En su primer tomo, el Atlas de las Culturas Musicales del Estado de Puebla contiene la música tradicional, los instrumentos, los tríos huastecos y las danzas conservadas y practicadas en las regiones de Xicotepec de Juárez, Huauchinango, Zacatlán y Huehuetla.
Publicado por la Secretaría de Cultura de Puebla, el volumen consta de más de 50 páginas que, a través de texto, mapas, fotografías e ilustraciones, permite a los lectores conocer la identidad sonora de dichas comunidades, percibida por su lengua, costumbres, saberes y biodiversidad, además de comprender la importancia que tiene la música en las actividades artísticas, culturales y religiosas.
Esta primera entrega forma parte de un proyecto de investigación ejecutado por la dependencia en las sierras Norte y Nororiental de la entidad, mismo que es desarrollado con el apoyo de autoridades municipales, músicos y gestores de dichas regiones.
En su introducción, el Atlas de las Culturas Musicales del Estado de Puebla apunta que en las 32 regiones en las que se divide el estado de Puebla, las de Xicotepec de Juárez, Huauchinango, Zacatlán y Huehuetla están ubicadas en la cadena montañosa que le brinda identidad al territorio: la Sierra Norte.
“En este territorio conviven cuatro de los siete grupos sociales hablantes de lenguas indígenas del estado: ñahñu (otomí), nahuas, tutunakús y tepehuas, siendo los de mayor extensión los nahuas y los tutunakús”.
Asimismo, se anota que “si bien la música en la Sierra Norte se encuentra hasta cierto punto homogeneizada por ser parte de la Huasteca, podemos encontrar la diversidad de sus usos, en textos, formas y en ejecuciones”.
De paso, se señala que si bien existen distintas danzas que aunque comparten nombre, éstas se distinguen por sus atavíos, formas de bailar y por el son que se toca, pues están relacionadas de forma más íntima con los ritos locales.
“La Sierra Norte es un espacio plural y de músicas diversas, un crisol de lenguas indígenas en el que las culturas convergen, resisten y se mantienen a flote”, se menciona en la publicación cuya versión digital está disponible en el apartado Publicaciones de la página web de la dependencia: https://sc.puebla.gob.mx.
Dicho material anota que el “paisaje sonoro que se percibe en la Sierra Norte es un ecosistema que se construye desde la fauna local, el trabajo de la gente, sus prácticas comunes y desde lo intrincado de su territorio”.
Por tanto, se indica que en esa geografía destacan, entre todos los sonidos, los de las cuerdas: las de la jarana, las de la guitarra quinta o huapanguera que acompañan al violín protagonista de las fiestas, que dicta el lugar del zapateado y tiene líneas tan improvisadas como sus versos.
“Entre las distinciones de sus músicas podemos encontrar dos ramas principales: lo sacro y lo profano. La primera categoría engloba los sones de costumbre, también llamados xochisones o santos sones y se trata de la música que se utiliza en situaciones o rituales específicos, como en fiestas patronales, procesiones con santos, pedidas de novia, funerales, para curar, etcétera.
“Esta música es interpretada en muchos casos con la misma instrumentación del trío huasteco: violín, huapanguera y jarana, pero también podemos encontrarlos sólo con violín y guitarra, flauta de carrizo y tambor o con teponaztli”.
En la segunda categoría –continúa el texto– se encuentra la música más popular de la huasteca que se divide en dos: el son huasteco y el huapango. Así, mientras el son huasteco es música sobre la que se improvisan versos en los que existe mayor libertad, en el huapango se distingue por temas con autores y versos bien definidos, que no se pueden cambiar.
