Detiene la UAP subasta de una carta firmada por Morelos; en estos días podría ser restituida a Lafragua

Una de las 17 cartas firmadas por José María Morelos y Pavón que fueron sustraídas hace unas tres décadas de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) estuvo a punto de ser subastada por Morton Subastas, un proceso que fue detenido y que podría definirse, en estos días, en la restitución de este importante documento a la Biblioteca Histórica José María Lafragua.

Rosalva Loreto López, directora de Patrimonio Histórico Universitario de la UAP, fue la encargada de enviar una carta a Luis López Morton, presidente de Morton Subastas, para solicitar la restitución de la carta número 43, firmada por Morelos y remitida a Ignacio López Rayón, llevada a subasta en julio pasado con un precio de inicio de 80 mil pesos, registrada con el lote número 78 de la colección Backal. 

Durante una entrevista, la historiadora señala que la carta fue remitida el 14 de septiembre con un extrañamiento “por el anuncio de la subasta pasada de una carta signada por nuestro ilustre prócer José María Morelos y Pavón”.  Dicha misiva, expuso, forma parte de un corpus documental conformado por las cartas numeradas del 38 al 47 que se localizaban en la Biblioteca José María Lafragua, y se piensa fueron extraídas a finales de la década de los años 80 e inicios de los 90 del siglo anterior. 


Destacó que la misiva fue registrada en 1907 por el bibliófilo Genaro García, quien la transcribió como parte del libro Documentos inéditos o muy raros para la Historia de México. También, el documento fue visto por el bibliófilo chileno por Toribio Medina. 

Rosalva Loreto señaló que en el volumen titulado Las cartas de Morelos en la Biblioteca José María Lafragua, publicado de 2010, la también historiadora Alicia Tecuanhuey Sandoval ya habla de la extracción de 17 documentos. 

Por último, la misiva pide la restitución del documento: “Le solicito de la manera más atenta que dicha misiva sea restituida a la brevedad a nuestro repositorio, no sin antes suplicarle que, de existir más documentos sellados por el Colegio del Estado de Puebla/ Biblioteca Lafragua y que son gestionados por su empresa para ser subastados, corran con el mismo destino de su restitución”. 

La UAP, un ente gestor en el patrimonio edificado, documental y cultural 

La subasta ahora cancelada, la extracción de documentos de este tipo y la falta de protección del patrimonio documental, consideró Rosalva Loreto, dejan ver varios asuntos. De inicio, habla sobre la historia misma de las bibliotecas y de la falta de actualización en materias como la biblioteconomía. Incluso, con el supuesto de haber sido sustraídas entre los años 80 y 90 del siglo anterior, deja ver cómo los recursos y programas de cómputo eran limitados, y no existía una ficha de catálogo internacional, como hoy existe, que se comparte con las bibliotecas históricas como la Biblioteca Lafragua. 

Resaltó que incluso, el robo de documentos es una práctica suscitada desde el siglo XIX, que incluso se expresa en la concreción de acervos tan importantes como la propia Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. “Es una práctica que no ha dejado de estar funcionando”, dijo la autora del libro Los conventos femeninos y el mundo urbano de la Puebla de los Ángeles del siglo XVIII. 

La también activista defensora del patrimonio consideró además que el asunto tiene que ver con una legislación que no siempre se ha aplicado y que ahora se debe de actualizar. “Ya no se le invierte a la cultura; no hay especialidades; estamos atrasados legal y técnicamente. Se necesita de una fuerte inyección para que espacios como la Biblioteca Lafragua se revaloren, porque tiene una colección importante no sólo del siglo XVI, sino un destacado repositorio del siglo XIX”. 

Sobre las cartas de Morelos, Loreto López consideró que se trata de un “corpus único de 46 cartas de la guerra de Independencia”, como definió el propio Genaro García, pues no sólo “hablan de estrategias y requerimientos militares para la continuidad de la guerra”, sino que tienen que ver con “las necesidades humanas y estratégicas para sobrevivir”. 

En suma, la directora de Patrimonio Histórico Universitario de la UAP, reparó que un hecho como este, marca un precedente pues habla de las limitaciones de la biblioteconomía y al mismo tiempo de la bibliofilia de un cierto sector social. Principalmente, enfatiza en “la importancia de resguardar los documentos que forman parte del andamiaje de la memoria histórica, a partir del cual se reconstruyen las identidades que constituyen el capital inmaterial”. 

Concluyó que el hecho marca un precedente pues deja ver la importancia de la UAP como un gestor en el patrimonio edificado, documental y cultural, pues la universidad se ha convertido en un personaje de presión que exige a las autoridades gubernamentales y al Instituto Nacional de Antropología e Historia la aplicación de las leyes.