De acuerdo con datos oficiales de la Fiscalía General del Estado (FGE) y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la violencia con arma de fuego continúa como el factor más determinante de los delitos de alto impacto en Puebla, aun cuando los homicidios dolosos registraron una ligera disminución entre enero y octubre de 2025 respecto al mismo periodo de 2024.
En ese lapso, el estado reportó 653 víctimas de homicidio doloso, cifra menor a las 728 documentadas un año antes. Sin embargo, el descenso no se reflejó en los crímenes cometidos con arma de fuego, que incrementaron de 428 a 447, lo que representa un aumento de 4.9 por ciento. Este comportamiento confirma que siete de cada diez asesinatos en la entidad fueron perpetrados con pistolas, rifles o escopetas.
En materia de lesiones dolosas, el panorama es similar en cuanto a violencia, aunque con menor letalidad. Este delito acumuló 4 mil 110 víctimas entre enero y octubre de 2025, frente a las 4 mil 384 del año anterior. De ellas, 202 corresponden a agresiones con arma de fuego, 273 con arma blanca y 3 mil 635 con otros mecanismos.
Aunque la mayoría de las agresiones no involucran armamento, la letalidad continúa concentrada en armas de fuego por la potencialidad de provocar la muerte.
Mientras que la revisión histórica evidencia un deterioro progresivo: en 2015, Puebla documentó 493 homicidios dolosos, de los cuales 282 fueron cometidos con arma de fuego. Una década después, tan solo entre enero y octubre de 2025, el conteo ya alcanza 447 asesinatos con este tipo de armamento, un incremento superior al 58 por ciento. Esta tendencia confirma que la violencia en la entidad se ha “armado” aceleradamente a lo largo de los últimos diez años.
La Sedena también documenta un aumento en el flujo y decomiso de armamento. De enero a septiembre de 2025, el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional aseguraron 135 armas de fuego en Puebla, un crecimiento del 285 por ciento respecto a las 35 incautadas durante todo 2024. Entre ellas se encuentran armas calibre .22, .50, 9 mm y escopetas de 12 y 16 GA.
En materia acumulada, la Sedena reportó que durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador fueron incautadas 530 armas de fuego en Puebla, colocándolo en el lugar número 18 a nivel nacional.
Además, el origen del armamento refleja una problemática persistente nacional y estatal. La Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos (GAO, por sus siglas en inglés) estima que cerca del 70 por ciento de las armas rastreadas en México tienen origen estadounidense. No obstante, la agencia ha reconocido que esta cifra es parcial, pues los rastreos dependen de la información que la Fiscalía General de la República (FGR) proporciona a la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), y no representan la totalidad del armamento que ingresa o circula en el país.
La GAO también subraya que ninguna agencia federal estadounidense ha desarrollado de manera completa mecanismos para interrumpir el tráfico de armas hacia México, lo que limita su capacidad de evaluar el propio progreso en esta materia. En consecuencia, tanto el rastreo como la contención del flujo ilegal permanecen incompletos.
Finalmente, el aumento de homicidios cometidos con arma de fuego en Puebla, el crecimiento de los decomisos y la presencia constante de armamento de alto calibre reflejan que la violencia más letal no disminuye.
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La disponibilidad de armas circulando por rutas ilegales supera las capacidades de contención del gobierno estatal, federal y de las propias agencias estadounidenses que, como reconoce la GAO, ni siquiera han definido métricas para combatir eficazmente el tráfico transnacional de armas.


