Guadalupe Espinosa, hermana de Yeremy, joven de 17 años que perdió la vida tras ser atropellado el pasado 31 de julio por un tráiler de la empresa Pepsi conducido por Jesús Robles, denunció que el Ministerio Público ha incurrido en múltiples irregularidades en la investigación, lo que ha obstaculizado el acceso a la justicia para su familia.
Durante una manifestación frente a la Fiscalía General del Estado de Puebla (FGE), los familiares señalaron que la carpeta de investigación no fue integrada como homicidio, sino únicamente bajo los delitos de daños a propiedad ajena y lesiones. Además, acusaron la desaparición de reportes clave, entre ellos los resultados de la necropsia y el peritaje elaborado por el propio Ministerio Público, documento en el que se responsabilizaba de manera directa al conductor por la muerte del menor.
En este contexto, también denunciaron que dos médicos forenses ordenaron exámenes toxicológicos al chofer, pero dichos resultados jamás fueron integrados al expediente.
De acuerdo con la familia, Yeremy viajaba en una motocicleta junto con su hermano Yael Espinosa sobre la 11 Sur y el bulevar Las Torres cuando fueron embestidos por el tráiler.
Pese a que testigos advirtieron a Jesús Robles que había atropellado a los jóvenes, el conductor habría echado de reversa el pesado vehículo y volvió a pasar por encima de Yeremy. Testigos relataron a las autoridades que el chofer no habría maniobrado correctamente, lo que ocasionó el impacto contra ambos muchachos.
Paramédicos y agentes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) del municipio de Puebla arribaron al lugar y confirmaron que Yeremy aún tenía signos vitales, por lo que fue trasladado de urgencia a un hospital. Sin embargo, debido a la gravedad de las heridas, el joven falleció durante el trayecto, en la madrugada del 1 de agosto.
El conductor fue detenido junto con el tráiler de la empresa Pepsi y puesto a disposición del Ministerio Público. No obstante, a partir de ese momento la familia comenzó a detectar anomalías en el proceso.
Inicialmente el caso fue turnado al agente ministerial José Domingo Jiménez, después pasó a manos de José Manuel González Joaquín y actualmente lo conduce la agente Fernanda García.
Pese a la gravedad del hecho, durante las primeras 72 horas posteriores a la detención, el Ministerio Público liberó a Jesús Robles sin presentarlo ante un juez de control. Mientras que el abogado de la familia solo pudo acceder a la carpeta de investigación hasta el 23 de agosto, identificada con el folio FGEP/CDI/FEIDAI/CUAUTLANCINGO C5-I/007184/2025.
Fue entonces cuando corroboraron que un peritaje del propio Ministerio Público atribuía el 100 por ciento de la responsabilidad al conductor del tráiler.
No obstante, en la última semana dicho peritaje y el informe de necropsia “desaparecieron” del expediente. A ello se suma, según la familia, el trato inadecuado y la revictimización constante por parte de agentes ministeriales.
Los familiares también recordaron que el tráiler transportaba garrafones de agua y, en un inicio, el Ministerio Público determinó que la unidad no debía descargarse ni manipularse durante la investigación. Sin embargo, ya bajo la conducción de la agente Fernanda García, esta medida fue desechada y la empresa obtuvo autorización para vaciar el camión.
“Es aquí donde nos preguntamos: ¿por qué? ¿Qué pasó? Si la investigación comenzó con el camión cargado, así debería continuar”, expresó Guadalupe Espinosa.
En este contexto, la familia exigió a la FGE que esclarezca las anomalías en la investigación y se sancione al presunto responsable. También señalaron que la empresa Pepsi y la aseguradora del camión deberían asumir su responsabilidad en los hechos.
Los parientes explicaron que esta situación ha intensificado su dolor emocional al revivir, día tras día, el duelo por la pérdida de Yeremy. Además, demandaron apoyo de las autoridades para atender a Yael, sobreviviente del accidente, quien quedó con secuelas físicas y psicológicas.
Según relataron, el joven no puede permanecer de pie más de una hora y padece migrañas severas derivadas de las lesiones. Por ello, exigieron a la aseguradora Axa cubrir los gastos médicos que legalmente le corresponden.
Sobre Yeremy, la familia lo describió como un joven alegre y solidario, que durante sus vacaciones acudía al seminario católico y aspiraba a convertirse en sacerdote.
“Yeremy era un niño muy alegre y feliz, quería ser sacerdote, estudiaba en el bachillerato digital”, recordaron sus familiares.


