Cómo no rendirse y rendirle abierto reconocimiento a un equipo capaz de sobreponerse al cuesta arriba de una doble desventaja, luego de regalar dos penaltis –uno de cada lado—y cometer errores garrafales que costaron otro par de goles –ambos a la crecida cuenta de nuestro arquero–, para finalmente, como el mago que se saca un palomar entero de la chistera, clavar los cuatro tantos necesarios para darle vuelta al marcador y regalarle el triunfo más sensacional del año a su decepcionada afición, que minutos antes coreaba con olés cada pase de los contrarios.
Partido raro, cuajado de errores, con defensivas de papel de china si se quiere. Pero partido ganado a base de garra y fe, precisamente los atributos que más se venían echando de menos en este Puebla sin luces ni jugadores destacables, colero absoluto, maltratado por su directiva, sometido a un cambio de entrenador en mitad del río y completamente a merced de la corriente. Que, además, enfrentaba a uno de esos equipos medios acostumbrados a hacerse fuertes atrás y a practicar el contragolpe letal, ese que tanto daño le viene haciendo a un Puebla sin columna vertebral ni llegada ni las mínimas garantías en el fondo indispensables para hacerse respetar de los rivales.
Cómo no decir, ahora sí, aquello de Franja bendita cuanto te quiero, y oirás mi canto de orgullo en la victoria y en la derrota, porque sé que no te doblegarán ni los malos días ni los malos tiempos ni las adversidades.
Cómo no hacerlo, luego de ese segundo tiempo diseñado para el triunfo de Xolos que terminó con el Puebla viento en popa y con un reluciente 4-3 como bandera.
Pura locura. En el primer tiempo lo único reseñable había sido el lamentable cobro de un penalti que Monárrez le entregó al portero (26´). En noche aciaga, el mismo jugador iba a mostrarse tan pasivo como su arquero facilitándole al tijuanense Kevin Castañeda el segundo de sus goles (59´), una vez convertido el penalti que puso en marcha la pizarra (52´), producto de un jalón bastante tonto de De la Rosa a Mora en jugada sin peligro. En un juego nulo por ambas partes, el 0-2 pareció que liquidaba la cuestión.
Pero el Puebla, reactivado por un par de cambios en el ataque, se encontró de pronto con que el infatigable Emiliano Gómez empezaba a obtener respuesta de parte de sus compañeros. El primero en secundarlo, en jugada de pared, fue Ricardo Marín (66´), y casi enseguida, el debutante Álvaro de la Rosa recogía un pase-gol de Organista para hacerlo efectivo con impecable remate cruzado que venció a Toño Rodríguez, dio en la base del poste y entró (69´).
Todavía iba el Puebla a concederle a la visita un obsequio más, pues un minuto después del empate aprovechaba Árciga la avenida abierta por la banda izquierda poblana para enviar un centro cruzado que el marroquí Mourat El Ghezohuani cabeceó libre, sin mucha fuerza, un balón que Julio González dejó escapar inexplicablemente entre las manos (79´).
En circunstancias normales, ese cúmulo de contratiempos habrían liquidado al Puebla y al partido. Pero no la noche del viernes, que fue la de Carlitos Baltazar, contando siempre con la inestimable ayuda de Emiliano el charrúa, y no sólo de él. Porque, perdiendo 2-3, la Franja se convirtió en torbellino y, por dos veces, penetrando por el centro ante la azorada impotencia de los zagueros del Tijuana, Baltazar se abrió camino, se puso a tiro y jaló del gatillo para batir inobjetablemente a Toño Rodríguez con sendos remates a su rincón izquierdo (83´y 90+5´). Ni Cristante lo creía, pero el triunfo camotero se había consumado.
¿Verdad que no vale la pena hablar de errores defensivos y facilidades tácticas, y sí de emociones sin apenas respiro y victoria épica del equipo de la Franja?
Aunque, por otro lado, el futuro sigue siendo incierto. Ya veremos que nos depara, para analizar y opinar en consecuencia, según los principios inalterables de esta columna.
Jornada 13. Fue la de los muchos goles, luego de tantas otras diseñadas para el tedio y la siesta. Solamente en los tres partidos del viernes se marcaron 17, un promedio de 5.4 tantos por encuentro. Y otros 17 cayeron en los seis partidos el sábado, es decir, 2.7 por confrontación, para un promedio de 3.6 goles por choque considerando toda la jornada.
De las goleadas del viernes, que incluyen el 4-3 del Puebla sobre Xolos, la más modesta fue la del San Luis al Atlas (2-0) y la más abundante la de Tigres sobre el Necaxa, visitante muy incómodo durante un buen rato (5-3). En este juego Brunetta marcó triplete.
Del resto sobresale, desde luego, la victoria del Cruz Azul sobre el América (2-1), corta en función de los méritos de cada equipo y concretada con un auténtico golazo de Nacho Rivero. Gran partido de los de Larcamón. Y cómo obviar la marcha triunfal del Toluca, la escuadra más en forma del torneo por la deliciosa fluidez de su juego y la calidad de sus jugadas conjuntas; en ventaja de 3-0 antes de la media hora, es comprensible que le haya dejado un respiro al sufrido Querétaro, concretándose a solamente un gol más para el 4-0 definitivo. Por lo pronto, Paulinho, que volvió a timbrar, va líder del departamento de goleo con 10 pepinillos a su cuenta. Mientras tanto, el mexicano que más anota es el Chiva Armando “La Hormiga” González: ligó el rebaño su cuarta victoria consecutiva a expensas del Mazatlán, superado en toda la línea en su visita al Akron (2-0). La carismática Hormiga, que ya cuenta con una incipiente idolatría entre la parcialidad rojiblanca, vio cómo le hurtaban un gol aparentemente legítimo a cambio del obsequio del penalti que no tuvo inconveniente en convertir. Nada de extrañar, juez central era el inefable señor Fernando Hernández, famoso por sus frecuentes dislates.
