Edil de Texmelucan vive aislada en sus redes sociales y se apoya en 3 morenovallistas

En San Martín Texmelucan, desde hace cuatro semanas, muchos se preguntan si Norma Layón Aarun todavía despacha como presidente municipal, pues casi nadie la ha visto en eventos públicos, no realiza giras trabajo y no tiene encuentros con ciudadanos. Esa situación se debe a que la edil vive segregada de sus gobernados. Solo atiende en la sede del ayuntamiento y su única comunicación con el exterior es a través de redes sociales.

Dicha condición nada tiene que ver con la cuarentena del Covid–19, sino a que Layón ya no quiere contacto con la población de San Martín Texmelucan por el rechazo que provoca su persona. Incluso se ha alejado de los medios de comunicación y sus actos públicos son nulos, como consecuencia de que no hay obras ni proyectos de mejora de los servicios municipales, pues no tiene nada que inaugurar o emprender.

Su contacto con la vida externa del ayuntamiento la hace a través de tres funcionarios que se han vuelto sus ojos. Lo peculiar de esta condición, es que el trío de colaboradores fue parte del morenovallismo o del PAN; es ajeno a la realidad social y política de San Martín Texmelucan y son personajes totalmente alejados de la 4T, pese a que son parte de un gobierno que emanó de Morena.


Esa condición misántropa de Layón se originó desde que, el pasado 21 de agosto, en la junta auxiliar de San Baltazar Temaxcalac fue echada literalmente del pueblo cuando intentó inaugurar la instalación de nuevo mobiliario urbano donado por la empresa Rassini. Los lugareños al grito de “aquí señora no viene a hacer campaña”, le impidieron el paso a la plaza pública de la localidad.

Y ese aislamiento se intensificó –en días pasados– a raíz de la protesta de empresarios, de grupos de comerciantes y colegios de profesionistas por el aumento de los sobornos de los agentes de Tránsito y de la Policía Municipal, que a decir de los quejosos aumentaron a raíz de que llegó como comisario de Seguridad Pública, Jorge Alberto Ramos Cruz, quien es el cuarto funcionario en ocupar esa posición en los dos años de gestión de Layón Aarun.

Se dice que, en promedio, a diario habría entre tres y cuatro casos de extorsión contra comerciantes y empresarios, cuyos sobornos van de los 5 mil a los 15 mil pesos. Frente a esos hechos, Norma Layón ha tenido dos encuentros con los representantes de la iniciativa privada y han acabado mal, sin que haya acuerdos o conciliación entre ambas partes.

Para nadie es un secreto que hablar con la edil no se resuelve nada, por el carácter temperamental de la edil.

Por eso todo mundo busco a su asesor y director Jurídico, Horacio Cano Vargas, quien conoce poco los problemas de San Martín Texmelucan y tiene como principal antecedente que laboró en el ayuntamiento de Puebla, cuando era presidido por el panista Eduardo Rivera Pérez.

Un segundo funcionario que tiene alta influencia con la alcalde es David Alvarado Limón, el director de Gobernación Municipal, quien antes de este cargo se desempeñó como director de Normatividad del gobierno panista de Luis Banck Serrato en la capital del estado.

De acuerdo con una columna del periodista Eduardo Quiterio, del portal MTP Noticias, David Alvarado habría cobrado notoriedad en el ayuntamiento de Puebla porque supuestamente cobraba sobornos a negocios de giros negros con el pago de favores sexuales de mujeres dedicadas a la prostitución.

Un tercer funcionario del alta influencia con Layón es el titular de Fomento Económico, Jaime Aurioles Barroeta, quien en una visita a su sitio de Facebook se puede apreciar como presume su militancia panista y su convicción morenovallista. Ver una de sus fotos a un lado de Eukid Castañón, el hombre duro del gobierno de Rafael Moreno Valle y ahora interno en el penal de Tepexi de Rodríguez por se presunto autor de varios delitos.