Exploran en el PAN que Huerta sea la candidata y Rivera sea noqueado con escándalos políticos

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Se dice que en el Comité Directivo Estatal del PAN se repite mucho una frase que define todo lo que ahí pasa: “Si no soy yo, tampoco va a ser Eduardo Rivera”.

Y es que ha crecido la idea de explorar la posibilidad de que Genoveva Huerta Villegas, la actual presidente estatal del partido, busque la candidatura a la presidencia municipal de Puebla y al mismo tiempo habría la consigna de que si no lo logra la dirigente haría todo lo posible para no permitir que el exedil Eduardo Rivera Pérez busque por tercera vez ser aspirante a alcalde de la capital.

O en todo caso, que si Rivera Pérez logra la postulación llegue totalmente debilitado a la contienda de 2021 y pierda por segunda vez consecutiva la elección de edil de la Angelópolis.


Toda esta idea parte de la alianza –no pública, pero si ampliamente conocida– entre Genoveva Huerta y el diputado federal Fernando Manzanilla Prieto, quienes tienen claro que en el hipotético escenario de que Eduardo Rivera ganara la contienda del año entrante ya no tendría ningún obstáculo para convertirse en un aspirante natural a la gubernatura de Puebla –en el año 2024– y los dos primeros, no tendrían cabida en el PAN.

Se dice que impulsada por Fernando Manzanilla, actual diputado del PES y hace algunos años operador político del morenovallismo, Genoveva Huerta habría empezado a explorar si le alcanza el número de militantes, de alianzas entre grupos, para poder pelear la candidatura a edil de la capital.

Para ello, lo que más se ha estado analizando es la manera de evitar que avancen las pretensiones de Eduardo Rivera de postularse, toda vez que es el único panista con un buen posicionamiento entre la militancia y, sobre todo, en el electorado en general, luego de que fue edil entre los años 2011 y 2013 para luego regresar como candidato en 2018, en un proceso electoral en que perdió ante Morena.

Genoveva Huerta tiene de su lado a un alto porcentaje de la militancia albiazul, pero tiene en contra al Comité Ejecutivo Nacional del PAN y a los liderazgos más importantes del llamado “panismo tradicional”.

En ese esquema tiene claro que le lleva más ventaja el exalcalde y que la única manera de pararlo es por la vía ruda, del conflicto, del pleito, del escándalo, ya que la ruta de la política la tiene a favor Eduardo Rivera.

El pan de la dupla Huerta–Manzanilla es incorporar a dos personajes beligerantes de la política local: Paola Migoya y Violeta Lagunes. La primera está actualmente vinculada al proyecto Foro 21, que agrupa a políticos venidos a menos, y la segunda fue diputada federal panista y luego se fue del PAN por diferencias con el extinto exgobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

La idea, se dice, es que Migoya y Lagunes –si es que aceptan los planes de la dupla Manzanilla–Huerta—es que le peleen la candidatura a Eduardo Rivera, pero de manera ruda, tal como están acostumbradas, para que el panista merme sus posibilidades de conseguir la nominación o si obtiene la candidatura, llegue debilitado a las campañas electorales de 2021.

Es una estrategia muy similar a la que utilizó el maestro político de Manzanilla y Huerta: Rafael Moreno Valle Rosas, quien en 2017 no quería a Eduardo Rivera de candidato del PAN y a cada lugar público que llegaba el panista, también se aparecía el exalcalde Luis Paredes Moctezuma, un político pendenciero que se ponía a gritar dislates y retar a golpes a Rivera López.

Es decir, se repiten los esquemas del pasado morenovallista.