Y hablando de anomalías, qué tal los tres autogoles que “adornaron” el 2-2 entre Juárez y Pachuca. Y como sorpresa, aparte de la del Puebla, tenemos que los Pumas se hicieron fuertes en Monterrey y casi le arranca los tres puntos a Rayados con todo y sus estrellotas. El gol de Medina, muy parecido y casi tan excelso como el de Rivero al América—giro de costado dentro del área y suave toque bombeado, apuntado con precisión al ángulo opuesto—encontró réplica en un penal cobrado por Sergio Ramos en el segundo tiempo, pero ese 1-1 final estuvo más en riesgo de decantarse del lado de los universitarios que de los regios. Por último, León prolongó su crisis en Torreón al cederle a Santos dos goles de cabeza en sendos tiros de esquina (2-0), partido en el que James pifió un remate a metro y medio de la meta santista, cuyo custodio, Carlos Aceveso, tuvo sublime actuación.
La Tabla. Como es natural y también, el Toluca (31 puntos) está abriendo la distancia que lo separa de sus perseguidores, entre los cuales el más cercano es Cruz Azul (28), seguido por América y Monterrey (27), Tigres (26), Pachuca (21) –aquí el primer corte hipotético con vistas a la liguilla–, Tijuana y Chivas (20), Juárez (19), Pumas (14), San Luis, Santos y Atlas (los tres con 13 y disputándose el acceso al repechaje), Mazatlán y Querétaro (11), Necaxa (9) y Puebla (7).
Lo que sigue es una jornada doble, con la Franja visitando mañana al América con la dura misión de demostrar que lo del viernes no fue la clásica llamarada de petate.
Abucheos al Tri. Guadalajara nunca fue una sede cómoda para la Selección, y menos podía serlo con un rendimiento tan mediocre como el del martes ante Ecuador. Aguirre sacudió la banca hasta dejar a solamente tres de los que hicieron un papelón el día de Colombia, pero lo que salió –también por parte de los ecuatorianos—fue un churro de partido, con par de goles tempraneros –por errores defensivos ambos (Berterame, 2´, y Alcíbar, 20´ y de penalti)—y casi nulas llegadas a puerta. Dice la publicrónica que el Tri “mejoró”, pero el veredicto de la afición tapatía, que conoce de esto bastante más que la chicanada fiel, fue contundente: no le hizo falta el coro homofóbico, le bastó con el abucheo tradicional, que debe haber resonado en los oídos del Vasco y sus chicos como las trompetas de Jericó.
¡Aguas con Verstappen! Hace poco más de un mes, tras el GP de Holanda, la ventaja de Oscar Piastri en la punta del campeonato era de 104 puntos sobre Max Verstappen, que marchaba tercero. Ayer, como resultado de su aplastante victoria en Austin, Mad Max está ya a 40 puntos de Piastri y 26 de Norris, cuyos McLaren dejaron de ser los amos del circuito mientras la gente Red Bull, con las pilas bien puestas, les ha inyectado a los autos austriacos todos los elementos necesarios para un sorprendente repunte. Y mano a mano, Verstappen es intratable.
En realidad, la carrera de ayer, sobre el hermoso trazado de Austin, fue un paseo triunfal para el tricampeón, que ganó además la carrera Sprint de la víspera y registró la vuelta rápida de ayer, completando lo que en F1 se conoce como grand slam. La carrera pecó de monotonía, si acaso alegrada por el duelo Norris-Leclec por el segundo lugar del podio, finalmente resuelta en favor del hombre de McLaren. Un elemento con el que no se contaba, pero que hace más emocionante el final del campeonato –faltan cinco carreras y puede suceder cualquier cosa–, es la caída de rendimiento de Piastri, que ser el muchacho de hielo, que sonreía poco y no se equivocaba nunca –para eso estaba su coequipero Lando Norris—ha pasado a convertirse en un manojo de nervios y un discretísimo competidor. Ayer solamente consiguió el quinto lugar, detrás de Hamilton y con nueva pérdida de puntaje respecto de su coequipero de McLeren y el huracán Verstappen, un tipo capaz de explotar las debilidades ajenas con su poderío propio, que no reconoce igual en el resto del elenco y es equiparable al de los mejores de cualquier época.
Los clasificados del sexto al décimo en el GP de EU fueron Russell (Mercedes), Tsunoda (Red Bull), Hulkenberg (Sauber), Bearman (Haas) y Alonso (Aston Martin).
Estado del campeonato. El de pilotos lo encabeza Piastri (342 puntos) seguido por Norris (332) y Verstappen (306). Y en el de constructores ya se había coronado McLaren desde Singapur, hace quince días. Hoy tiene 678 puntos por 341 de Mercedes, 334 de Ferrari y 331 de Red Bull, lo cual promete un cierre emocionante en pos del subcampeonato. Cuyo próximo raund se disputará la semana próxima en el autódromo Hermanos Rodríguez de la Magdalena Mixhuca con motivo del GP de México.


