Transportistas, motociclistas y automovilistas que circulan por la autopista Tlaxco–Tejocotal denunciaron una escalada de extorsiones sistemáticas por parte de elementos de la Policía Estatal de Puebla, quienes —afirman— han convertido los retenes carreteros en un negocio cotidiano que castiga a quienes transitan por la zona.

Los afectados relatan en redes sociales que los policías instalan puntos de revisión en la entrada de la autopista, particularmente en el puente limítrofe con Hidalgo, donde detienen a motociclistas, estudiantes, automovilistas y unidades de carga para exigir pagos que van de 500 a mil pesos por supuestas faltas menores. Entre las causas inventadas más frecuentes mencionan “sobrecarga”, “faro descompuesto”, “placas mal colocadas”, “licencia no visible” e incluso “llantas bajas”.
“Ya ni se esconden. Te paran por cualquier cosa y si no pagas, te retienen la moto o la camioneta”, denunció en facebook un joven estudiante que viaja diariamente hacia Huauchinango.
Transportistas de Ahuazotepec y Beristáin aseguran que, cuando los conductores se niegan a pagar, los policías recurren al uso de grúas: “Tienen convenio con las grúas Cano de Zacatlán. Si no les das mordida, te suben la unidad a la grúa y te llevan hasta Zacatlán, aunque haya un corralón en Ahuazotepec a tres kilómetros”, señaló un hombre que se identificó en la red como operador de carga.
De acuerdo con habitantes de Las Lajas y comunidades cercanas, el problema no es nuevo, pero se ha intensificado en los últimos meses ante la ausencia de vigilancia real.
“No están para cuidarnos, están para cobrarnos”, sentenció un transportista que usa la vía diariamente.
La preocupación aumenta porque, mientras las extorsiones se multiplican, la inseguridad también crece en la autopista. Los usuarios denuncian constantes asaltos y nula presencia de patrullas preventivas.
Los inconformes añadieron que la Guardia Nacional ingresa ocasionalmente al tramo, pero “solo para extorsionar o seguir a pipas de gasolina a cambio de dejarlas trabajar sin molestias”. Muchos transportistas expresan que su intervención no ha significado seguridad, sino otro foco de corrupción.
Ante esta situación, ciudadanos y operadores exigieron al gobernador intervenir de manera inmediata para frenar los abusos policiacos y atender la creciente violencia en la autopista Tlaxco–Tejocotal.
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