Edil de Morena da facilidades para que renazca el proyecto de las playas artificiales del Lagoons Country Club

Hace unas semanas trascendió que los hermanos Andrea y Gian Paolo Ambrogi, que encabezan la inmobiliaria Pisa y que fueron empresarios consentidos del morenovallismo, estaban buscando socios para retomar uno de los proyectos inmobiliarios más importantes del pasado sexenio y que ni se hizo por falta de tiempo, junto con la oposición de una parte de los pobladores de la región. Se trata del Lagoons Country Club, un lujoso y enorme desarrollo de condominios, que incluye un campo de golf y la parte más importante, una zona de playas artificiales, con arena blanca para darles un ambiente estilo del Caribe mexicano.

Lo grave de ese proyecto es el brutal consumo de agua y que necesariamente se quiere plantar en una parte del Área Natural Protegida Reserva Estatal Sierra del Tentzo, para de ahí detonar otros conjuntos inmobiliarios, bajo la falsa y criminal visión de que son fraccionamientos sustentables y con sentido de preservación ecológica, lo cual es mentira.

Durante el sexenio morenovallista, los dueños de Pisa fueron una parte importante para legitimar al entonces gobierno en con su omisa política de seguridad pública y de respeto a los derechos humanos.


Andrea Ambrogi encabezó el Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia que, entre otras graves omisiones, nunca observó el crecimiento del huachicol y de la impunidad en el estado, que durante ese periodo registraron un despegue brutal.

Mientras que Gian Paolo Adamo Ambrogi fue parte del Consejo Consultivo de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla, y nunca se advirtió de la sistemática violación de las garantías individuales durante el infausto periodo morenovallista.

Se dice que esa complicidad de los Ambrogi con la gestión de Moreno Valle, les abrió las puertas para intentar construir desarrollos inmobiliarios en áreas no permitidas, como es la Sierra del Tentzo y la zona boscosa de Flor del Bosque, uno de los reducidos pulmones que le quedan a la capital.

Para hacer estas tareas, cuentan los enterados, los Ambrogi echan mano de empresarios que se asociación con ellos para que sus nombres o de la inmobiliaria Pisa no aparezcan visibles en asuntos polémicos, como es el caso de Lagoons Country Club.

¿Por qué es relevante tener en cuenta toda la información anterior? Porque ha surgido la versión de que ya se han retomado los intentos de llevar acabo el Lagoons Country Club, que estaría concatenado a otro proyecto llamado Cola de Lagarto, el cual ya existe, pero gracias a la presión mediática se evitó que se levantara dentro del área protegida de la Sierra del Tentzo, tal como era la idea original.

En este asunto surge una información muy relevante. De acuerdo con el periódico digital Ángulo Noticias de Izúcar de Matamoros, ha trascendido que el alcalde de Tepeojuma, Manuel Gil, junto con la mayor parte de los regidores, habrían celebrado una sesión extraordinaria de cabildo para empezar a tramitar el cambio de uso de suelo que permita otorgar los permisos al desarrollo Lagoons Country Club, el cual tiene tres años de estar frenado.

Según esta información fue el pasado 23 de septiembre cuando el edil emanado de las filas de Morena habría convocado a esa sesión especial de Cabildo, para dar facilidades a la empresa chilena Crystal Lagoons, que es la dueña del concepto de construir fraccionamientos con playas artificiales, al estilo de las que existen en Dubai.

El conjunto, se supo desde 2016, plantea construir mil 350 condominios de lujo, en un área de 100 hectáreas, que incluye un campo de golf y tres grandes playas artificiales. Una de ellas estaría abierta al público en general y las otras dos, serían de uso exclusivo para los condóminos.

El levantamiento del enorme fraccionamiento se quiere llevar acabo en la comunidad de Astilleros, con una inversión planteada hace tres años de 115 millones de dólares, es decir unos 2 mil 300 millones de pesos.

Del tamaño de la inversión, se estima que sería proporcional el daño al medio ambiente por ese boato inmobiliario.