El Gobierno del estado, a través de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Puebla, tomó el control de la seguridad en el municipio de Huixcolotla, tras el asesinato de la comandante y dos policías locales un día anterior.
“Es muy probable, derivado del operativo, es muy seguro que la seguridad de ese municipio quede a cargo del Estado”, declaró el titular de la SSP, Francisco Sánchez González.
En rueda de prensa, explicó que esta medida se considera “lo mejor” para la población y es necesaria para tener el “control de la situación”.
Sánchez González anunció que habrá un reforzamiento inmediato de la seguridad con mayor presencia, en respuesta del estado a este acto de violencia y a la renuncia masiva de policías municipales.
El funcionario estatal adelantó que enviarán agentes de seguridad para reforzar la vigilancia en Huixcolotla, con la realización de operativos con el apoyo de personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), una decisión tomada en la Mesa de Seguridad.
Además, informó que se incrementará la presencia de las fuerzas estatales y federales en el municipio para restablecer el orden.
Francisco Sánchez González lamentó que, hasta el momento de los hechos, no se había recibido ninguna solicitud de apoyo por parte del alcalde de Huixcolotla, Manuel Alejandro Florentino Porras.
A pesar de ello, dijo que se tomará el mando de la policía municipal, fortaleciendo acciones operativas que son urgentes en la zona.
Seguro pagará un millón de pesos por policía
Al respecto, el gobernador Alejandro Armenta dio el pésame a los familiares, tras destacar que “un policía municipal es un compañero de trabajo y merece nuestro respeto”.
“Aplicaremos el seguro, porque sus familiares merecen el cuidado y la atención económica, es un seguro de buen nivel, de un millón de pesos, que no compensará nunca la vida de un compañero”, destacó.
El mandatario giró instrucciones al secretario de Seguridad y de Gobernación para la tramitación del seguro, luego de enfatizar su solidaridad absoluta con los deudos.
El municipio de Huixcolotla, ubicado en el llamado “Triángulo Rojo”, ha sido históricamente un punto de alta incidencia delictiva, principalmente relacionado con el robo de combustible (huachicol) y otros delitos de alto impacto.
El asesinato de tres agentes de la policía municipal subraya la complejidad y los riesgos de las labores de seguridad en esta región, lo que justifica la intervención y posible absorción de la policía municipal por parte del gobierno estatal para recuperar el control territorial.


