supuestamente gritaban aquellos estudiantes que promovían irse de “pinta” para ver alguna película y el “cachún” correspondería al hacerse acompañar de la novia para que ambos se dedicaran fogosamente al “faisán” o “cachún”, aprovechando lo “oscurito”. Por otro lado, la porra del ipn (Instituto Politécnico Nacional) que inicia con la palabra “huelum”, podría derivarse también de las palabras en inglés well on! que, utilizadas en los partidos de futbol en Estados Unidos, significarían ¡vamos! Justo es decir que ambas porras tienen un sinsentido léxico, pero con un sonido eufónico, como deben ser las porras.

Huélum, huélum

¡Gloria!

A la cachi cachi porra,

a la Cachi Cachi Porra, 

pim… pom porra,

pim… pom porra, 

Politécnico, Politécnico…

¡Gloria!

Hace precisamente 10 años, en noviembre de 2011 la UNESCO inscribió al mariachi, tanto la música como a los conjuntos musicales, en la lista del Patrimonio Mundial Inmaterial de la Humanidad. Todos los mexicanos sabemos que solo estando borrachos podemos soportar la potencia sonora de las trompetas de un mariachi más de media hora, tiempo que aprovechamos para pegar unos fuertes berridos y silbidos que pueden denotar una pluralidad de significados como lamentos, alegrías, decepciones, tristezas, pérdidas, reencuentros, júbilos, liberaciones, desahogos, recuerdos felices o aciagos, embriaguez, desesperación, enamoramientos y un largo etcétera. Así que la “mexicana alegría” suele ser una compleja combinación de excesos en la ingestión preferente de tequila o de mezcal y hasta “tlachicotón”, sumado a apasionadas canciones vernáculas y sensibles a cualesquiera de los sentimientos que he enumerado antes, pero eso sí con el aderezo invariable de unos alaridos como de “apache herido”.

De ahí la frase popular “para todo mal…mezcal, para todo bien…también”.

El mexicano se prepara y se entrena para gritar desde el momento de su nacimiento, cuando por primera vez inhala el aire que expande sus pulmones, cuando acompaña sus juegos infantiles con agudos chillidos que expresan su alegría y vitalidad, en los lances deportivos, cuando manifiesta socialmente su inconformidad en la calle, cuando quiere hacer valer su machismo o su “influyentismo” y por si fuera poco, recordemos que nuestra nación inició su liberación con el Grito de Independencia, el cual se conmemora cada año en la ceremonia de “El grito”. En México, los niños que proclaman los números premiados de la lotería son “los gritones profesionales” y sus modulados y cantarinos gritos son los mensajes de esperanza de la fortuna.

Me llamó la atención un artículo del antropólogo Jesús Jaúregui titulado  “Immo pectore. Apostillas a El mariachi, cuyas palabras iniciales en latín significan “De mi ronco pecho”. Esto me recuerda que los gritos “séntidos” del mariachi son solo de hombres y también el grito confirmatorio de las canciones rancheras que se “avientan” los “trompas de hule” y “rascatripas” de los conjuntos musicales folclóricos que, en lo más animado de la pieza musical, expulsan de su ronco pecho un ¡Sí…señor! Estos testimonios festivos corresponden exclusivamente al uso de los “machines”, porque seguramente usted jamás escuchará a algún mariachi gritar ¡Sí…señora! ¡Sí…niña! o ¡Sí…niño!

En conclusión, la vida del mexicano transcurre entre gritos, pujidos, lamentos y uno que otro “sombrerazo”, razón por la cual muchas veces nos expresamos escandalosamente “a grito limpio”, algunos con el mal gusto de discutir “a grito pelado” o en ocasiones es el dolor el que nos coloca “en un grito” y cuando nos contrariamos por algo “ponemos el grito en el cielo”; no falta quien, aparte de los gritos ordinarios, esté atento al “último grito” de la moda y como dijo Cuco Sánchez en su conocida canción en la que invoca la respuesta de un bucólico y parlanchín paisaje mexicano:

Háblenme montes y valles.

Grítenme piedras del campo

¿Cuándo habían visto en la vida

querer como estoy queriendo?

Llorar como estoy llorando.

Morir como estoy muriendo.

- Anuncio -

Ultimas

IP y autoridades de turismo locales arrancarán nueva sanitización masiva en Atlixco 

Atlixco. Integrantes de la iniciativa privada (IP) local, de manera conjunta con autoridades de turismo,  volverán a sanitizar masivamente...
- Anuncio -
- Anuncio -