DANDO EJEMPLO DE IMPUNIDAD

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Pocas cosas suelen sorprender en el escenario político y social mexicano, sobre todo cuando tienen que ver con vicios y delitos. Ayer ocurrió un hecho por demás vergonzante y, al mismo tiempo, ejemplo de que la impunidad y el cinismo de los poderosos siguen siendo un asunto a corregir con carácter de urgencia.

 

De manera virtual y sin un solo reclamo de su Cabildo, Ignacio Salvador Hernández, rindió su segundo informe de gobierno, pese a que tiene en su contra un proceso penal por supuestos vínculos con bandas delictivas. El representante del gobernador, delegado de Gobernación, Samuel Olivier, se retiró del recinto al enterarse de que el alcalde no haría acto de presencia.


 

Varios gestos abonaron al oprobio, por ejemplo, que ante la reaparición del munícipe el máximo órgano de gobierno guardara silencio pleno y cómplice. Resaltó que en su discurso el alcalde habló de la repartición de “sobres” cuyo contenido se ignora, pero que dadas las circunstancias, no es difícil imaginar que se trataba de sobornos.

 

Por el otro lado, la impunidad de la que se jactó el edil ajalpense deja al descubierto que las autoridades ministeriales o son sumamente negligentes o son también comparsa, por omisión o comisión, pues Ignacio Salvador Hernández estuvo en los ojos de todo un pueblo ufanándose de una libertad que está bajo sospecha.

 

Si el presidente municipal de Ajalpan no es detenido pronto, el ejemplo que dará cundirá no solo en la clase política sino en los grupos delictivos que suelen asociarse con ella.