Descubre Glockner red de corrupción en la Secretaría de Cultura

Con profusa difusión se ha dado a conocer un extenso documento, que carece de autor, en el cual se asegura que en la Secretaría de Cultura (SC) se dio cabida a 11 funcionarios que estuvieron vinculados con gobiernos anteriores, por lo cual se dice que esta dependencia es “el último reducto del morenovallismo”. Lo que este panfleto oculta es que es una reacción a que en la SC se descubrió una importante red de desvíos de recursos públicos, la cual opera inflando costos o simulando pagos. Aparentemente son irregulares pequeñas, pero que a la hora de sumar dan un importante monto de fondos “desaparecidos”.

Unas de las manos que parece mecer la cuna en la campaña de desprestigio contra la SC es la de Óscar Alejo, quien es o era funcionario de la Secretaría de Cultura. Este personaje aspiraba a dirigir esta dependencia, para lo cual elaboró un proyecto para ese propósito. Al no conseguir ese cargo, pidió ser nombrado director de Artes Plásticas y Escénicas, puesto que no consiguió y entonces se le ubicó en otra posición, en donde se han detectado una larga lista de anomalías en el manejo de fondos. Entre ellas destacan las siguientes:

En la organización de una exposición de Artes Islámicas, el costo global del proyecto fue de alrededor de 7 millones de pesos, pero en una revisión posterior que se hizo, se encontró que el evento a lo mucho había costado unos tres millones de pesos.


Durante un homenaje que se rindió al recientemente desaparecido Francisco Toledo, en el Museo de San Pedro, se reportó que se había alquilado un estrado en 70 mil pesos para la presentación de la Orquesta Filarmónica de Puebla. Al final nunca existió esa estructura y se pagó para el acto en que se recordó al pintor oaxaqueño.

En la última edición del Huey Atlixcáyotl se estableció que a cada uno de los 13 grupos indígenas que participaron con danzas y rituales, se les había paga do 25 mil pesos, para que sufragaran gastos de alimentación y otras necesidades. Ese evento coincidió con la llegada a la SC de una nueva funcionaria, que se dio a la tarea de consultar a cada una de las organizaciones involucradas y estas informaron que únicamente recibieron 12 mil pesos.

En el diseño de una ópera de Berlioz se utilizaron 500 mil pesos, de los cuales se justificaron 400 mil pesos y los 100 mil restantes desaparecieron. Asimismo, hay una partida de 40 mil pesos, que simplemente nadie sabe en qué se gastó el dinero. Es cierto que no son los grandes montos, de docenas o cientos de millones de pesos que caracterizaban a los actos de corrupción o dispendio del morenovallismo.

Sin embargo, si es una red de pérdidas de fondos que, si se van sumando, y sobre todo si se toleran, con el tiempo se convierte en una jugosa fuente de daño patrimonial contra la Secretaría de Cultura.

Cuando el titular de la SC, Julio Glockner, ordenó una investigación sobre ese desvío de fondos, que implicaba revisar el desempeño de Óscar Alejo, de quien no se sabe si se le ha podido fincar alguna responsabilidad con esas presuntas anomalías, es cuando brotó desde la Secretaría de Cultura el panfleto en contra del titular de la dependencia.

Según ese documento, de cuatro cuartillas, la Secretaría de Cultura se ha convertido en “el último reducto del morenovallismo en Puebla”, por obra y gracia de Julio Glockner, lo cual es un absurdo si se recuerda que el actual titular de la SC fue de los pocos intelectuales que tuvo una posición crítica y de resistencia contra los proyectos de Rafael Moreno Valle Rosas que dañaron la zona arqueológica de Cholula y el Centro Histórico de la ciudad de Puebla.

De acuerdo con ese panfleto, Glockner le cedió el control de la SC a Sonia de la Luz Duarte, quien es la directora administrativa, de quien se dice fue colaboradora de Mario Riestra Piña, cuando este último fue parte de los gobiernos municipales de José Antonio Gali Fayad y Luis Banck Serrato.

Y Sonia de la Luz Duarte, dice la acusación, ha armado una estructura con los siguientes morenovallistas: Alejandra Santamaría Llerandi, quien es directora de Patrimonio Cultural; Rafael Navarro Guerrero, director de Fomento Cultural; Karla Pimentel Bravo, directora de Comunicación Social; Miguel Ángel Quintero Cruz, subdirector de Artesanías; Juan Cruz Moctezuma, subdirector de Teatro y Danza; Fernando Ríos Rocha, subdirector de Festivales; José Luis Espinosa Torres, subdirector de Música; Edson Armando Méndez Albavera, jefe de Casas de Cultura; Daniel Rivera Marín, operador de programas federales; e Iván Contreras Figueroa, titular de la Cinemateca.

Es decir, se acusa a todos los funcionarios de la SC de ser morenovallistas. Aunque solamente se ofrecen datos de los tres primeros.

Otro caso que se expone, es el de Lourdes Roth, pero que al mismo tiempo la acusación acaba deslindando –de manera involuntaria, ya que se expone que fue despedida por Anel Nochebuena, la fallida promotora cultural del morenovallismo.

Este tecleador consultó si son reales los supuestos vínculos con el morenovallismo de los anteriores personajes y lo que encontró fue la siguiente respuesta: la acusación es de risa, ya que sólo tres de esos personajes laboraron en gobiernos anteriores, en puestos menores, como resultado de cualquier relación laboral, sin capacidad de incidir en la toma de decisiones de primer nivel o manejar presupuestos.