Será en el mes de diciembre, cuando el proyecto de rehabilitación del Paseo Bravo que el gobierno del estado impulsa, de inicio, mismo que tendrá un periodo de ejecución de tres meses, por lo que concluirán en febrero.
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De acuerdo con Aimeé Guerra Pérez, Gerente del Centro Histórico, señaló que en las próximas semanas la administración estatal ampliará la información que se conoce sobre el plan de trabajo, el cuál ya fue presentado ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a fin de obtener los permisos necesarios.
“Hemos tenido mesas de trabajo con el INAH, con Infraestructura del Estado (…) Nosotros sí conocemos cuál es el proyecto de rehabilitación que se va a hacer el Paseo Bravo y damos el permiso con respecto a este trámite”, comentó.
En ese sentido, indicó que las obras se enfocarán, principalmente, a la rehabilitación de la infraestructura que ya existe en el parque, pero pidió esperar a que el gobierno estatal presente de manera formal los trabajos que se ejecutaron.
Mientras tanto señaló que el área jurídica de la Comuna trabaja en el aspecto jurídico ya que recordó que el Paseo Bravo será entregado en comodato a la administración estatal durante los dos años que restan al actual gobierno municipal, como en agosto lo anunció el alcalde José Chedraui Budib. Una vez que los detalles de afines, el proyecto será presentada al cabildo para su análisis.
Hay que recordar, que en días previos, la directora de Convenciones y Parques, Michelle Talavera Herrera, informó que este organismo estará a cargo del mantenimiento del emblemático parque ubicado en el Centro Histórico de Puebla.
Durante las últimas cinco administraciones municipales se han destinado más de 56 millones de pesos para mejorar el Paseo Bravo; sin embargo, el espacio luce con instalaciones desgastadas, con fuentes sin funcionar, hay un par de bancas rotas y botes de basura quebrados, aunque el sitio cuenta con una historia de más de 185 años, en la que alojó un zoológico y hasta una pista de patinaje.
Aunque el lugar conserva su vocación cómo parque público y punto de partida para distintas zonas de la ciudad, se convirtió en un área con tolerancia a la prostitución, zona de ventas y alternativa de reubicación para el comercio informal.
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