“Gobierno pobre, pueblo marihuano”

“Hoy, la nueva mayoría está constituida por los que

no entienden. La incompetencia de los representantes,

[…] suele ser un reflejo de la incompetencia de los ciudadanos”.


 Daniel Innerarity

Si hacemos un recuento de lo que se ha realizado en el Congreso de la Unión en las últimas semanas, de las leyes que se han reformado, de los debates que se han presentado, evidentemente, nos queda un horizonte muy claro: «Gobierno pobre, pueblo marihuano».

Basta simplemente con revisar lo que ha sucedido en el Congreso de la Unión. Se aprobaron las reformas al Código Fiscal de la Federación, para iniciar su vigencia en el 2021, en las que se establece la figura del aseguramiento de bienes para que las autoridades fiscales la apliquen a diestra y siniestra aseguren las cuentas bancarias de los contribuyentes, simplemente, por no atender una notificación. Por su parte, la reforma que se pretende hacer respecto de las outsourcing (de cuya figura, claro, hubo abusos) pretende que sea la Secretaría del Trabajo la que autorice a las empresas para realizar sus actividades; lo cual no se puede permitir que se tenga que trabajar previa autorización, pues va en detrimento de la agilidad de la economía, del propio mercado y, principalmente, de la creación de fuentes de empleo.

Pero eso no es todo. Adicionalmente, se ha autorizado a la Unidad de Inteligencia Financiera para embargar precautoriamente las cuentas bancarias de los particulares, ante el «riesgo inminente» de que en ellas haya, presumiblemente, lavado de dinero. Y, recientemente, como colofón a estas brillantes modificaciones legislativas, se ha autorizado ¡el consumo de marihuana!

Por ello, no hay otra descripción para este Congreso de la Unión que forjar un pueblo dependiente de su propio gobierno. A cualquier estudiante, profesor, profesional, empresario, empleado, obrero, campesino, ama de casa, pensionado, desempleado, con saber de esta serie de tareas legislativas que se han realizado en las últimas semanas, les queda claro que nadie tiene otra opción más que entender que el panorama es negro en términos de seguridad jurídica. Es decir, no hay más que incertidumbre para invertir en el país, para creer que trabajar en una empresa o que emprender un negocio, un local comercial, un taller podrán sacar adelante a esa persona y a su familia. Resultará titánico.

Es evidente que todas estas leyes represivas son tratados discrecionales de las autoridades y está más que claro (en la historia de los países, no solamente de México, sino en una ya vivida a nivel mundial) que las mayores arbitrariedades, injusticias y corrupciones se presentan con leyes sumamente discrecionales. La historia nos ha enseñado que las autoridades deben sujetarse a facultades expresas y muy bien delineadas, porque, de lo contrario, surge un control político sobre las leyes; y esto es lo que está pasando con estas disposiciones: ¿qué podemos ofrecerle a un recién egresado de una licenciatura o pos-grado con estas leyes?, ¿cómo se puede promover la inversión extranjera con estas regulaciones?, ¿qué se va a decir respecto de la certidumbre de las inversiones con estas noticias? Por su parte, ¿qué podemos decir sobre que se ha autorizado el consumo de la marihuana?

Verdaderamente, requerimos una democracia más madura, donde, efectivamente, exista mayor apertura. No una de los denominados parlamentos abiertos, que se han puesto de moda y que son estériles, sino una más abierta a la población. Los partidos tienen secuestrado el Congreso de la Unión y, por ello, las decisiones que se toman son estas: el resultado de una autentica falta de democracia tanto representativa como, desde luego, participativa. Por ello, no hay descripción mejor que: «gobierno pobre, pueblo marihuano».

¿Qué se puede esperar de este cúmulo de disposiciones si todas se autorizan? Independientemente de una total incertidumbre, también una falta de actividad económica, ausencia de proyectos para 2021 y los años subsecuentes; todo lo cual causará más desempleo. Posiblemente, se apueste, con estas regulaciones, por dos situaciones muy claras: que sean cada día más los mexicanos que salgan del país a buscar mejores horizontes en otros territorios, lo cual reditúa con el incremento de las remesas, o que se fomente el consumo de la marihuana. Pues no hay otro camino más que: «gobierno pobre, pueblo marihuano».