Escrito Pintado enseña a admirar belleza de la tipografía: Barrientos

Escrito Pintado

En la serie Negaciones, la cual forma parte de la exposición Escrito Pintado, el diseñador Vicente Rojo (Barcelona, 1932) propone mirar a la letra T no como un signo lingüístico, sino como un objeto tipográfico que es bello por sí mismo, sostenido en la estética que le da su equilibrio al ser la única letra no redonda del alfabeto que posee esta facultad.

Lo anterior fue comentado por el diseñador y tipógrafo poblano Jesús Barrientos, al hablar sobre esta serie, que se inserta en la exposición Vicente Rojo: Escrito Pintado que se muestra hasta el próximo 15 de mayo en Capilla del Arte UDLAP.

Invitado por Marcela González y Alonso Fragua, conductores del programa Así lo dijo Duchamp, el profesor investigador del Colegio de Diseño Gráfico de la UAP explicó que la tipografía es la forma lingüística física de la escritura, es decir, “la manera en que obtenemos los mensajes leídos a través de la forma de letras”.


Por ello, señaló que en la tarea de diseñar, producir y reproducir a las letras, lo más importante es el usuario, que es toda la población desde que aprende a leer y se ve sumergido en el mundo en donde “todo es tipografía”.

Escrito Pintado y la letra T

Expuso que al visitar la exposición que se exhibe en Capilla del Arte, la serie Negaciones fue “su sección favorita”. En ella, aparece reproducida, una tras otra, la letra T que se niega al mismo tiempo en que se afirma. Las T –para Barrientos– son el vínculo entre lo diseñado y la expresión pública, como se refleja en la estructura del alfabeto en mayúscula es la letra no redonda más simétrica.

“Como tipográfico mi sospecha es que Vicente Rojo decidió por ello a utilizar la T, habría que preguntarle pero hay algo de lógica, porque parte de la idea de negar la letra no como algo que tiene que ser leído sino algo apreciado”, confió Jesús Barrientos, autor del proyecto Talavera Type.

Abundó que en la propuesta de Vicente Rojo, la T no está hecha para verla como una letra del alfabeto, sino para observarla, pues esta es una de las cualidades de la letra tipográfica que lo mismo se propone para ser decodificada o apreciada.

“Hay ciertas fuentes tipográficas que por sí mismas son bellas y atractivas, que sobresalen del resto. Cuando las ves te olvidas de lo que dicen y te concentras en la forma. Eso es la letra: tanto signo como forma”, expuso el director del centro integral de diseño El Hábitat Creativo.

Barrientos, para quien no hay “fuente tipográfica fea”, cualquier fuente tipográfica tendrá un lugar en el diseño editorial, ello porque “la tipografía y el diseño editorial se parecen a la voz: no siempre le hablas a todos con el mismo tono; así la tipografía cumple con una función similar: es el tono en que se leerán las cosas”.

Incluso, como tipógrafo, consideró que con “cinco mil años de alfabeto, 500 de imprenta y 50 años de letras virtuales, hay tres condiciones ideales para un proyecto tipográfico: el considerar la reproducción, es decir, cuáles serán sus aplicaciones; que el repertorio de signos sea lo más completo posible, dependiendo del tipo de lectores que tendrá; y que exista un conocimiento de la información que da la historia, porque ignorarla sería jugarle a uno mismo en contra, ya que es necesario saber que no hay nada nuevo, sólo la combinación de las características, por eso se siguen creando más y más tipografías”.

Asimismo, con la exhibición Escrito Pintado, confió Barrientos, Rojo –el abuelo del diseño en México–rompe con esa absurda discusión existente entre artistas y diseñadores, ya que los primeros tachan a los segundos de no poder ser creadores.

“La obra de Rojo es una historia contada del diseño que va más allá de la pelea tonta de diseñadores y artistas. Con su trabajo, el artista representa la primera generación del diseño gráfico en México, que abrirá el paso a López Castro y a Germán Montalvo, por ejemplo”.

Destaca que en Escrito Pintado se reúnen casi 500 piezas que refieren a 50 años de trabajo de un artista clave en el arte moderno mexicano. La exposición, curada por Cuauhtémoc Medina y Amanda de la Garza, en colaboración con Marina Garone Gravier, llegó al recinto UDLAP luego de su exhibición en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM en la Ciudad de México, y en el Instituto Cultural Cabañas en Guadalajara, Jalisco.

La exposición del diseñador y editor Vicente Rojo quien desde su llegada a México se incorporó a la vida artística e intelectual de México, incluye pintura, dibujo, libros de artista, diseño gráfico y editorial.

La propuesta es que el público reflexione sobre los diferentes enfoques que caracterizan la producción del artista: piezas utilitarias, otras con alto sentido estético y unas más que expresan un carácter social, personal, comunicativo y enigmático.

Como muchos artistas, Vicente Rojo basa su producción en series: la primera, de 1964–1965, se tituló Señales; y en 1970 comenzó una de sus más famosas, la ya mencionada Negaciones, que gira en torno a la letra T. Asimismo, se incluyen carteles y portadas de libros famosos como Cien años de soledad de Gabriel García Márquez y el arduo trabajo que el artista realizó para las obras de José Emilio Pacheco, además del diseño realizado para semanarios culturales editados en el país en la segunda mitad del siglo XX.