Jueves, julio 18, 2024

CRUZ AZUL: DEPREDACIÓN E INDOLENCIA

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Ayer pobladores de varias localidades del municipio de Quecholac –San José Tuzuapan, Froylán C. Manjarrez, Palmarito Tochapan–, de Palmar del Bravo –San Miguel Xaltepec, Jesús Nazareno– y de San Simón Yehualtepec, entre otros municipios, exigieron la reparación de la carretera Tecamachalco–Cañada Morelos por donde transitan y ha sido destruida por la Cementera Cruz Azul.

El continuo tránsito de los camiones de carga de la empresa Cycna de Oriente o Cementos Cruz Azul ubicada en Palmar del Bravo  ha ocasionado socavones de al menos medio metro de profundidad y graves fracturas en la carretera que es utilizada por los habitantes para desplazarse y sacar los productos de la región. Además, la planta ha generado repercusiones ambientales adicionales en la región que permanecen sin atenderse, aunque han sido denunciados por los habitantes.

Si bien Cemento Cruz Azul se autodefine en su página de internet como una empresa con “Responsabilidad Social desde sus raíces y que se vincula con la comunidad para favorecer su desarrollo en cada una de las regiones donde se instala”. Procurando que “todas nuestras actividades y procesos se desarrollen con un enfoque responsable hacia la sociedad y el medio ambiente”, la realidad es otra.

En diversos momentos los pobladores han denunciado que Cementos Cruz Azul ha incumplido el acuerdo de cumplimiento firmado el 9 de enero de 2007 durante la administración de Mario Marín, en el que se comprometía a evitar la catástrofe ecológica de la región, además de prometer obras de salud y la rehabilitación de viviendas que presentan fisuras y cuarteaduras provocadas por las detonaciones en sus tareas de explotación del subsuelo.

Pese a que el acuerdo establece la clausura definitiva de la planta Cruz Azul ante cualquier incumplimiento, la empresa sigue en pie, sin que se hayan monitoreado los impactos ambientales ni la disminución de los volúmenes de agua de manantiales que proveen a las comunidades, así como las afectaciones agrícolas e industriales y las condiciones de salud de la región ocasionados por la cementera.

Tampoco han servido las denuncias y exigencias anuales de ambientalistas, activistas y pobladores sobre el incumplimiento de la cementera y el riesgo sobre  la Reserva de la Biósfera de Tehuacán–Cuicatlán. Hasta la fecha nada ha prosperado, solo el avance de la depredación.

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