En la Sierra Norte clonaron a los activistas de Morena para hacer compra masiva de votos

Boletas, actas de escrutinio y urnas de la elección del domingo amanecieron flotando en una presa de la Sierra Norte de Puebla, como una muestra clara de que en esta parte del estado, de acuerdo a expertos, se registró la compra de sufragios más intensa de las últimas tres décadas. Dichas maniobras ilícitas –a cargo de operadores morenovallistas– implicó que se llegara a clonar a los activistas de Morena, a supuestos representantes personales del candidato Luis Miguel Barbosa Huerta, para engañar a miles de electores de ser anotados en un falso programa de vivienda con el propósito de despojarlos de sus credenciales para votar.

Las prácticas fraudulentas en comunidades indígenas de cuatro distritos locales de la Sierra Norte fueron vitales para inyectar votos a favor de la candidata de la coalición Por Puebla al Frente, Martha Érika Alonso Hidalgo, ya que en la madrugada del lunes ahí dio un vuelco los resultados de la contienda.

En los distritos 2 de Huauchinango, 3 de Zacatlán, 5 de Tlatlauquitepec y 6 de Teziutlán, a las 3 de la madrugada del lunes, en el PREP registraban ventajas los candidatos de Morena: Jorge Luis Fuentes Carranza, María del Carmen Cabrera, Manuel Viveros Narciso y Karla Vázquez Mortagón, respectivamente.


Entre las 3 y la 5 de la madrugada, de manera más o menos uniforme, en esos cuatro distritos crecieron de manera abultada los votos de los candidatos panistas Liliana Luna, Raúl Espinoza, Nancy Jiménez y María Saavedra, de Huauchinango, Zacatlán, Tlatlauquitepec y Teziutlán, respectivamente.

Con esos cambios, al mismo tiempo, Martha Erika Alonso poco a poco fue subiendo su ventaja –en el PREP– frente a Luis Miguel Barbosa Huerta, para que dejara de ser de menos de punto y medio.

Tal situación fue muy parecida a la ocurrida en 2012, cuando a la medianoche había certeza de que el PAN y el PRI habían perdido la elección del Senado y las diputaciones federales de la capital, pero en la madrugada –del lunes– el entonces frente de izquierda fue rebasado por el tricolor y el albiazul, en ese orden, como parte de un fraude y una concertacesión del entonces gobernador Rafael Moreno Valle Rosas con el grupo de Enrique Peña Nieto, que en ese año ganó la presidencia de la República.

Es entre las 3 y las 5 de la madrugada, cuando los operadores morenovallistas tienden a cambiar el rumbo de las elecciones como fruto de las anomalías cometidas a lo largo de una jornada comicial.

En los distritos de Huauchinango, Teziutlán, Tlatlauquitepec y Zacatlán se vio la compra de votos más intensa de las últimas tres décadas, en la desesperación de frenar la ola de Morena, que arrasó en todo el país y en Puebla se topó con el fraude morenovallista.

Compra descarada

La didáctica del fraude electoral –que es herencia del PRI– dictaba que la compra de votos siempre se debía hacer de manera sigilosa, oculta si era posible, que nadie viera como se producía.

En estos comicios se rompieron con las formas, pues en muchas comunidades serranas cuando los morenovallistas se dieron cuenta de la ola de Morena, decidieron llegar a las casillas o cerca de las mismas, frente a los ojos de todos, comprar credenciales del INE para que los ciudadanos ya no llegaran a sufragar.

Siendo la compra temporal o definitiva de las credenciales de elector como la anomalía estelar en el estado, que a decir de algunos líderes de Morena, se habría producido en alrededor de 200 mil casos a lo largo y ancho de la entidad poblana.

En otras regiones, la semana pasada aparecieron supuestos activistas de Morena o enviados directos de Luis Miguel Barbosa Huerta, portando los clásicos chalecos del Partido de Regeneración Nacional y mostrando nombramientos, credenciales y otros documentos apócrifos, pero que sirvieron para que la gente diera credibilidad a sus dichos.

Los morenistas clonados difundieron entre la población que supuestamente Luis Miguel Barbosa Huerta había gestionado programas federales de vivienda popular, por 47 mil pesos para cada beneficiario.

A los interesados que se anotaron les pidieron sus credenciales electorales, actas de nacimiento y la CURP.

En algunas localidades no engañaron a la gente y echaron a los falsos gestores.

En otras, como en la comunidad de Tenango, brotó una rebelión de unas 500 personas –que entregaron sus tarjetas para votar– y se dieron cuenta que era un fraude.

Pero hay lugares, donde seguramente esta semana seguirán esperando a que les entreguen los beneficios del falso programa federal.

Lo cierto es que de muchas de esas comunidades indígenas salieron los votos, que en la madrugada del lunes, cambiaron el rumbo de la elección –de manera chueca—en los distritos de Teziutlán, Tlatlauquitepec, Zacatlán y Huauchinango.