Hoy presentamos un reportaje sobre el dinamismo económico que se genera en el municipio de Oriental, a raíz de la instalación de la industria militar frente a la presión que dicha actividad generará sobre los recursos naturales de la zona.
Oriental junto a otros municipios asentados sobre la Cuenca Libres–Oriental han expandido sus actividades económicas en los últimos 15 años principalmente industriales y agroindustriales, pero poniendo en riesgo la disponibilidad de agua del acuífero, que en la actualidad ya está sobreexplotado.
Ya inaugurado formalmente el complejo militar, en el pasado mes de febrero, asentado sobre un polígono de 600 hectáreas, donde se encuentran instaladas fábricas de armamento, ensambladora de vehículos, así como de municiones, todavía no se han evaluado los impactos que tendrá su operación sobre la extracción de agua en una zona. Tampoco se ha evaluado la presión que sobre el acuífero tendría la operación de empresas mineras que buscan desarrollarse en otros municipios de la cuenca.
Para fines administrativos la Comisión Nacional de Agua (Conagua) dividió al acuífero Huamantla–Libres Oriental–Perote (HLOP) en tres; para Puebla y Tlaxcala este acuífero se consideraba una reserva de aguas subterráneas muy importante. Según la Conagua, la hidrología superficial de la región Huamantla–Libres Oriental, corresponde a una cuenca endorreica, la cual no tiene salida al mar, y los escurrimientos superficiales se descargaban en dos lagunas, El Carmen y El Salado, las cuales debido a las actividades humanas que han venido modificando el flujo subterráneo, han ocasionado que estas dos lagunas estén por desaparecer.
En el caso de Oriental, la presión sobre el acuífero se dejó sentir con el asentamiento de Granjas Carroll y su Planta Procesadora de Carne de Cerdo (PPCC) tipo TIF, con capacidad de sacrificio de 25 mil cerdos semanales, así como la producción de monocultivos de trasnacionales como Driscoll’s, pero también la instalación en San José Chiapas de la planta Audi y empresas de autoparte en otros municipios de Puebla y Tlaxcala han generado presión sobre los recursos de la región, frente a las empresas ya existentes en Lara Grajales.
Lo anterior muestra que si bien el proceso de industrialización de la región puede generar dinamismo económico, el costo social y ambiental es muy alto, que obliga a las instancias gubernamentales a repensar e intervenir para mitigar las afectaciones ya existentes, situación denunciada y señalada por pobladores, ejidatarios y comuneros organizados para la defensa de la cuenca.


