Consenso ante crisis sanitaria y económica

Si bien las condiciones sanitarias y económicas a nivel global siguen siendo preocupantes, México debe continuar sus esfuerzos para atenuar la situación que prevalece, juntos población y gobierno. Basta de seguir poniendo piedras en el camino con incansables esfuerzos inútiles de una clase conservadora que solo se afana en desprestigiar al gobierno de México, anteponiendo su mezquindad como si viajaran en barco diferente. Por otro lado, es irresponsable continuar señalando los errores de administraciones pasadas, como si el reproche trajera progreso, son innumerables los daños ignominiosos a la nación, ningún sentido tendría enumerarlos si al final bastará con darle vuelta a la página del olvido, como ha ocurrido con tantos agravios del pasado. Si el combate a la corrupción sigue como bandera de la 4T, habrá que esperar lo que ocurre con el caso Emilio Lozoya; de lo contrario, la repetida historia será otra nave del olvido.

El caso Lozoya no debiera preocupar ni distraer, no es asunto de venganza, simplemente que se aplique la ley y se devuelva al patrimonio nacional lo que le pertenece. En estos momentos lo que verdaderamente preocupa es la falta de sensatez para establecer consensos y sacar adelante los grandes retos que tiene México. La crisis sanitaria y económica que afecta a millones de mexicanos es un problema creciente, sumado a factores adversos como la polarización de una sociedad fría, indiferente, apática, insensible, intolerante, desordenada, poco  benevolente, individualista, consumista, a veces destructiva y todos los adjetivos atribuibles al sistema capitalista depredador que con tanta devoción hace del dinero su religión, y que ha conducido los valores al olvido; en este sentido, lo urgente es encaminar los esfuerzos a la construcción de una sociedad más justa, más sensible y humana.

Poca actividad se nota del Congreso de la Unión, o quizás duerma en sus laureles, en tiempos de pandemia. Esta contingencia hubiera tomado otro curso si a la burocracia y legisladores les hubieran dejado de pagar su sueldo o al menos el 50%; con ello, seguramente se hubieran tomado acciones inmediatas para poner freno al mal que aqueja. Más preocupados los Diputados por nombrar a los nuevos consejeros electorales a modo y preparar el terreno del 2021, que legislar a favor de procesos conducentes a elevar la calidad de vida de las familias y el bienestar nacional.


México ha sabido enfrenar, con altas y bajas, diversos desafíos que lo han llevado a salir victorioso; la inesperada pandemia del virus que ha dejado más de 44 mil fallecidos y que sigue cobrando vidas, no debe ser motivo de estancamiento, gobierno y sectores de la sociedad deben actuar con toda madurez para establecer necesarios acuerdos y treguas. La solidaridad, la fraternidad, la benevolencia, la tolerancia, el respeto, la confianza, la colectividad y apoyo mutuo, son virtudes que pueden detener esta apocalíptica calamidad.

Construir juntos modelos de convivencia capaces de superar toda diferencia, es el mayor reto, la abundancia y la paz volverán a tomar su tiempo y espacio cuando alcancemos con sabiduría la reconciliación y la renovación.