Covid-19 sumerge a Puebla en la crisis más severa de los últimos 90 años: economistas

La epidemia de coronavirus (Covid-19) y el distanciamiento social que se implementó en México para contenerla sumergieron al estado de Puebla en una crisis económica más severa que la registrada en 1995 y que solo podría tener comparación con la que se vivió en la década de 1930, durante la Gran Depresión. Así lo deja ver la evolución del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del Inegi y un análisis que realizaron por separado en torno a esa estadística los economistas Arturo Huerta González, María Eugenia Martínez de Ita y Anselmo Chávez Capó.

Los resultados están a la vista: el estado no ha podido recuperar 32 mil 120 empleos formales que se tenían antes del inicio de la emergencia sanitaria en marzo pasado, de acuerdo con el último reporte del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que data de noviembre pasado; mientras dos de cada 10 micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) desaparecieron en los últimos 17 meses, según el Estudio sobre la Demografía de los Negocios (EDN) 2020 del Inegi.

Las cifras no contemplan el impacto que tendrá la segunda suspensión de actividades no esenciales, decretada por el gobierno de Puebla para evitar el colapso del sistema de salud del estado ante el incremento de los contagios, debido a que dio inicio el 28 de diciembre pasado, por lo que todavía no existen datos para medirlo.


En ese contexto y tras la decisión de la autoridad estatal de ampliar la suspensión del 11 al 25 de enero próximo por no haber condiciones para el retorno, Arturo Huerta, María Eugenia Martínez y Anselmo Chávez coincidieron que la prioridad económica a estas alturas de la epidemia es salvar las empresas que siguen en funciones, con una política de condonación de impuestos y subsidios al salario, en la que debe participar el gobierno del estado.

“Vamos a una crisis más profunda de la que se vivió en la década de los ochentas y en toda crisis el gobierno debe ser motor de crecimiento, debe tener una participación activa y no lo está haciendo. El sector privado no puede ser el motor de crecimiento en estas condiciones”, alertó Arturo Huerta, articulista de La Jornada de Oriente y autor del libro “La Crisis en Estados Unidos y México: 10 años después”, quien consideró que el gobierno federal es el principal responsable de incentivar la actividad de las empresas.

Economía de Puebla: dos años en números negativos

Las estadísticas confirman la gravedad del decrecimiento económico que enfrenta el estado, el cual cerró 2020 con una contracción en el Producto Interno Bruto (PIB) de 13.8 por ciento, según las previsiones que realizó Citibanamex en el informe de Indicadores Regionales de Actividad Económica 2020 (IRAE 2020).

De confirmarse el escenario de ese grupo financiero, la caída del PIB estatal habría superado la registrada al cierre de 2009, año en el que México atravesó por una crisis económica que se acentuó por la epidemia de influenza causada por el virus H1N1, así como la de 8.5 por ciento que se vivió a finales de 1995, cuando la economía mexicana sufrió en palabras del Banco de México (Banxico) de 1996 “la crisis más severa ocurrida desde la década de los años treinta”.

El ITAEE, a través del cual el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ha dado seguimiento a la evolución de la economía poblana los últimos 40 años, muestra que los problemas no iniciaron con la crisis sanitaria por el Covid-19, pues la actividad productiva se encuentra en números negativos desde el segundo trimestre de 2019, en el cual se registró una variación negativa de 2 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior.

En el tercer trimestre de 2019 la variación fue de menos 1.8 por ciento; en el cuarto de menos 4.4 por ciento, mientras el año 2020 arrancó con una contracción en sus primeros tres meses de 1.8 por ciento.

El desplome en la actividad se hizo evidente en el periodo de abril, mayo y junio de 2020, que coinciden con los primeros tres meses de la emergencia sanitaria, ya que se tuvo una reducción de 29.3 por ciento.

 Inestabilidad política y económica, el caldo de cultivo

Anselmo Chávez, quien es profesor investigador de la Licenciatura en Administración Financiera y Bursátil de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), señaló que las estadísticas del ITAEE exhiben un periodo de recesión económica por el que atraviesa la entidad federativa desde abril de 2019.

Señaló dos causas en la caída de la actividad económica local previa a la epidemia: la inestabilidad política que siguió a la elección de gobernador de 2018, impugnada en tribunales, a la que se sumó el posterior fallecimiento de la titular del Poder Ejecutivo local, Martha Érika Alonso Hidalgo; así como la incertidumbre que rodeó la renegociación del tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.

Abundo que ambos elementos, tanto el político como el económico, derivaron en una reducción en las inversiones durante 2019.

“Había la expectativa de que a partir de 2020 el estado empezaría a trabajar. El Ejecutivo (Luis Miguel Barbosa Huerta) había señalado que se impulsarían las energías renovables en algunas partes del territorio, que se incentivaría la cadena de producción para la industria automotriz (…) y justo cuando estábamos estructurando nuestros programas de desarrollo nos cayó la pandemia y tuvimos que suspender actividades. La pandemia llegó en el peor momento para el estado”, valoró.

Autoridades deben evaluar sus políticas de desarrollo económico: Martínez de Ita

María Eugenia Martínez, investigadora de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), consideró que los indicadores de la economía poblana en los últimos dos años representan un llamado de atención para las autoridades estatales que las obliga a revisar y evaluar las políticas de desarrollo económico, así como a las dependencias de gobierno responsables de implementarlas.

Indicó que el análisis debe partir de un diálogo que involucre a los diferentes actores económicos, incluidos los empresarios y trabajadores, para la búsqueda de alternativas que permitan hacer frente a la crisis económica, ya que hasta la fecha las acciones implementadas han surgido como una propuesta del gobierno.

En esa lógica, criticó que ha faltado sensibilidad para generar espacios de discusión colectiva donde se construyan políticas que permitan paliar los efectos de la emergencia sanitaria, principalmente en el caso de las micros y pequeñas empresas, las cuales no cuentan con elementos para enfrentar crisis tan prolongadas.

Sobre el tema, Chávez Capó refirió que la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) detectó que la mitad de las pequeñas y medianas empresas tiene recursos para operar bajo las actuales condiciones entre tres y 12 meses más, situación que calificó de grave porque todo indica que la emergencia sanitaria se prolongará lo que resta del año.

Será una década perdida: Arturo Huerta

Arturo Huerta, quien es profesor de Posgrado en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y fue director de la revista Investigación Económica, aseguró que el apoyo que pueden brindar los gobiernos de los estados a las empresas es mínimo, porque el presupuesto de las entidades federativas depende en gran medida de las particiones federales, las cuales se han reducido, al igual que la recaudación tributaria por la misma contracción económica.

El gobierno federal, prosiguió el especialista, es el principal responsable de apoyar los negocios para evitar su quiebre, razón por la cual es un error que responda a la situación con recortes presupuestales que más ahondan los problemas productivos y más nos alejan del crecimiento económico.

En ese contexto, anticipó que no se cumplirán las previsiones del Banxico de crecer hasta el 5.6 por ciento este año, aunque la pandemia se combata rápidamente con la aplicación generalizada de la vacuna.

Además, lamentó que los fuertes rezagos productivos de la economía nacional no se estén encarando, por lo que vaticinó que la crisis será similar a la que se vivió entre 1929 y 1933, cuando la economía cayó en 13.4 por ciento. “Será una década perdida”, concluyó.