DESMANTELAR PARA INAUGURAR

Uno más de los absurdos, por no llamarlo un verdadero disparate, que marcará este sexenio, es el Museo Internacional Barroco (MIB), que es, por cualquier parte que quiera observársele, una obra no solo carente de justificación, sino que resulta perjudicial para el patrimonio cultural e histórico de los poblanos.

En efecto, de entrada se plantea la construcción de un edificio fuera del Centro Histórico de Puebla, que es el que puede considerarse más cercano al espíritu del proyecto, pero el diseño del mismo nada tiene que ver con el Barroco.

No solo eso: se proyectó la obra sin que hubiera un acervo propio para ella, así que se ha procedido a desmantelar otros museos que eran por demás emblemáticos para la entidad y su sociedad, como el Museo Bello o la Casa de Alfeñique, y todo por el capricho de un gobernante que se empeña en inaugurar obras de escaso o nulo beneficio social.


Y es ahí cuando el viejo dicho de “lo que no suena lógico suena a dinero” toma relevancia y aplicación, pues parece ser que lo que se pretendió con este proyecto no fue dotar de un nuevo espacio museográfico a la entidad, sino beneficiar con el erario a las empresas constructoras que luego podrían devolver al mandatario estatal el favor, si es que llega a ser candidato presidencial.

Sin duda este gobierno, en cultura, no ha hecho otra cosa que mostrar su ignorancia.