Domingo, abril 11, 2021

El nuevo (viejo) TRI

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Espoleados por las molestias, las bravatas y las inconformidades de dos gallos empresariales: Claudio X. González y Gustavo de Hoyos (ya no más capataz en la Coparmex), los partidos que ya probaron la miel en el sexenio de Enrique Peña Nieto (reprobado en su último presupuesto sexenal, ya que no cumplió con las metas y se excedió en 164 mil millones de pesos en el gasto público), el trío maléfico que aprobó el Pacto por México: PRI, PAN y PRD decidió aliarse para las elecciones de 2021.

Tienen como objetivo uno solo: mellar la fuerza del régimen de López Obrador, impidiéndole que logre la mayoría en la Cámara de Diputados, que ostenta actualmente, y la cual le ha permitido sacar adelante una serie de nuevas leyes, algunas muy controvertidas, pero que pretenden cambiar el rumbo del país.

Hasta el momento, se dice que habrá alianza opositora en 158 distritos electorales, con la siguiente composición: 61 serán para el partido albiazul, 53 para el tricolor y 44 para el que se denomina Sol Azteca. En los otros 142 lugares de los 300 uninominales para la Cámara de Diputados, cada quien se rascará con sus uñas.

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Este es el escenario ideal, aunque el tiempo corre y no existen todavía firmados los compromisos, los cuales tienen que presentarse el 22 de diciembre ante el INE. Aunque la presión de los empresarios citados es cada día mayor, y no se olvide que el dinero es el que manda desde hace varios decenios, en la llamada lucha política, donde los ideales han pasado a estar en el basurero.

Para las 15 gubernaturas en juego, el PAN ha mantenido su reserva en varios bastiones: Querétaro, Chihuahua, Guanajuato, Tamaulipas y más. En otros, irán en coalición el PRI y el PRD, entre ellos Sonora, San Luis Potosí y Michoacán. Y sólo en este último, donde supuestamente gobierna Silvano Aureoles, quien llegó a dicha posición debido a sus genuflexiones ante Peña Nieto, el PRD intenta lanzar a Carlos Herrera Tello, ex secretario general de Aureoles.

La casi unión PRI y PAN, viene de tiempo atrás. Ya que, a la llegada de Carlos Salinas de Gortari, Diego Fernández y Luis H. Álvarez, hicieron acuerdos en lo oscurito para que Manuel J. Clouthier ya no siguiera impugnando el muy desaseado triunfo salinista contra el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y pactaron negocios y prebendas. Entre ellas posibilitar que los triunfos en las gubernaturas panistas se respetaran, lo mismo que iniciar el camino del neoliberalismo por medio del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Además, se empezó a darle más juego político a la iglesia católica, la cual en ocasiones (¡oh, Girolamo Prigione!), bendecía a narcotraficantes que ayudaban a “obras piadosas”.

Hay una herencia nefasta de este acuerdo, el terrible Fobaproa, que denunció puntualmente Jorge G. Castañeda. El cual después, arrepentido, fue secretario de Relaciones Exteriores con Vicente Fox y jefe de la campaña política de Ricardo Anaya.

La quiebra de los bancos y el rescate de los mismos, en marzo de 1998 (Ernesto Zedillo), se inició con una erogación gubernamental- dinero de todos nosotros-  de 552 mil millones de pesos. Entonces el analista Alfredo Jalife Rahme, anotó que la deuda se elevaría al máximo. ¡Cuánta razón tenía! Hoy debemos dos billones de pesos y destinamos 50 mil millones de pesos anuales, cantidad que erogaremos por cuarenta años más. Récord Guinness.

Quienes vivimos aquellos años, escuchamos de Luis Sánchez Aguilar, ex asesor de Coparmex, (cuando Roberto Guajardo Suárez era líder) e impulsor del primer Partido Social Demócrata en México, que había un PRIAN. Y todo fue demostrado.

Aunque nunca esperamos que ya con Peña Nieto, a dicho acuerdo contra el país se sumara el PRD, al que había abandonado López Obrador porque Los Chuchos– Ortega y Zambrano, más otros que ya no sacan la cabeza-, se adhirieran al famoso Pacto por México, el cual ha sido la robadera en serio y en serie, pues cada día salen más trafiques en todos lados.

Por esas raterías, sinverguenzadas e impunidades, en 2018 Andrés Manuel barrió en las elecciones con todos. Y ahora se pretende oponerle un Tri de varios colores que no sabe qué hacer.

Hasta el momento, según las encuestas Morena tiene 32 por ciento de intención del voto; PAN, 17 por ciento; PRI, 16 por ciento; PRD, cuatro, igual cantidad del PVEM, PT y PES; Movimiento Ciudadano- que aparentemente irá solo-, 3, y los nuevos Redes Sociales Progresistas (Elba Esther) y Fuerza por México (del “sindicalista” Pedro Haces), uno cada cual (Encuesta de El Universal).

Según dicha consulta, Morena podría ganar en 10 estados y en cinco estaría en graves dificultades.

Entre Morena y sus aliados tendrían, hipotéticamente, 42 por ciento de los sufragios y los opositores el 37 por ciento.

Hasta ahora son cuentos, más que cuentas reales.

Todo está por definirse porque ya hay malestar en muchos albiazules (el nieto de Gómez Morín, fundador e ideólogo del PAN), acerca de las impresentables alianzas. Y hasta Alejandro Moreno, mejor conocido como Alito, el dirigente tricolor ligado a Carlos Salinas, está inconforme con la manera que se han repartido el pastel. El PRD calla, aunque sabe que de continuar con su registro les permitirá hacer más negocios al amparo del poder.

En la tienda de enfrente, o sea Morena, las cosas no van tan tranquilas. Los golpes bajos y las zancadillas se dan en Tlaxcala entre Dulce María Silva, esposa de César Yáñez- cercano a López Obrador- y su contrincante Lorena Cuéllar. Y en Guerrero hay más de diez apuntados, entre los que destacan Félix Salgado Macedonio, el famoso Toro Sin Cerca, y Pablo Amílcar Salazar, hermano de Irma Eréndira, de la SFP, y delegado presidencial, quien ha instalado espectaculares como en los viejos años del derroche.

En tiempo de Pandemia, 2021, viviremos los comicios más peleados y difíciles en la historia moderna. En donde los ciudadanos no tenemos mucho que ganar.

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@jamelendez44

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