“Una serie de ensayos sobre la nostalgia que enriquece la vida”, así define el escritor tlaxcalteca Diego Minero a Los días fugitivos, la obra con la que ganó el Premio Estatal de Ensayo Emanuel Carballo. En su voz, se mezcla la claridad de quien ha pensado largamente en el tiempo, con la sorpresa de ver cómo esas reflexiones encontraron un cauce en un solo libro.
Minero cuenta que el proyecto surgió casi como un hallazgo entre papeles viejos, borradores y textos dispersos que, al mirarse de cerca, compartían un mismo pulso emocional. “El tema en común que los une es la nostalgia”, explica mientras desmenuza el origen del libro, compuesto por siete ensayos.
El autor describe esa nostalgia como una fuerza que no solo mira al pasado, sino que lo resignifica. Habla de lugares que se quedan en uno, de paisajes familiares que vuelven sin avisar y de memorias que se vuelven más densas conforme pasa el tiempo. “Incluye recuerdos de la infancia hasta cuestiones sobre dinosaurios para abarcar más el concepto del paso del tiempo”, comenta entre risas.
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El título, Los días fugitivos, proviene de un ensayo que reflexiona sobre cómo el tiempo no siempre es una línea recta. A veces, dice, se siente más como un rompecabezas en el que piezas de distintas épocas aparecen juntas. “A veces no se percibe necesariamente lineal, sino como este collage temporal”, explica.
Esa mezcla de tiempos también guía la estructura del libro. Minero recuerda que mientras revisaba sus archivos encontró textos avanzados, otros apenas empezados y varias ideas pendientes. “Elegí esos textos para revisar los que ya estaban hechos, terminar los que estaban en proceso y escribir algunos que tenía pendientes”, detalla.
Aunque su trayectoria se ha centrado en la ficción, el ensayo siempre lo ha acompañado. Creció leyendo las columnas y reflexiones de su padre, también escritor, quien durante años publicó sobre Tlaxcala en distintos medios de comunicación. “Me gustaba mucho leer esos textos, entonces era algo que siempre había querido intentar yo también”, señala.
El Premio de Estatal de Ensayo, que otorga la Secretaría de Cultura (SC) también tiene una carga simbólica para él y su familia. Emmanuel Carballo, quien da nombre al galardón, impartió hace décadas un taller en Tlaxcala al que asistió su padre. “Ahora sucede que recibo el premio que lleva su nombre, es una carga simbólica extra que apreciamos los dos”, cuenta.
Para él, escribir —en cualquier género— tiene sentido cuando logra conectar con alguien más. Busca que Los días fugitivos llegue a ojos que encuentren en la nostalgia algo propio, un eco que acompañe. “La nostalgia y la melancolía permiten encontrar más cosas hermosas en la vida, en todos los lugares, todo el tiempo”, resume.


