Jueves, febrero 22, 2024

A la falta de pago de salarios en la SC se suman despidos de trabajadores de confianza; Vergara niega la crisis

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En medio de las denuncias presentadas por talleristas y artistas que no han recibido la retribución por sus servicios y proyectos prestados, así como de 40 trabajadores del denominado Capítulo 3000 quienes desde enero de este año no reciben su salario mensual e incluso no verán retribuido el mes de enero, se suma un nuevo señalamiento: el despido de trabajadores de confianza de la Secretaría de Cultura.


Uno de cinco trabajadores de confianza que hasta abril formaban parte de esta dependencia denunció la serie de argucias administrativas de las que fue objeto durante este 2023 que le valieron su salida de la dependencia. Entre ellas, el cambio repentino de área para subsanar las fallas de quienes conformaban el departamento al que fue removido, el imprevisto cese de su registro biométrico, y el anuncio irrevocable de la Dirección Administrativa de su despido, mismo que fue de un momento a otro.

Esta denuncia, que es anónima por temor a represalias, se da de un trabajador “de confianza” que entró en 2020. No obstante, consciente que dicho estatus delimita sus prestaciones laborales, califica como “una injusticia y una verdadera arbitrariedad” su salida de la SC, pues no se imaginó que sus tareas fueran terminadas de un momento a otro tan sólo por una orden dada por un tercero, sin mediación ni explicación por parte de las autoridades encargadas, y sin recibir sueldo ni liquidación alguna.

No obstante, el secretario de Cultura Sergio de la Luz Vergara Berdejo negó que trabajadores hayan sido despedidos de la dependencia. En su versión, dijo que lo que existen no son “liquidaciones” sino la falta de pago de “dos meses”, siendo esta la causa de la inconformidad entre empleados.

De visita en el municipio de Amozoc para formar parte de los llamados Martes ciudadanos al lado del gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina, el titular de Cultura fue cuestionado sobre la serie de denuncias hechas por talleristas, artistas y empleados del Capítulo 3000 que han expuesto ante la opinión pública que no han recibido su salario en todo lo que va de 2023.

Particularmente, fue cuestionado sobre la denuncia hecha por un ex trabajador de la SC en torno a la “arbitrariedad e injusticia” de la que fue objeto, como él mismo señaló durante una entrevista anónima con La Jornada de Oriente.

“En realidad estamos trabajando en eso, tienen sus tiempos, pueden hacer lo que están pidiendo, estamos revisando, no hay despidos”, respondió Sergio Vergara de manera escueta, en un discurso habitualmente lleno de frases inconexas.

Acotó que “ellos cuando vieron que no salían los pagos se retiraron”, quizá en referencia a los empleados que ya no están trabajando en la SC, y que “al retirarse empiezan (sic) a perder su forma de pago, automáticamente”.

Afirmó que dicho tema ya estaba siendo revisado por la Dirección Administrativa, a cargo de Gisella Parra Rojano, otrora directora administrativa en el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, y que incluso “todos los pagos que estaban anteriormente ya se programaron, ya están en una lista, tú puedes ir a la administración y ver cuando le toca los pagos a todos los proveedores”.

Insistió además que “toda la gente de Capítulo 3000 que ya está registrada y la gente que está peleando unos pagos también ya está registrada”, por lo que “cree” al final de mes se les pagaran sus dos meses que trabajaron; no obstante la denuncia abarca febrero, marzo y abril, pues los trabajadores fueron advertidos que no sería devengado el mes de enero.


Cuestionado nuevamente por los despidos, Vergara Berdejo aclaró que “no eran de confianza sino del Capítulo 3000, o sea eventuales” y que incluso al platicarlo con ellos “les dije que no dejaran de trabajar, pues si tu dejas de trabajar automáticamente no generas la parte del pago, eso lo está revisando la administradora –Gisella Parra-, ya estamos platicando con ella para que no haya ningún problema y todo quede totalmente pagado a final de mes”.

De manera particular, se le cuestionó si buscaría la salida de Gisella Parra pues las denuncias de artistas, talleristas y empleados se ha generado a partir de los problemas con la dirección que encabeza, a lo que el secretario Sergio Vergara respondió que “ya platicamos –él y Gisella Parra- y yo creo que platicamos bien y vamos a esperar al final de mes a ver cuál es el resultado”.

