Farsa del impeachment

En Estados Unidos, los demócratas, que son mayoría en el Congreso, aprobaron iniciar el  impeachment (proceso de destitución) de Donald Trump, a quien califican como una amenaza a los intereses del país. Las acusaciones que dieron lugar al inicio de este proceso, son: eliminación de los programas federales en perjuicio de la clase trabajadora; cerrar las oficinas de Protección al Consumo; demandas de mujeres de las que ha abusado o acosado (en un video Trump dice que tiene derecho a “meter mano a las mujeres” porque es rico y poderoso); acusado por su fanatismo y racismo contra las minorías y la gente pobre (dando cobertura a grupos supremacistas blancos de mentalidad fascista para cometer asesinatos masivos contra personas negras, latinas, musulmanas, judías y otras); incitación a la violencia contra la población LGBTTTIQ y otras minorías; retirarse de los acuerdos de París sobre el cambio climático; permitir perforaciones en los océanos y en el Ártico modificando las corrientes marinas y la fusión de los glaciares y otras linduras de este nefasto personaje.

A medida que los republicanos se han desplazado a la extrema derecha, el aparato del Partido Demócrata también se ha movido en esa dirección, solo que no tan lejos. Esto explica su negativa a combatir las políticas de Trump con voluntad y firmeza. Al grado tal que, en secreto, ambos partidos se reunieron para acordar un presupuesto militar de 738 mil millones de dólares, 22 mil millones más que el año pasado y aumentar el gasto en armas nucleares con vistas a perfeccionarlas, poniendo en marcha una nueva carrera de armamentos nucleares.

La anuencia de la dirección demócrata de este “regalo” de 738 mil millones de dólares a los militares, pone de relieve que son lo mismo que los republicanos y revela sus prioridades ante el deterioro de la situación económica para la mitad más desfavorecida de la población.


En estas negociaciones secretas, los demócratas prohibieron a Trump el uso de fondos para lanzar una guerra no autorizada contra Irán, pero la locura del asesinato del general iraní Qasem Soleimani, ordenado por Trump, amenaza con desencadenar un nuevo conflicto bélico.

Para completar el cuadro, portavoces del Partido Demócrata, al tiempo que expresaban su nerviosismo con respecto a la guerra con Irán, aprobaron el asesinato de Soleimani, a pesar de que suponía una violación de las leyes de guerra internacionales, de la soberanía de Irak y de la constitución estadounidense puesto que no ha habido ninguna declaración de guerra a Irán. Los tuits de Trump van todavía más lejos: amenazar a Irán con la destrucción total del país y el asesinato masivo de su población y la destrucción de su patrimonio cultural.

En resumidas cuentas, faltan 10 meses para saber cómo quedarán las cosas del imperio después de las elecciones de noviembre. Pero no esperemos nada bueno, el Senado declarará la inocencia de Trump, pues para destituirlo se requieren dos terceras partes de los senadores y los demócratas están lejos de alcanzar esa cifra.