Viernes, junio 14, 2024

Género y migración toman un nuevo giro en libro premiado por la academia estadounidense

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Cómo influye el género en la migración, entendido este no cómo un atributo o como algo que adjetiva a una persona, sino como una estructura que, de manera articulada con la clase, tiene que ver con el proceso de reorganización social del trabajo. Bajo esa perspectiva, las antropólogas Alison Elizabeth Lee, Leticia Rivermar Pérez y María Eugenia D´Auberre Buznego dan un giro al binomio género y migración para pensar cómo el género es un vector que organiza, está presente y modela los regímenes migratorios

Sus indagaciones cuantitativas y etnográficas, de una etnografía con pretensiones de ser histórica, están contenidas en el libro Clase, género y migración: flujos de retorno entre México y Estados Unidos en tiempos de crisis -Class, Gender and Migration

Return Flows between Mexico and the United States in Times of Crisis- que fue reconocido con el premio Choice que elige, de entre una muestra de cinco mil volúmenes, una selección de los mejores 500 títulos que se integran a una lista que norma la adquisición de libros por parte de las bibliotecas universitarias y de centros de investigación en Estados Unidos.

El premio Choice, una división del American Library Association, reconoció a este material publicado por el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la UAP por su “excelencia en la investigación, importancia de la investigación de campo, por su primer acercamiento al tema, originalidad y valor para alumnos de licenciatura, así como relevancia para las colecciones de bibliotecas académicas”. Para sus autoras, es una satisfacción que se reconozca un libro escrito desde México, producto de un trabajo de investigación que llevo 10 años.

El libro es “un trabajo escrito en seis manos” por Alison Elizabeth Lee, del Departamento de Antropología de la Universidad de las Américas Puebla; y Leticia Rivermar Pérez y María Eugenia D´Auberre, ambas miembros de la maestría en Antropología Sociocultural del Instituto Vélez Pliego de la UAP.

Es un proyecto de investigación apoyado por Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) que se extendió de 2010 a 2014 pero que había iniciado con las andanzas en 2007 de Leticia Rivermar y María Eugenia D´Auberre por la Sierra Norte, y las indagaciones, más o menos en el mismo año, de Alison Lee por Zapotitlán Salinas. Su desarrollo sumó a estudiantes de Economía y Sociología de la UAP, así como de otras universidades –como la UAM, la UNAM y la Universidad de Barcelona-.

Tiene como antecedentes de dos publicaciones del mismo Instituto Vélez Pliego, que reunían resultados del proyecto de investigación Migración acelerada en cuatro zonas del estado de Puebla. Se trata de Migraciones en la huasteca poblana: actores y procesos, de 2011; y Todos vuelven migración acelerada crisis de la economía estadunidense y retorno en cuatro localidades del estado de Puebla, con resultados de Pahuatlán, Zapotitlán Salinas, Huaquechula y Santo Tomás Chautla.

“Todos los títulos tienen como hilo conductor el retorno. Nos interesaba dar cuenta de las condiciones estructurales que rodean a estos flujos migratorios que se originaron a finales de los años 80 e inicios de los 90 del siglo anterior en estas microrregiones. Nos interesaba ver que había pasado con la gran crisis de 2008; ese era el gran vector de la reflexión y la búsqueda”, expone María Eugenia D´Auberre durante una entrevista.

El libro, que forma parte de la colección Gender and a Global Local Work, una colección de textos que reúne trabajos sobre las mujeres y la conformación de estos flujos migratorios que se originan en el contexto de la globalización neoliberal, trata de responder qué pasó a partir de los años 80 del siglo anterior cuando se observó la presencia masiva de mujeres en los flujos migratorios.

Parte de la respuesta, refiere la catedrática, es que la reorganización tiene que ver con el cambio de acumulación del capital, por la forma en que las economías reaccionan a las crisis cíclicas del capital y en ese afán de recuperarse, buscan abaratar los costos de producción, desplazarse a zonas con trabajo abundante, disciplinado y barato.

