Aparece en versión impresa y digital, la edición facsimilar del Códice de la Cruz-Badiano

Para reconocer la labor campesina que se ha mantenido sin interrupción desde hace unos siete mil años, con el cultivo de las plantas y flores nativas mesoamericanas, fue lanzada, en versión impresa con 600 ejemplares y electrónica, la edición facsimilar del Códice de la Cruz-Badiano realizado en 1552.

Impulsado por las secretarías de Relaciones Exteriores y de Cultura, se trata de un códice recopilado en el Colegio de Santa Cruz de Santiago Tlatelolco por los médicos nahuatlatos Martín de la Cruz y Juan Badiano para preservar el conocimiento originado en Mesoamérica en torno al cultivo de plantas y flores nativas.

Por tanto, la reedición facsimilar se dedica a reconocer el trabajo campesino que se ha mantenido sin interrupción, pues ha conservado vivo el conocimiento y ha contribuido a preservar la diversidad evolutiva y la riqueza cultural de México.


Esa reflexión, se anota en el sitio electrónico http://codicecruz-badiano.com/index.html#codex,   se da sobre los lazos profundos que unen al conocimiento conservado en libros o códices depositados en bibliotecas o en los jardines etnobotánicos.

Éstos últimos, se añade, son “verdaderos repositorios derivados de la reproducción de las plantas y los saberes ancestrales: herbolarios, medicinales, gastronómicos, de utilización de fibras para textiles, colorantes, edulcorantes, cosméticos y demás conocimientos científicos y aplicados al desarrollo de las comunidades campesinas y de la sociedad, que preservan la diversidad del mundo natural y su diversidad cultural”.

El facsímil es coordinado por Alejandra Moreno Toscano y Baltazar Brito Guadarrama, director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH) del Instituto Nacional de Antropología e Historia, encargada de la edición. Cuenta con la coedición de Ángel Jesús Beltrán Acosta y Eduardo Muñoz de Alba, la coordinación editorial de Vania Ramírez Islas, y el diseño de Anahí Hernández Olvera.

En la presentación que aparece en el volumen Alejandra Moreno Toscano señala que en este 2020, un año hasta ahora marcado por la pandemia del Covid-19, compartió con “un equipo de entusiastas e insistentes coeditores la satisfacción de completar las gestiones para realizar la edición facsimilar del Códice de la Cruz-Badiano”.

Expone que el estudio explicativo que está a cargo de Baltazar Brito, se narra “de las insólitas circunstancias por las cuales un librito -precioso- dedicado al Emperador Carlos V, donde se resumía el conocimiento herbolario de los indígenas del Valle del Anáhuac” había retornado repatriado, hace 25 años, procedente de los Tesoros vaticanos a la BNAH.

Asimismo, indica que con su texto el etnohistoriador y especialista en códices mexicanos contribuye a explicar por qué al retomar retrospectivamente la historia de un documento excepcional, cambió de raíz el enfoque de recuperación de la memoria histórica y del patrimonio cultural, y se concibió que el más antiguo herbolario del continente americano apareciera como un facsímil con un propósito de uso actual.

Bajo esa idea, señala la especialista, el Códice de la Cruz-Badiano aparece para ser devuelto a sus creadores, a través de un conjunto de láminas de mayor tamaño. A la par, se imprimirán en una carpeta adicional para su exhibición en los espacios públicos.

“De ese juego de simultaneidad donde el pasado y el presente se reencuentran surge la base de un desarrollo sustentable verdadero. La estrategia efectiva de recuperación de la memoria histórica va más allá de la publicación del Códice, pues está vinculada con la labor campesina que en jardines etnobotánicos -Códices Vivos- conservan nuestra naturaleza y cultura”, detalla Moreno Toscano.

Destaca que en el sitio http://codicecruz-badiano.com/index.html#codex aparece un Estudio comparativo en el que, a través de ejemplos, permite conocer el uso de las plantas; como ejemplo, aparece el Papaloquilitl, mejor conocido como Pápalo, usado para curar el hipo: “El que sufre de hipo debe beber la pócima siguiente: tallo del arbusto llamado cohuatli, hojas de la hierba mexixquilitl, corteza de pino rojo, ramas de tlatlancuaye y grama, todo molido y cocido…”.