Desconcierto por el presidente del PRI dentro de la alianza Va por México

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Dentro de la alianza Va Por México, en el caso de Puebla, se ve con mucha desconfianza al presidente estatal del PRI, Néstor Camarillo Medina, pues se le percibe como un personaje con poca autoridad en su partido y sin mucho entusiasmo de construir una alianza fuerte para derrotar a Morena en las próximas elecciones.

Mucha de esa desconfianza parte de que ha trascendido que hace algunos meses el dirigente priista habría intentado acercarse a Casa Aguayo para negociar candidaturas priistas que fueran benéficas a la causa de Morena, pero al final no se concretó nada porque no hubo interés de parte del bando lopezobradorista.

El mayor desconcierto que ha generado Néstor Camarillo es que se percibe claramente que quien toma las decisiones en el PRI poblano no es él, ni la secretaria general del partido, Isabel Merlo Talavera.  Quienes realmente mandan en el tricolor es el ex edil Enrique Doger Guerrero y el diputado local Javier Cacique Zárate, quien además es parte del Comité Ejecutivo Nacional priista.


Tan es así, que se sabe que es Javier Cacique quien ha buscado a varios personajes para proponerles ser candidatos a alcaldes o diputados, cuando tendría que ser una labor del presidente del partido el estar seleccionado a los mejores prospectos para la próxima contienda.

De igual manera se sabe que ha sido Enrique Doger Guerrero, a través de terceros, quien estaría buscando un acercamiento con Antorcha Campesina –agrupación que el año pasado dejó las filas tricolores– para buscar que la poderosa organización se movilice a favor de los candidatos priistas, luego de que fracasó el intento de convertirse en partido político local.

Pareciera, dicen algunos actores políticos, que las preocupaciones de Néstor Camarillo inician y terminan en garantizar que él y otros miembros del partido logren obtener diputaciones plurinominales, en lugar de buscar derrotar a Morena en aquellos municipios en donde han sido fallidos los ayuntamientos morenistas.

Y que la prioridad número uno de Camarillo Medina no es que el PRI recupere espacios políticos y el grueso de los votos que perdió en las dos últimas contiendas electorales, por el orden de los 600 mil sufragios, sino el que logre negociar la aprobación de sus cuentas públicas correspondientes al periodo en que fue edil de Quecholac.

El mayor desconcierto que genera la actitud de Néstor Camarillo es que es un presidente del PRI ausente de los espacios de opinión pública.

Simplemente el PRI nunca tiene una crítica para los gobiernos de Morena y pareciera que busca colgarse del trabajo del PRD y del PAN, para obtener un resultado mínimo que le permita sobrevivir en el siguiente trienio.