“En esta deriva de regulación, las mujeres son una fuerza de trabajo atractiva para el capital. Así, en esas economías de la tercerización y explotación del sector servicio, se ven mujeres de México, Centroamérica y África, que se mueven hacia allá.

“El telón de fondo de los procesos que analizamos en el libro son las mujeres codiciadas por su capacidad de valorizar el capital, como fuerza de trabajo dócil, barato, disciplinado y regularizado, en donde la mujer no es vulnerable sino vulnerada, desprovista de derechos que pasan a ser una reserva de trabajo que alimenta los circuitos migratorios”.

D´Auberre Buznego agrega que el libro parte también de otro concepto: las regiones, las zonas, las localidades en donde su funcionalidad dejó de ser la producción para convertirse en proveedoras de una abundante fuerza de trabajo, con poblaciones que son codiciadas por el capital. “No solo es la reorganización social global de trabajo, sino de manera simultánea, la desarticulación de las condiciones de reproducción en estas regiones”.

Continúa que lo que se observa es que en cada una de las regiones algo pasó: se dio la desarticulación de la agricultura, de las condiciones que hacen posible la vida, que resultó en la aparición de una franja de población conformada por hombres y mujeres jóvenes, que se mueve y forman parte de un fenómeno migratorio cíclico.

Indica que fueron estudiados los municipios de Pahuatlán y Zapotitlán Salinas, uno en la Sierra Norte y el otro en la mixteca, que son diferentes y tienen contrastes: el primero orientado a la producción de caña y piloncillo en épocas novohispanas y luego con producción cafetalera con circuitos comerciales incipientes, y ahora como mano de obra indígena otomí y nahua; y la otra confinada históricamente a la producción de ónix, la explotación de canteras y salineras, y luego fuerza de producción en las maquileras.

Señala que ambos procesos migratorios tienen como lugar de destino la costa este de Estados Unidos, en un proceso de latinización de esa zona, la “última frontera de la migración mexicana”, como señalan algunos autores.

Así, refiere, este libro no solo reúne información generada en esas comunidades, sino trabajo de campo hecho en Durham –Carolina del Norte- y Nueva York. Asimismo, se dio seguimiento a las personas que en los años 90 se desplazaron de manera irregularizada hacia esas dos zonas de destino, viendo particularmente cómo se insertan las mujeres en el sector servicio como trabajadores domésticas, en hoteles, restaurantes, en salones de belleza, cuidadoras de niños y en lavanderías industriales.

“El libro documenta esto con una gran pregunta: cómo el género modeló el retorno en el contexto de la crisis de 2008, cómo operó en el proceso de retorno. No fue una desbandada pese a las previsiones estadísticas: el retorno fue selectivo. Así que miramos estas diferencias, esta ola expansiva de políticas neoliberales que no hace homogénea la migración, y el retorno lo hace selectivo”.

Por último, la investigadora de la UAP considera que la migración como fenómeno tiene una visión preponderante que considera que ésta es resultado de una decisión individual, guiada por motivaciones. No obstante, señala que más bien tiene que ver con las necesidades de un modelo de acumulación.

“La migración se inscribe en el corazón del capitalismo. Es parte de su ADN, pues el capital necesita reactivarse, es inquieto, se mueve. Incluso, en momentos de crisis como la de 2008 se observó que si bien se contuvo la migración de primera salida, la circulación de personas se mantuvo. La migración es imparable mientras persistan las condiciones que subyacen a la reproducción del capital, que necesita fuerza de trabajo y abaratar costos.

“Es una crisis del capitalismo mismo que requiere un abaratamiento en sus costos de producción y saca provecho, que es doble, de poblaciones ilegalizadas. Estas regiones han provisto por más de un siglo la fuerza de trabajo barata y disciplina a estas economías. Sin ellos, estos procesos de industrialización de este norte global, sin esta provisión sistemática, el capitalismo no hubiese podido consolidarse”, concluye.

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