Un extrabajador de confianza denuncia argucias administrativas

El ex trabajador de confianza que fue despedido de la SC, refiere que a esta dependencia llegó presentando su curriculum vitae, sin recomendación o padrinazgo alguno en 2020. Desde entonces, se desempeñó como jefe de departamento, en trato directo con artistas y con un proyecto que “levantó”. Precisamente, por su trabajo, menciona que en enero pasado fue movido de área, debido al desvío de recursos y desfalcos cometidos en el departamento al que llegó. “Me dijeron que lo hacía bien y que necesitaban a gente honesta, responsable, ´alguien como tú´. Me echaron flores para decirme que me querían en ese departamento. A los de aquella área los reacomodaron al ser de base, de cierta forma los premiaron. Dejaron libres los lugares y si bien estaba dudoso, porque estaba trabajando bien, acepté porque lo sentí una orden muy sutil”, dice.


Tranquilo, sereno y con la advertencia que ha realizado su trabajo de manera profesional, de forma “honesta, responsable y respetuosa”, el denunciante recuerda que a partir de febrero de este año se dio el cambio, supuestamente solicitado por el secretario de Cultura Sergio Vergara, como “titular que no tiene que ser cuestionado al encabezar la dependencia”. “Firmé mi cambio de movimiento pero no mi renuncia, esa no la he firmado. Ese documento no me lo dejaron ni leer, pero decía claro que era un movimiento a partir del 1 de febrero”, puntualiza. Ya en el nuevo departamento, indica, comenzó a trabajar a sabiendas que en “máximo de 15 días”, luego a final del mes y a la llegada del siguiente –en marzo-, tendría respuesta sobre su salario, algo que no sucedió. “Un día checo en el registro biométrico por la mañana para registrar mi asistencia. Trabajo todo el día, me voy a checar mi salida y ¡oh, sorpresa!, me habían borrado del biométrico, sin avisarme. Pregunté por qué no aparecía y me dijeron que fueron ´órdenes de arriba´ y que eran varios movimientos los que se iban a hacer”, relata.

Prosigue que siguió pasando el tiempo buscando acercamientos con el secretario Sergio Arturo de la Luz Vergara y la nueva directora administrativa Gisella Parra Rojano, para preguntar qué pasaba con su situación laboral. “Pedí una cita con ella, estuve sentado ahí como tres horas, no me recibió, salió muy rápido y ni siquiera me volteó a ver. Fui como dos o tres veces a pedir hablar con ella, y no se dignó en recibirme”.

Apunta que si bien ya no checaba en el registro biométrico, sí llevaba una lista de asistencia y de registro de actividades que era firmada, día a día, por un superior. “Chequé febrero en biométrico y la lista que me firmaban en marzo, además de fotografías y evidencia de que estuve trabajando todo ese tiempo”.

Por fin, señala que a inicios de abril fue mandado a llamar al lado de otros cuatro compañeros. “A solamente cinco de todos los movimientos, entre estos yo, nos dijeron que ´gracias, su movimiento no fue aceptado´ de palabra y por parte de la subdirectora administrativa, pues la directora no nos dio la cara”. Enseguida, preguntó sobre su liquidación pues sabía que se trataba de un despido injustificado, en el que estuvo dos meses en la incertidumbre laboral, sin salario. La respuesta fue nula y completada con otro mensaje: que si quería pelear la parte proporcional de su aguinaldo, tendría que volver para el mes de septiembre.

“No me pareció su actitud. Creo que esta situación es personal, pues los cinco que no quedamos fuimos con el secretario Sergio Vergara a pedirle razones, y él nos afirmó que ´luchaba por su gente´ y que estaba gestionado nuestra vuelta a la dependencia, pero que ´allá arriba´ no lo recibían y cuando por fin lo hicieron tuvo una respuesta: ´que esa gente era de tal color y tal persona no los aceptaría´”.

Tajante, afirma que no se casa con las administraciones y que su trabajo se debe a que ama el arte y la cultura como artista y gestor, y porque, lógicamente, necesita del trabajo para sobrevivir. De paso, indica que la denuncia no es para causar conflictos sino para pedir lo justo: el pago por sus meses laborados y una compensación por la manera en que fue injustamente despedido, a sabiendas que él no solicitó el cambio, sino que de cierta forma fue obligado para luego ser dado de baja, sin más ni más.

En todo, concluye no sin antes informar que ya prepara una denuncia formal ante las autoridades competentes, puede ofrecer una lectura: que en la SC no se continúa el trabajo que se venía haciendo con el gobernador Miguel Barbosa, sino que la dependencia se ha entregado a quienes tenían el poder: los mismos que allanan el camino para alejar a los artistas –bajo supuestas reglas y sujeciones administrativas- y abrirlo a empresas y empresarios cercanos, con los que –no lo duda- podría provocarse desvío de recursos, como ha sucedido en el pasado.

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