Las declaraciones de ayer del gobernador Alejandro Armenta Mier confirmando que sigue en pie el proyecto de la carretera de Santiago Xalitzintla, municipio de San Nicolás de los Ranchos, a Amecameca, revelan que no está bien asesorado, por varias razones:
1) No puede realizar una obra de esta naturaleza sin la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), que valore el proyecto y que lo autorice. Hasta el momento y teniendo como fuente de información la Gaceta Ecológica de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), cuya última actualización fue el 20 de febrero de 2025, no se ha presentado el proyecto para realizar la obra; tampoco el proyecto que busca crear un centro deportivo en la zona de la Malinche.
2) Necesita la aprobación de instituciones que difícilmente obtendría como son: a) la Comisión Nacional de áreas Naturales Protegidas (Conanp); b) el Sistema Nacional de Protección Civil, que ha determinado un círculo de seguridad de hasta 12 kilómetros del cráter del volcán frente a los seis kilómetros que tendría, lo cual resulta inadmisible.
3) Hasta el momento no se conoce el proyecto y no hay ninguna vía rápida para llegar al Estado de México.
Por lo anterior se necesita un análisis sereno de la propuesta y con las voces e instituciones autorizadas. En días pasados la vulcanóloga Ana Lilian Martín del Pozzo, presidenta del Consejo Asesor del Parque Nacional Iztaccíhuatl–Popocatépetl y miembro del comité asesor del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), quien pudo constatar en la comunidad de Santiago Xalitzintla la marca de los trazos de la carretera a Amecameca, recomendó que se pare el proyecto por estar en la zona roja de los mapas de riesgo volcánico.
Por tanto, sería una regresión en materia de toma de decisiones de la autoridad estatal si no se consulta y se toma en cuenta no solo la legislación vigente, sino a las instituciones como son la Conanp, la Semarnat, el Cenapred y el Sistema Nacional de Protección Civil, involucradas en el monitoreo del volcán, en la prevención del riesgo y en los posibles impactos en el área Izta–Popo.


