El artista Alejandro Teutli utiliza el mural para recuperar la figura revolucionaria de Zapata

El pintor Alejandro Teutli (Puebla, 1980) es un anacrónico. A la par que hace más de un siglo Diego Rivera fuera el encargado de llenar con murales los patios del edificio central de la Secretaría de Educación Pública, áreas que llamó de Trabajo y de Las Fiestas, ahora el artista afrontó un reto: el ocupar con un programa pictórico mural los ocho metros de altura que hay en el cubo de la escalera principal de la preparatoria Emiliano Zapata de la UAP.

Lo hizo con un fuerte motivo: el celebrar los casi 101 años del asesinato del revolucionario ocurrido el 19 de abril de 1919 en Chinameca, Morelos, y el conmemorar los 50 años de fundación y trabajo de la preparatoria Zapata.

Bajo el nombre de Revolución y muerte: la utopía de un caudillo, el mural será inaugurado este miércoles 12 de febrero acompañando la develación de una placa que celebra medio siglo de vida de una de las preparatorias más emblemáticas de la universidad.


El mural, señala el artista Alejandro Teutli durante una entrevista, representa una iniciativa personal que contó con el aval de las autoridades escolares, y que tuvo una realización pronta: en alrededor mes y medio, de mediados de diciembre a enero, en marchas forzadas que luchan por terminar con los espacios en blanco.

La obra, continúa, gira en torno a la figura de Zapata, el llamado caudillo del Sur, quien ya se ha convertido en una utopía frente a una “realidad cabrona”, en la que, si acaso se piensa que algunas cosas van a mejorar en aspectos como la vida del campo o el trabajo, es más bien un camino largo pues no todo lo pugnado por la Revolución se ha logrado.

“Zapata es un ícono, un idealista y no un ideólogo. Ningún personaje de la Revolución fue un Robespierre –un político de la Revolución Francesa–, sino que todos perseguían ideales y principios”, opina el muralista.

En ese sentido, Teutli indica que en el mural Revolución y muerte: la utopía de un caudillo le da relevancia a un hecho trágico: aquel que tiene que ver con la traición y el asesinato al que el general del Ejército Libertador del Sur que objeto, y que es “un reflejo de su propia lucha y de la lucha de los otros”.

En dicha escena aparece precisamente el rostro de Zapata en un aparente sueño que es más bien una referencia clara a aquella fotografía en la que el revolucionario aparece muerto, a tiros, en la que resalta un corazón casi vivo, latiente. Incluso, se trata de exaltar el asunto de la traición.

Lo que representa, apunta el artista, es un “reflejo de lo que se obtuvo”, en el aspecto en que estos grandes idealistas legaron regímenes en donde quizá, las consecuencias, no fueron las del todo esperadas.

Para el pintor, trabajar el formato del mural es una tarea pictórica que quería realizar en la idea de que Puebla no fue un lugar en el que se expresó este género –como sí lo fue la Ciudad de México o Guadalajara–, desarrollado a inicios del siglo XX, que tuvo como máximos representantes al propio Diego Rivera, a David Alfaro Siqueiros, Gerardo Murillo Dr Atl, José Clemente Orozco y Roberto Montenegro, algunos de ellos presentes en la obra de la preparatoria Zapata.

En lo compositivo, abunda Teutli, trabajar el cubo de la escalera que comienza en la planta y se despunta hasta la cúpula resultó en “un reto delicioso y complicado”, sobre todo al pensar en una época donde el muralismo no es un género que abunde en el arte actual.

“Es algo que tenía que hacer. Era una deuda personal por ser un artista anacrónico, lo digo seguro con lo que ello pueda conllevar a un artista contemporáneo”, afirma el pintor.

Sobre la manera en que el mural Revolución y muerte: la utopía de un caudillo se vincula con la época actual, seguro dice que es precisamente en lo contemporáneo donde esta obra se va a culminar al ser un vínculo con lo que sucede actualmente.

Agrega que, en el arte, si una obra no se conecta a su realidad, entonces pierde su sentido. “El arte es para espejearnos pues de no hacerlo sería una pieza estéril”.

El mural no será, continúa, una cuestión que ilustre solo una época y ciertos personajes, sino más bien una forma de reflejar lo que le ocurrió al general Emiliano Zapata y a todos aquellos luchadores que fueron anónimos y que dieron su vida por la causa, sumándose a los ideales y a la utopía que representó la propia Revolución Mexicana.

Incluso, concluye Alejandro Teutli, se trata de llamar y “añorar” esa parte idealista que enarboló el caudillo, pues “seguimos de ese lado, hoy sin pensar en un revolución y menos armada, sino en una idea, en una imagen de paz”.