Domingo, julio 14, 2024

Desaseo de Julio Huerta en nombrar a Sandra Izcoa como parte de su equipo

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Un episodio fundamental para entender la contienda por la gubernatura de Puebla en 2018 fue el descubrimiento, por activistas de Morena, de una “mapachera” en el MM Grand Hotel –ubicado en el bulevar Atlixco de la capital— en donde se estaba fraguando un fraude electoral por parte del grupo político morenovallista en contra del aspirante morenista, Luis Miguel Barbosa Huerta, dos días después de los comicios del 1 de julio de ese año. Y un personaje central en la operación de ese sitio fue Sandra Izcoa Reyes, la entonces jefa de prensa de la candidata del PAN, Martha Érika Alonso Hidalgo.

Por eso resulta un acto de absoluto desaseo político que este jueves, de manera sorpresiva y en contra de toda lógica, el secretario de Gobernación, Julio Miguel Huerta Gómez, haya nombrado a Sandra Izcoa Reyes como nueva directora de Comunicación Social de la dependencia que preside.

Y más grave resulta ser que ha trascendido que Izcoa Reyes, quien sigue siendo militante del PAN, habría llegado a esa posición por una supuesta recomendación de Mercedes Aguilar, la ex secretaria privada de Rafael Moreno Valle Rosas, en el periodo en que este último fue gobernador y hasta el momento en que perdió la vida el 24 de diciembre de 2018, en un accidente aéreo.

El nombramiento de la nueva encargada de la comunicación social en la Secretaría de Gobernación (Segob) entra en el terreno de la absoluta incongruencia, por lo siguiente:

Julio Miguel Huerta Gómez careciendo de experiencia política y administrativa pudo brincar de la actividad pública en un municipio del sur de la entidad poblana a la cúpula del gobierno del estado por la decisión de su primo, el entonces gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta, quien lo designó subsecretario obedeciendo a la necesidad de tener alguien de su entera confianza en la operación de la Segob.

Ahora, Julio Huerta le da la espalda a la memoria de Luis Miguel Barbosa Huerta, al incorporar a su equipo a una mujer que fue parte fundamental del agravio, del fraude electoral, que sufrió su primo y gobernador, quien falleció el 13 de diciembre del año pasado.

Barbosa resintió mucho en su estado de salud –minado por una agresiva diabetes— el complicado episodio de enfrentar un monumental fraude electoral que, aunque fue documentado con videos que muestran el robo de boletas en la bodega del Instituto Estatal Electoral (IEE), acabó siendo convalidado por la autoridad judicial, luego de un tormentoso litigio que duró seis meses.

Pareciera que ahora el titular de la Segob quiere borrar de la historia el fraude electoral de hace cinco años.

Para refrescar la memoria es fundamental reconstruir tres aspectos del episodio de la “mapachera” del MM Gran Hotel, ocurrido el 3 de julio de 2018:

Primero: dos días después de los comicios histórico de 2018, por el triunfo de la 4T, la cúpula del morenovallismo y del PAN poblano, junto un magistrado del Tribunal Superior de Justicia y al parecer, con un consejero del IEE, se reunieron junto con 150 operadores electorales –encabezados por Omar Blancarte— en el MM Grand Hotel, para alterar los paquetes de la contienda de gobernador, luego de que Morena había arrasado en todo, al ganar las alcaldías y diputaciones más importantes de la entidad, junto con las senadurías y la pelea por la Presidencia de la República.

El objetivo era alterar las actas de escrutinio de la votación para construir un fraude que le diera, por poco margen, la victoria a Martha Erika Alonso, la esposa del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, en la disputa de la titularidad del Poder Ejecutivo, que había ganado Barbosa.

La operación se interrumpió cuando un aguerrido grupo de unos 250 activistas de Morena, encabezados por figuras como Alejandro Armenta Mier, José Juan Espinosa Torres, Gabriel Biestro Medinilla, Jesús Encinas, entre otros, tomaron por la fuerza el centro de operación electoral del MM Grand Hotel.

Segundo: en reacción a esa irrupción, Sandra Izcoa Reyes en varias ocasiones, utilizando los canales oficiales del PAN y de la campaña de Martha Érika Alonso, tildó de “delincuente” a Luis Miguel Barbosa Huerta, junto con todos los líderes de la 4T.

Lo acusó de ser un hombre violento y vulgar que ponía en peligro la vida de los panistas pillados en el hotel del bulevar Atlixco.

Tercero: por su parecido físico, en el episodio de la “mapachera”, Sandra Izcoa se hizo pasar por Martha Erika Alonso, para distraer la atención de los militantes de Morena, en lo que fue un intento de sacar por la puerta de atrás del hotel a un consejero del IEE, que estaba participando en el fraude electoral. Fracasó esa operación, realizada en la tarde de ese 3 de julio.

En la noche, poco después de las 22 horas, por un lado Martha Erika Alonso y Sandra Izcoa salieron intempestivamente del hotel, y por otro lado, de la misma manera se retiró Jesús Giles Carmona, quien era el presidente estatal del PAN. De esa manera, un grupo de policías estatales, envolvieron en sabanas al consejero del IEE que estaba en ese lugar, aprovechando que los pocos reporteros que quedaban siguieron a los panistas y no se percataron de la huida del funcionario electoral.

Sandra Izcoa que en 2018 se jugó “el pellejo” para evitar el triunfo de la 4T, ahora ya es parte del gobierno que surgió, de alguna manera, de ese traumático proceso electoral. Incongruencias de la vida.

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