Durante un operativo conjunto entre autoridades estatales y federales, se logró el decomiso de 25 pipas que transportaban aproximadamente 82 mil litros de hidrocarburo, presuntamente extraído de manera ilegal del ducto Tula–Guadalajara, en la comunidad de San José Carpinteros, municipio de Tepeaca.
La relevancia de esta acción policial y militar cobra mayor dimensión en un contexto marcado por la violencia asociada al robo de combustible en la región. A finales de noviembre, se reportó la desaparición de tres hombres de 54, 31 y 24 años de edad, estos dos últimos hermanos, cuyos cuerpos fueron localizados la semana pasada en una barranca del municipio de Nopalucan. Las víctimas presentaban signos de extrema violencia y fueron halladas junto a otros tres cadáveres que hasta el momento no han sido identificados.
Ante estos hechos, la Fiscalía General del Estado (FGE) inició las diligencias correspondientes y estableció como una de las principales líneas de investigación la presunta participación del grupo denominado Operativa Barredora, tras un enfrentamiento con una banda dedicada al robo de combustible que opera en la región de Tepeaca.
Respecto al operativo realizado este fin de semana, versiones preliminares indican que se desarrolló durante la noche del sábado y parte de la madrugada del domingo, como resultado de labores de inteligencia y seguimiento a movimientos inusuales de transporte pesado en caminos rurales de San José Carpinteros.
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Aunque la información oficial no ha sido ampliada, se reportó que el hidrocarburo asegurado habría sido extraído directamente del ducto Tula–Guadalajara y que, además de las 25 pipas, fueron localizadas cinco camionetas presuntamente utilizadas para tareas de vigilancia y escolta del combustible robado.
En el despliegue participaron agentes de la Guardia Nacional, la Secretaría de Marina, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Policía Estatal, quienes establecieron cercos de seguridad en accesos carreteros y brechas para evitar la fuga de los responsables.
De manera extraoficial, se indicó que no hubo personas detenidas durante el aseguramiento, por lo que el combustible, los vehículos y los indicios quedaron a disposición del Ministerio Público federal para la integración de las carpetas de investigación correspondientes por delitos en materia de hidrocarburos.
En este mismo contexto de violencia, a finales de noviembre se registró un enfrentamiento armado entre dos presuntos grupos dedicados al robo de transporte de carga en la autopista Puebla–Tehuacán, a la altura del municipio de Tepeaca, que dejó como saldo un hombre muerto y dos lesionados.
Versiones oficiales señalaron que sobre la vialidad quedaron dos camionetas, una roja y otra negra, con múltiples impactos de arma de fuego; una de ellas presentaba alrededor de 100 casquillos percutidos, lo que evidenció la magnitud del armamento utilizado durante el intercambio de disparos. En el interior de uno de los vehículos fue localizado un hombre sin signos vitales, mientras que los dos heridos fueron trasladados por paramédicos al Hospital General de Tepeaca en ambulancias escoltadas por un fuerte dispositivo de seguridad.
Al cierre de esta edición no se ha revelado la identidad de la víctima mortal ni la de los lesionados. No obstante, las primeras indagatorias policiales y ministeriales apuntan a que el enfrentamiento habría sido protagonizado por bandas rivales que se disputan el control del robo de transporte de carga en la región.
Desaparición de empresario de ganado en Tepeaca
A este escenario se suma la desaparición de Miguel Ángel Medardo Aguilar Lozada, empresario dedicado a la venta de alimento para ganado, de quien no se tiene información desde el pasado 8 de diciembre. El hombre, de 41 años de edad, fue visto por última vez cuando salió de su domicilio ubicado en el barrio de San Diego, en el municipio de Tepeaca.
La desaparición quedó asentada en la carpeta de investigación con folio FGEP/CDI/FEIDDFPDCP/TECAM-I/001813/2025, de acuerdo con la ficha de búsqueda emitida por la FGE.
A casi una semana de los hechos, familiares y amigos iniciaron una campaña de difusión en redes y medios locales con el objetivo de obtener información que permita dar con su paradero.
En estos espacios se ha señalado que Miguel Ángel es una persona ampliamente conocida en la región debido a su actividad comercial, lo que ha incrementado la preocupación de que haya sido víctima de algún delito.
Al momento de su desaparición vestía chamarra color verde olivo, camisa sin mayores datos, pantalón de mezclilla azul marino y zapatos tipo botín color amarillo.
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