En el marco del 130 aniversario del natalicio del profesor, periodista, político y diplomático mexicano Gilberto Bosques Saldívar (Chiautla de Tapia, 20 de julio de 1892- Ciudad de México, 4 de julio de 1995), la Secretaría de Cultura (SC) de Puebla abrió una exposición que, a manera de homenaje, reconoce la valía universal e intelectual de este personaje que se distinguió por su humanitarismo en un momento de crisis mundial.
Denominada Diplomacia y humanitarismo en Gilberto Bosques Saldívar, la muestra temporal montada en el Museo Regional de la Revolución Mexicana Casa de los Hermanos Serdán, reúne una serie de fotografías que dejan ver la actuación y el legado del exembajador provenientes de los acervos de la Fototeca Amalia González de Castillo Ledón de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de la Mediateca del Instituto Nacional de Antropología e Historia y de la presidencia municipal de Chiautla de Tapia.
La figura de Gilberto Bosques, describe la SC, remite a los fundamentos de la diplomacia mexicana en su vertiente humanitaria y de asistencia consular a los ciudadanos extranjeros perseguidos por motivos de guerra, ideología, condición social u origen social.
Señala que el involucramiento del poblano en favor de los perseguidos durante la segunda Guerra Mundial, especialmente con comunidades judías, libanesas, españolas y francesas, le ha valido el reconocimiento internacional.
Biógrafos y estudiosos de Bosques Saldívar calculan que sus gestiones salvaron la vida de 40 mil personas, miles de los cuales llegaron a México aportando sus experiencias, conocimientos y capacidades en torno a oficios, profesiones y materias diversas.
La exposición, que es montada en la que fuera la casa de los hermanos Serdán, apunta a los años de adolescencia de Gilberto Bosques, allá por 1909, cuando clandestinamente distribuía entre obreros y estudiantes escritos políticos impresos por el Club Antirreeleccionista Luz y Progreso dirigido por Aquiles Serdán Alatriste, a quien siempre le guardó admiración y respeto.
De aquella etapa, el protagonista de esta exposición conservaría en su memoria estos y otros hechos cruciales que, quizá, estimularon su empatía con los hombres y mujeres perseguidos por sus convicciones ideológicas.
En la exposición Diplomacia y humanitarismo en Gilberto Bosques Saldívar se destaca además que, en su natal mixteca, Bosques Saldívar conoció, en su primera edad, las primeras luchas agrarias, las ideas nacionalistas y el incipiente nacionalismo enfocados a los derechos laborales y equidad jurídica de principios del siglo XX.
En el texto de sala se indica que, tras estallar la Revolución Mexicana en 1910, vivió el surgimiento del zapatismo y el término de los latifundios. Ahí, en plena efervescencia política se incorporó a la actividad legislativa como diputado.
En 1935, dio respuesta al informe del presidente Lázaro Cárdenas, quien lo nombraría cónsul general de México en Francia, con la encomienda de “proteger a los compatriotas que se hallaran en aquel país durante el final de la República Española y el inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939.
Durante ese periodo, Gilberto Bosques “observó la situación de los perseguidos políticos y sus familias, por lo que dedicó importantes esfuerzos por dotar de visas a quienes, escapando de la represión y el holocausto, solicitaron asilo en México. Como parte de esa estrategia habilitó los castillos de La Reynarde y Montgrand en la campiña francesa a manera de refugio, llegando a dar asilo simultáneo a más de 800 personas”.
En ese espacio se construyó una comunidad diversa, versátil y solidaria que ofrecía protección social, asistencia médica, alimentación, asesoría diplomática, educación, cultura y entretenimiento, mientras se regularizaban las circunstancias migratorias de cada persona. Esas mismas tareas, las incorporaría a republicanos de España y judíos europeos de Alemania, Francia y los Países Bajos.
“Su activismo diplomático le costó la confiscación total del patrimonio oficial y cierre del consulado en Marsella, donde fue arrestado aproximadamente durante un año, junto con su familia y delegación consular, un acto que fue una flagrante violación a la soberanía mexicana por parte de la entonces Gestapo”.
No obstante, su labor fue respaldada por el presidente Lázaro Cárdenas, colegas y funcionarios diplomáticos, así como embajadas mexicanas en Francia, Alemania, Luxemburgo, España, Bélgica y los Países Bajos. Al término de la Segunda Guerra Mundial en 1945 fue cónsul en Alemania, Cuba, Finlandia, Francia, Portugal y Suecia. Escribió artículos y ensayos sobre diversos temas en periódicos y revistas mexicanas y extranjeras.
Por su humanitarismo se le confirió una visa hacia la universalidad como hombre de paz. En vida recibió reconocimientos del Movimiento Alemania Libre en México y la condecoración Estrella de oro de la amistad de los pueblos en 1980, además de otros reconocimientos.
La muestra Diplomacia y humanitarismo en Gilberto Bosques Saldívar estará vigente hasta el 16 de octubre en el Museo Casa de los Hermanos Serdán -6 Oriente 206, Centro Histórico de Puebla.
