DE JUNTAS A MUNICIPIOS

Desde que el gobernador, Luis Miguel Barbosa Huerta, anunció, ante el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que promovería la elevación de San Miguel Canoa al rango de municipio, pobladores, líderes y autoridades de al menos 15 juntas auxiliares poblanas más, han manifestado la necesidad de que sus demarcaciones obtengan el mismo beneficio.

La solicitud de todas las juntas auxiliares merece ser analizada, pues aunque hay voces conservadoras que desalientan la creación de más municipios, la verdad es el asunto no debe verse con recelo: muy por el contrario, la posibilidad de que los gobiernos subalternos puedan convertirse en ayuntamientos, seguramente haría más factible a poblaciones numerosas liberarse de yugos como la marginalidad, la miseria y el abandono oficial.

En efecto, un factor que influye en la demanda de las juntas auxiliares es la explosión demográfica y la insuficiencia de recursos presupuestales y administrativos para dotar adecuadamente a las personas que las habitan de los servicios esenciales a los que tienen derecho para tener una vida digna.


Sin embargo, hay otras razones menos cuantitativas, pero mucho más profundas para que una junta auxiliar se vuelva municipio. Por ejemplo, las diferencias existentes y hasta contrastes entre comunidades indígenas y rurales con las cabeceras municipales que son ciudades, como es el caso de San Miguel Canoa y San Francisco Totimehuacán y la Angelópolis.

Es claro que se precisan gobiernos acorde a las necesidades e idiosincrasias de los pueblos, por lo que se debe considerar con suma seriedad la instauración de nuevos municipios.